
La creencia de que existen plantas de interior capaces de crecer sin apenas luz está muy extendida en internet, pero no se ajusta del todo a la realidad. Así lo explica Marta Rosique, ambientóloga y creadora de Plantea día a día, una empresa centrada en acercar la sostenibilidad a cada rincón de la ciudad, en un reciente vídeo en su canal de YouTube.
En él, además, analiza qué especies pueden tolerar condiciones de baja iluminación y qué se entiende realmente por “poca luz”: “Yo tengo un poco de conflicto con ese tema y con el concepto de poca luz en general”, reconoce la experta, en referencia a los numerosos listados que circulan en la red con plantas capaces de crecer prácticamente en la oscuridad.
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Según explica, el problema principal es la confusión entre “poca luz” y “oscuridad”. “Muchas veces lo que se entiende como poca luz en realidad es oscuridad”, señala, advirtiendo que “ninguna planta es feliz en esa situación”. Por ello, propone medir la iluminación de forma objetiva y cuantificable, utilizando la unidad conocida como foot candles, que puede calcularse con aplicaciones gratuitas del móvil.
Tener plantas en espacios oscuros
De acuerdo con su explicación, las plantas más resistentes a la baja luz pueden tolerar niveles de entre “25 y 30 foot candles”, una cantidad que define como “poquísima” y suficiente solo “para mantenerse apenas vivas”. Aun así, subraya que si se busca crecimiento y un mantenimiento menos complicado, “lo ideal es darles al menos 75 o 100”, ya que con esa intensidad “sacan hojas nuevas y es mucho más fácil controlar temas como el riego”.
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La especialista insiste en que tener plantas en espacios con menos de 100 foot candles conlleva dificultades claras. La primera es el crecimiento: “Va a ser muy lento, si es que existe”. Para ilustrarlo, compara ejemplares de la misma especie en condiciones de luz distintas y concluye que, aunque hay “todo un abanico de luces”, las plantas en zonas poco iluminadas van a estar “menos espectaculares”.
La segunda dificultad está relacionada con el agua: “Las plantas utilizan el agua para hacer la fotosíntesis”, recuerda, y si reciben poca luz, “el ritmo fotosintético va a ser muy bajito”. Esto implica que necesitan menos riego y que el agua permanece más tiempo en el sustrato, aumentando el riesgo de pudrición. Para evitarlo, recomienda esperar a que las plantas pidan el agua, dejar que el sustrato se seque entre riegos y utilizar mezclas más aireadas.
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Especies que toleran poca luz
A lo largo del vídeo, la experta detalla varias especies que pueden tolerar estas condiciones, siempre con matices. La aspidistra, por ejemplo, destaca por sus rizomas, que funcionan como órganos de reserva: “Son órganos estupendísimos donde la planta acumula azúcares y alimento”, lo que le permite “aguantar largas temporadas sin luz”, explica Marta. Aun así, aclara que para que esté realmente sana “lo ideal son unos 200 foot candles”, aunque puede tolerar “100 o menos” durante meses gracias a esas reservas.
La zamioculcas es otro caso similar. Se trata de una planta tropical africana, suculenta y con rizomas subterráneos, donde almacena tanto azúcares como agua. “Gracias a estas reservas puede sobrevivir con muchísima dignidad, etapas de falta de luz muy largas”, explica, aunque advierte de nuevo, que “lo fácil con esta planta es ahogarla”, especialmente en invierno o cuando la luz baja de los 75 foot candles.
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El potus también aparece en el listado, aunque con reservas. Según la divulgadora, puede tolerar la baja luz, pero por debajo de ciertos niveles “se acaba poniendo muy feo” y adopta lo que él denomina “aspecto de cable”, con tallos largos y pocas hojas. En estas condiciones, recomienda regar solo cuando la planta muestra señales claras de falta de agua.
La sansevieria, o lengua de suegra, es descrita como una planta semisuculenta capaz de resistir durante bastante tiempo con poca luz, aunque sin crecer. “Si lo hace, lo hace con hojas muy finitas, muy alargadas, un verde más oscuro y sin el patrón típico”, detalla. De nuevo, el mayor riesgo es el exceso de riego.
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Otras especies mencionadas son las drácenas, el espatifilo, las Calatheas y las marantas. Todas ellas pueden sobrevivir en condiciones de baja iluminación, pero necesitan un mínimo de luz para mantener su color y salud. En el caso del espatifilo, la experta destaca que “aguanta carros y carretas”, pero insiste en que necesita “al menos 100 foot candles para un buen crecimiento” y más si se quiere floración.
En el tramo final del vídeo, Marta vuelve a insistir en su idea principal: estas plantas “toleran” la poca luz, pero no la disfrutan. “Si tienes la opción, dales un poquito más de luz que te lo van a agradecer”, concluye. Y lanza una advertencia directa a los aficionados: “Si eres una persona que tiende a encharcar tus plantas, lo más probable es que estés dándole menos luz de la que necesitan”.
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