Llegan a España las pastillas de heroína de Colombia: la Policía realiza la primera incautación de la historia en Madrid

La operación contó con la colaboración de la DEA de Estados Unidos y la policía colombiana

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Llegan a España las pastillas de heroína de Colombia: la Policía realiza la primera incautación de la historia en Madrid (Policía Nacional)

La Policía Nacional ha interceptado en Madrid el primer cargamento de heroína en pastillas procedente de Colombia, marcando un hito en la lucha antidroga en España. La operación, que contó con la colaboración de la Drug Enforcement Administration (DEA) de Estados Unidos y la Policía Nacional de Colombia, frenó una nueva ruta de tráfico de heroína que conectaba Sudamérica con la Península.

La actuación concluyó con la incautación de ocho kilogramos de estupefacientes durante un intercambio en el aparcamiento de un centro comercial y la detención de cinco personas, todas ellas ingresadas en prisión por orden judicial. La operación responde a una investigación iniciada contra una cara conocida del mundo del narcotráfico.

Ahora, los equipos policiales investigarán esta nueva ruta encontrada y la posible presencia de otros grupos o células que trabajen con esta droga, hasta ahora, nunca vista en España, por lo menos por las autoridades. La Policía ha aprovechado el operativo para ensalzar la cooperación internacional en este tipo de casos.

Agentes de la Policía Nacional (Europa Press)
Agentes de la Policía Nacional (Europa Press)

Primera red de pastillas de heroína en España

La operación policial inició a petición de la Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional y el Juzgado de Instrucción número 17 de Madrid. El objetivo era un veterano traficante de heroína, ya conocido por las fuerzas de seguridad. El trabajo conjunto con la DEA y las autoridades colombianas permitió descubrir una ruta de entrada de heroína nunca detectada en España hasta ese momento.

Los responsables del grupo delictivo utilizaban reuniones presenciales, evitaban el uso de teléfonos móviles y escogían siempre lugares de confianza, como un restaurante de comida rápida en Madrid, para sus encuentros. El cabecilla de la red alteraba constantemente sus rutinas y modos de desplazamiento. Usaba transporte público o vehículos con conductor, y recurría a gafas de sol, lentes y gorras para dificultar la labor de seguimiento policial.

Según avanzaba la investigación, las reuniones se hicieron más numerosas, lo que permitió identificar a otros miembros implicados. La organización contrataba a terceras personas para recibir y custodiar la droga, con el objetivo de reducir el riesgo de ser sorprendidos con los estupefacientes. Se trataba de una cuidada estrategia para dificultar la labor policial y bloquear cualquier seguimiento.

(Noticia en ampliación).