
La historia de la lotería de Navidad en España está llena de momentos de euforia colectiva, noches de brindis y sueños compartidos. Pero también esconde episodios de fraude que han quedado grabados en la memoria de barrios enteros. Uno de los más recordados es el Palencia, concretamente en el barrio del Cristo, donde el 22 de diciembre de 1986 la ilusión de haber ganado “El Gordo” se trasformó en una amarga decepción para más de doscientas personas.
Aquel lunes, el número 03772 resultó el agraciado con el primer premio del sorteo. En el centro sociocultural del barrio, la fiesta había empezado. Muchos vecinos (sobre todo los jubilados y familias de escasos recursos) habían comprado su décimo en el bar del hogar del Pensionista. Nadie sospechaba que aquellas papeletas, firmadas con toda confianza, no estaban respaldadas por los décimos necesarios.
Las crónicas de la época recogen que Jacinto Sánchez Zambrana, padre de tres hijos, había adquirido únicamente 25.000 pesetas (150,25 euros) en décimos del número premiado, que depositó en el Banco Herrero. Sin embargo, puso a la venta 300 participaciones de 500 pesetas cada una, de las cuales vendió entre 230 y 240. En total, repartió papeletas por valor de 115.000 pesetas (690 euros). Casi cinco veces más de lo que realmente tenía.
Champán, regalos y compras... antes de saber la verdad
La celebración fue inmediata. Las calles de Cristo se llenaron de gritos de alegría, abrazos y brindis improvisados. Algunos vecinos compraron televisores, vídeos, frigoríficos e incluso vehículos. Otros, en un gesto de generosidad, regalaron productos en el mercadillo. El barrio parecía haber cambiado su destino de la noche a la mañana. Mientras tanto, Jacinto, al ver por televisión el número del Gordo, se quedó mudo y desapareció. Sabía que aquella fiesta tenía los días contados.
Dos días después, la realidad salió a la luz. Tras acudir a confesarse con un sacerdote y relatarle todo lo ocurrido, Jacinto se entregó voluntariamente a la policía la tarde del 24 de diciembre, Nochebuena. El propio religioso avisó a las autoridades de que no habría resistencia.
La detención provocó una explosión de furia en el barrio. Cientos de vecinos trataron de abalanzarse sobre él, y la policía tuvo que trasladarlo en volandas hasta los juzgados. En cuestión de horas, la fiesta se convirtió en odio, tristeza y decepción. Los bienes materiales recién comprados fueron devueltos. Y los ahorros gastados durante la celebración se perdieron para siempre.
Algunos vecinos que habían comprado décimos completos (pocos, porque Jacinto no los ofrecía alegando que debía reservarlos para participaciones) pudieron cobrar lo que les correspondía del Gordo. Los demás, los 232 afectados, tuvieron que conformarse con una cantidad muy inferior, recibida más de un año después, cuando se resolvió la parte civil del caso.
Un barrio marcado para siempre
El 26 de diciembre de 1986, Jacinto entró en prisión. Un año más tarde fue condenado a un año y seis meses de cárcel por estafa, una pesa considerada leve por los afectados. El juez solo tuvo en cuenta el valor defraudado en papeletas (540 euros) y no los casi siete millones que los vecinos no recibieron.
Tras salir de la cárcel, Jacinto abandonó Palencia. Su familia se quedó en el barrio, donde la mayoría la consideró víctima de la situación. Los vecinos formaron un comité, acudieron al Defensor del Pueblo, a los tribunales y organizaron asambleas para reclamar justicia. Sin embargo, el caso se dio por cerrado.
Últimas Noticias
Ana Barba, psicóloga: “Cuando das constantemente sin poner límites, el otro se acostumbra y empieza a darte por hecho”
En estos vínculos desequilibrados, el afecto se da en exceso por miedo a perder a la otra persona

Ainhoa Vila, psicóloga: “Estas tres señales indican que tu ansiedad está tomando decisiones por ti”
La ansiedad puede bloquear la acción, impulsar la rumiación y generar anticipaciones negativas en la vida cotidiana

Rafael Alonso, experto en recursos humanos: “Hemos normalizado perder la salud por culpa del trabajo”
El especialista advierte que la falta de reconocimiento y las largas jornadas afectan el bienestar físico y mental de los empleados

Las casas de Italia que se venden por 1 euro para combatir la despoblación
Más de mil personas han podido beneficiarse de esta iniciativa y revitalizar la zona rural italiana, según datos oficiales y portales especializados



