El Gobierno recibe a Marruecos tras el acuerdo de Canarias de construir en el Sáhara: “Supone colaborar en la ocupación”

El Frente Polisario, al ser consultado por ‘Infobae España’, rechaza la participación de un ente público en un proyecto en Dajla

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Pedro Sánchez, y el rey
Pedro Sánchez, y el rey de Marruecos, Mohamed VI, en un viaje oficial a Marruecos. (Pool)

El Gobierno sigue mejorando sus relaciones con Marruecos. En los últimos años, el vínculo del ejecutivo de Pedro Sánchez con la monarquía de Mohamed VI se ha vuelto mucho más cercano. A finales de este 2025, tratarán de impulsar nuevas colaboraciones, a través de un encuentro marcado para los días 3 y 4 de diciembre en Madrid. El primer día se realizará un encuentro empresarial, y el segundo corresponde a la XIII Reunión de Alto Nivel entre gobiernos.

Desde la carta de Pedro Sánchez de 2022 donde reconocía su autonomía en el Sáhara Occidental como mejor opción, todo lo que ha mejorado la relación entre países ha supuesto el alejamiento de España de la causa saharaui. La reciente resolución de la ONU ha volcado el tablero mundial hacia esta postura que adelantó España hace tres años, convirtiendo en algo prácticamente imposible el referéndum de autodeterminación.

Ahora, el Frente Polisario, al ser consultado por Infobae España, critica una nueva decisión española que consideran que “supone colaborar en la ocupación”. Se trata del nuevo proyecto de construcción en Dajla, ciudad que consideran que Marruecos ocupó, que involucra al gobierno de las Islas Canarias y a los marroquíes. Esto se une al rechazo del PSOE en el Parlamento Europeo a reconocer los productos de esta zona con una etiqueta saharaui, en vez de marroquí.

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“Supone colaborar en la ocupación”

Proexca es una empresa pública vinculada al Gobierno de Canarias que promueve y atrae inversiones estratégicas para las Islas Canarias. Su misión es apoyar a las empresas canarias en la expansión internacional. Junto a Fedeport (Federación Canaria de Empresas Portuarias), ha confirmado la puesta en marcha de un proyecto de construcción en Dajla, una de las ciudades que la causa saharaui señala como ocupada.

Según el comunicado oficial, esta iniciativa busca situar a las empresas en el futuro puerto de ‘Dakhla Atlantique’, un proyecto logístico marroquí de 1.300 millones de euros que pretende convertirse en punto de conexión entre África, Europa y América. La participación de un ente público de España en el desarrollo de esta idea de la administración de Marruecos indigna al Frente Polisario.

El grupo que representa la causa ha expresado que unirse al proyecto “supone colaborar de manera flagrante con la ocupación del territorio saharaui”. Además, señalan que ellos “no han participado de manera directa ni indirecta ni ha autorizado la misión” y subrayan que “es inaceptable, por tanto, que las administraciones públicas se conviertan en cooperadores necesarios de la ocupación”.

La organización anima a que “todas las instituciones tanto nacionales como europeas entablen conversaciones serias, sinceras y fundamentadas en relación con la actividad económica del territorio”. No obstante, la aceptación del plan marroquí sobre el Sáhara hace que sea lógico que una entidad española consulte y acuerde un proyecto en el lugar con la administración marroquí.

Manifestación del Frente Polisario (Europa
Manifestación del Frente Polisario (Europa Press)

Encuentro de España y Marruecos

La llegada de las autoridades marroquíes prevista para la primera semana de diciembre es un encuentro que genera expectativas en el plano político y económico. Más allá de las críticas planteadas desde el Frente Polisario, la reunión estará marcada por diferentes acuerdos y estrategias que involucran a los dos ejecutivos, incluyendo posibles colaboraciones comerciales, de inversión y medidas relativas al control fronterizo.

Hace unos días, con la intención de mantener el respaldo a un socio estratégico, los eurodiputados del PSOE evitaron que prosperara una propuesta destinada a etiquetar frutas y verduras provenientes del Sáhara Occidental como “saharauis” y no bajo la identificación “marroquí”, reafirmando la posición española en la Unión Europea, opuesta al resto de socialdemócratas.