Seis rezagados del Ibex 35: por qué empresas como Puig, Telefónica o Redeia han cerrado 2025 en rojo en medio de una subida histórica de la Bolsa

Seis grandes valores del índice cierran el año en negativo pese al mejor ejercicio bursátil en más de tres décadas, lastrados por factores regulatorios, estratégicos y macroeconómicos

Guardar
Vista general del Palacio de
Vista general del Palacio de la Bolsa de Madrid. (Foto de archivo. JESÚS HELLÍN / EUROPA PRESS)

Mientras el Ibex 35 ha protagonizado un 2025 histórico, revalorizándose más de un 49% y alcanzando máximos que no se veían desde 1993, un pequeño grupo de grandes empresas no ha conseguido sumarse a esta tendencia al alza. Y es que, seis compañías del principal índice español han cerrado el año con pérdidas acumuladas: Puig, Telefónica, Cellnex, Redeia, Amadeus y Fluidra.

Pero la fotografía general del mercado español es evidente. El Ibex 35 termina el ejercicio en 17.307,8 puntos, con una revalorización anual del 49,27%, situándose como líder de Europa y siendo uno de los índices más rentables del mundo este año. Aun con este escenario tan positivo, estas seis empresas no han podido evitar terminar el 2025 en rojo. Sus descensos porcentuales son moderados en algunos casos, y en otros más marcados, y sus razones son tan diversas como sus modelos de negocio.

Encabezando las caídas del índice figura Puig, que pierde más de un 16% en 2025. La empresa española del sector del lujo ha visto cómo sus resultados han estado marcados por factores externos, como la política arancelaria de Estados Unidos —que encarece la entrada de productos europeos— y la debilidad de la demanda en China, un mercado clave para la industria premium, han afectado a sus márgenes y expectativas de crecimiento.

Los inversores, sensibles al signo de los datos macro en Asia y a los cambios en hábitos de consumo de lujo, han penalizado la cotización pese a que el segmento mantiene tendencias positivas a largo plazo en otros mercados.

Telefónica: dudas estratégicas y ajustes corporativos

Para Telefónica, la caída del 11% no responde solo a cifras aisladas, sino a una percepción fatigada de mercado. El principal operador de telecomunicaciones español ha presentado resultados donde el beneficio neto ha caído respecto a 2024, con bajadas de más del 40% en ciertos trimestres, y ha anunciado un recorte del dividendo a la mitad para 2026 en su plan estratégico 2025-2028, centrado en priorizar inversión sobre retribución.

El Ibex 35 ha cerrado 2025 como su mejor año desde 1993 tras obtener una revalorización acumulada del 49,27% y mantenerse por encima de los 17.000 enteros, cota histórica jamás alcanzada antes por el selectivo madrileño. (Europa Press)

Esta combinación de menores retornos al accionista y su gran apuesta por la transformación corporativa, han generado nerviosismo en los mercados, que suelen premiar estabilidad de reparto y claridad en la hoja de ruta de la compañía.

Además, la propia estructura sectorial global de las telecomunicaciones ha sido exigente este año. Tanto en Europa como en Estados Unidos, los operadores han llevado a cabo recortes de empleo y ajustes de costes, ante la presión competitiva y la lenta monetización del 5G. Esto ha reducido el optimismo tecnológico que había alimentado algunas expectativas de crecimiento del sector.

Cellnex: crecimiento operativo con números que no convencen

Asimismo, la historia de Cellnex es un ejemplo de cómo tener resultados sólidos en términos operativos no siempre se traduce en cotizaciones al alza. La compañía de infraestructuras de telecomunicaciones ha registrado incrementos de ingresos y EBITDA (indicador financiero que marca la capacidad de generar efectivo en las operaciones de la empresa) en 2025. Pero también ha visto aumentar sus pérdidas netas y quedar por debajo de las expectativas de mercado en varios trimestres. Esto ha generado una percepción de desequilibrio entre crecimiento y rentabilidad a corto plazo.

Y, aunque la compañía ha anunciado planes ambiciosos de remuneración al accionista, incluyendo dividendos y recompras, este balance mixto ha pesado más en la valoración bursátil que en los fundamentales operativos.

Redeia: apagón, regulación y expectativas recortadas

Por su parte, Redeia, el operador de infraestructuras eléctricas, ha sufrido una doble carga en 2025. Por un lado, el apagón masivo del pasado 28 de abril afectó no solo a la operativa energética del país, sino a la percepción de estabilidad regulatoria del sector. Estos hechos hicieron recordar a los inversores que los riesgos de red y de infraestructura física siguen siendo importantes.

Además, la nueva regulación aprobada para el sector eléctrico ha recortado expectativas de rentabilidad futura para empresas de red, a pesar de que la compañía continúa ofreciendo dividendos jugosos y cerró el año con la venta de Hispasat a Indra, siendo un movimiento corporativo relevante.

Amadeus: competencia, IA y dudas financieras

El actor tecnológico del sector turístico, Amadeus, también termina en negativo pese a crecer en resultados. El incremento de la competencia, no solo de actores tradicionales, sino de software y plataformas de gestión turística impulsadas por nuevos modelos digitales, ha recortado márgenes. A esto se le añade la presión de precios y el aumento de la incertidumbre en torno a su capacidad de mantener un crecimiento rentable.

El Ibex 35 termina el
El Ibex 35 termina el ejercicio en 17.307,8 puntos, con una revalorización anual del 49,27%. (Europa Press)

De igual manera, el impacto de tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, presentadas como una oportunidad, ha generado también inquietud sobre la capacidad de la empresa para adaptarse sin erosionar su negocio principal.

Fluidra: divisas y ciclo global

Finalmente, Fluidra, especializada en productos y servicios para piscinas, ha sufrido un efecto adverso de la fortaleza del euro frente al dólar, que se ha depreciado alrededor de un 13% frente a la moneda común europea este año. Esto ha hecho que se reduzca la competitividad de sus ingresos internacionales cuando se convierten a euros.

Aunque su caída del 1,53% es moderada, supone un síntoma de cómo las variaciones de divisas pueden perforar beneficios esperados en compañías con exposición global.

*Con información de EFE.