
La destrucción de una explotación agrícola en Alemania, originada por la celebración con fuegos artificiales de un vecino, ha desencadenado un complejo proceso judicial que ha alcanzado la máxima instancia del país, según ha recogido el diario rumano Libertatea. El incidente ha derivado en reclamaciones económicas por valor superior a 417.000 euros y en una revisión detallada de las responsabilidades legales entre las partes afectadas.
El fuego ha comenzado cuando un agricultor, residente en las inmediaciones y también propietario de una explotación, ha encendido una bengala luminosa en su parcela, justo enfrente de su vivienda. De acuerdo con la información publicada por Libertatea, la bengala estaba colocada en un montón de nieve antes de ser encendida. Tras el lanzamiento, el artefacto ha ascendido cerca de cinco metros y luego ha desviado su trayectoria, colándose por una rendija de entre 67 y 87 milímetros situada entre la pared y el tejado de un granero a unos doce metros de distancia. Una vez dentro, la bengala ha estallado, desatando un incendio que ha arrasado el conjunto de edificaciones de la finca: han resultado calcinados el granero, el almacén de cereales, los gallineros, la pocilga, la vivienda y los garajes.
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El seguro del agricultor afectado ha respondido inicialmente a la indemnización por los daños. No obstante, la compañía aseguradora ha reclamado, posteriormente, al vecino responsable de los fuegos artificiales el reembolso de 417.720,91 euros, una cifra que recoge el diario rumano.
Procesos judiciales y veredictos contrapuestos
El litigio ha pasado por varias instancias judiciales en Alemania. El tribunal regional, en una primera fase, ha rechazado la demanda de la aseguradora. La instancia superior, la audiencia regional, ha descartado también la responsabilidad civil directa del vecino que manipuló la bengala, aunque ha reconocido, en principio, la posibilidad de un derecho de compensación con independencia de la culpa.
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Durante el procedimiento, la aseguradora ha argumentado que el causante debería haber respetado una mayor distancia respecto al edificio y ha señalado la existencia de aberturas en el granero, tales como ventanas, portones o chimeneas de ventilación. Sin embargo, la instancia de apelación ha considerado inadmisibles estos planteamientos por haber sido incluidos fuera de plazo, según se detalla en Libertatea.
El caso ha acabado finalmente en la Corte Federal de Justicia alemana. Los magistrados han determinado que el vecino no debe responder con el pago de indemnizaciones en virtud de la legislación sobre relaciones de vecindad, dado que esta solo contempla esas obligaciones ante daños causados por actos ilegales e inevitablemente previsibles. Según el tribunal, el encendido de la bengala a unos doce metros no constituía por sí solo un riesgo claro de incendio para el granero.
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Sea como fuere, se ha destacado que la construcción del edificio era de materiales poco inflamables y que la entrada de la bengala por una rendija tan estrecha ha sido un evento accidental e imprevisible. Por ello, la Corte ha revocado la decisión de la instancia de apelación sobre el derecho de compensación y ha desestimado dicha pretensión. No obstante, en relación con la reclamación de indemnización, el tribunal supremo ha devuelto el asunto al tribunal de apelación para un nuevo análisis, según ha informado Libertatea.
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