El descubrimiento de especies en el planeta rompe récords y quedan miles por conocer, según un estudio: “La biodiversidad total podría ser superior a la ya registrada”

La aparición constante de nuevos organismos ha obligado a los expertos a revisar proyecciones previas y a proponer estrategias innovadoras en conservación y clasificación

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Científicos encontraron más de 100 nuevas especies en los montes submarinos frente a las costas de Chile en 2024. (Rov SuBastian/Schmidt Ocean Institute)

En las últimas dos décadas, el ritmo de descubrimiento de nuevas especies ha alcanzado cifras sin precedentes, desafiando la creencia de que la mayor parte de la biodiversidad en la Tierra ya está catalogada. Un reciente estudio publicado en Science Advances, realizado por el equipo integrado por Xin Li, Ding Yang, Liang Wang y John J. Wiens, sostiene que en el mundo hay tanta vida por descubrir como la que ya se conoce. Los resultados muestran que, lejos de disminuir, la velocidad de descubrimientos científicos de especies ha aumentado, fijando máximos históricos y abriendo nuevas perspectivas sobre el volumen de formas de vida aún no descritas.

El análisis, que empleó datos del Catalogue of Life y otras bases globales hasta el año 2020, identifica que el promedio anual de nuevas especies descritas por los científicos supera las 16.000, con un récord de 17.044 especies nuevas solo en el año 2020. Según explica el equipo en Science Advances, este ritmo sitúa el periodo reciente muy por encima de comienzos del siglo XX, cuando se creía que se había alcanzado el techo en la descripción taxonómica. El estudio excluye virus y especies extintas, centrándose únicamente en organismos vivos.

El trabajo internacional desmantela la percepción dominante de una exploración biológica agotada y resalta que la aceleración afecta principalmente a grandes grupos como animales, artrópodos (especialmente insectos y coleópteros) y hongos.

El estudio recoge que factores históricos, como las guerras mundiales, produjeron ralentizaciones notables en el ritmo de descripción, evidenciando caídas en varios grupos taxonómicos. Asimismo, los retrasos administrativos y el avance en herramientas tecnológicas influyen en la inclusión de datos y validación de hallazgos. No obstante, a escala global, la tendencia general ha sido a un incremento sostenido en el número de especies reconocidas, aunque con diferencias entre reinos. Por ejemplo, se observa un crecimiento marcado en bacterias y hongos en la última década y aceleraciones en plantas y hongos durante los últimos 70 años. En cambio, algunos órdenes de insectos, como dípteros y lepidópteros, tuvieron sus máximos en el periodo de entreguerras del siglo pasado, mientras que otros, como los coleópteros, muestran aumentos continuos en las décadas recientes.

Las proyecciones elaboradas para el año 2400, basadas en modelos lineales, logísticos y de tipo Gompertz, sugieren que algunos grandes grupos biológicos podrían duplicar o incluso triplicar su número actual de especies conocidas. Según Science Advances, si en 2020 se reconocían 1,34 millones de especies animales, las previsiones indicarían hasta 2,6 millones. Los artrópodos podrían pasar de 1,08 millones a más de dos millones, y los hongos de 142.000 a 307.000 especies. Este fenómeno se observa en otros grupos: las plantas podrían aumentar de 362.900 a más de 532.000 especies, los anfibios de algo más de 8.100 a 41.381, y los peces actinopterigios llegarían a los 114.599, triplicando su número actual. El crecimiento esperado para los arácnidos es especialmente notable, pues los modelos proyectan unas 752.000 especies frente a las 90.877 actuales. En palabras del estudio, “la biodiversidad total podría ser igual o incluso superior a la ya registrada”.

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Las “extinciones oscuras”

Sin embargo, el fenómeno de las “extinciones oscuras”, especies que desaparecen antes de tener una descripción científica, representa un desafío añadido. Aunque únicamente se han documentado 912 extinciones en los últimos 500 años, es probable que la cifra real sea considerablemente mayor debido a la extinción silenciosa de especies aún no registradas. Según el estudio, la descripción científica no solo amplía el conocimiento, sino que orienta políticas de conservación que pueden resultar decisivas para formas de vida aún desconocidas.

Los registros históricos evidencian el impacto de factores humanos, como los conflictos armados, que han provocado importantes descensos en el descubrimiento de especies. Además, el cambio climático podría provocar pérdidas de hasta un 30% de la riqueza macroscópica global. Frente a estos retos, los autores de la investigación destacan oportunidades como el uso de ADN ambiental y la secuenciación masiva, que permitirían acelerar la identificación y descripción de especies en el futuro.

Sin embargo, el propio equipo investigador de Science Advances incide en la necesidad de cautela frente a las predicciones a largo plazo. El registro de nuevas especies está condicionado por factores como retrasos en la actualización de bases de datos, la existencia de sinónimos científicos y el ritmo de trabajo de los taxonomistas. “Nuestros resultados sugieren que hacen falta nuevos métodos para acelerar la descripción de la biodiversidad, incluso para organismos macroscópicos”, concluyen.