Radiólogos denuncian la escasez de profesionales intervencionistas en España: “Faltan manos expertas y las que hay están sobrecargadas”

Estos especialistas permiten tratamientos menos invasivos, pero son escasos y carecen de formación reglada en España

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Un experto destaca que la
Un experto destaca que la radiología vascular e intervencionista permite dar soluciones menos invasivas. (Servei)

La Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (Servei) ha denunciado la falta de “manos expertas” en esta subespecialidad del radiodiagnóstico. Con motivo del Día Mundial de la Radiología, la organización ha destacado la evolución de la medicina en las últimas décadas, que ha permitido que hoy estos profesionales puedan "tratar tumores, infecciones graves, aneurismas o hemorragias sin cirugía abierta a través de técnicas mínimamente invasivas“. Pero sus capacidades aumentadas no se ha visto acompañada de un aumento de profesionales, lo que provoca tensiones en el sistema.

“Faltan manos expertas. Y no solo faltan, sino que las que hay están sobrecargadas intentando cubrir las necesidades de hospitales cada vez más grandes y con patologías más complejas”, afirma el doctor Andrés Madrid Vallenilla, radiólogo vascular e intervencionista del Hospital Universitario Infanta Sofía en Madrid en un comunicado. La escasez de profesionales especialistas no es exclusiva de España, apuntan, pero en el país el problema se agrava. Según datos de la Organización Médica Colegial (OMC), el 34,6% de los médicos especializados en Radiodiagnóstico tienen más de 55 años y, por ende, dejarán de trabajar en la próxima década. “La media de edad de los profesionales en activo es elevada y si no se logra atraer y formar a nuevo talento, el futuro nos deparará un déficit mayor”, señala Madrid Vallenilla.

Actualmente, el país cuenta con 5.253 radiólogos, pero entre ellos no todos están especializados, insiste la Servei. La radiología vascular e intervencionista, encargada del tratamiento de múltiples patologías mediante procedimientos mínimamente invasivos y guiados por técnicas de imagen, no tiene un plan formativo como tal, explica el doctor Madrid Vallenilla: “Hoy en día, un joven médico no puede decir que quiere hacer la residencia de Radiología Intervencionista, porque esa opción no existe”, denuncia.

Así, un médico joven e interesado en esta subespecialidad debe pasar por una formación “desestructurada” e invertir su tiempo libre para aprender, lamenta la Servei. “Es como si a un cirujano le enseñáramos durante cuatro años a diagnosticar apendicitis con una precisión increíble, pero luego solo le dejáramos “aprender a operar” en su tiempo libre o buscando formaciones extra”, compara su portavoz.

La falta de radiólogos cuesta dinero

La Servei reivindica la necesidad de una formación clínica y radiológica que “permita captar el talento que quizás hoy en día elige otras especialidades ante la incertidumbre que genera la ausencia de un camino definido para la RVI”. Un programa formativo en este sentido aportaría beneficios para el sistema, según el doctor Madrid Vallenilla. “Puede sonar paradójico que menos profesionales suponga más coste, pero es así. Un procedimiento intervencionista suele requerir menos días de ingreso, menos días en cuidados intensivos y menos recursos que una cirugía abierta tradicional”, argumenta el experto.

Los beneficios no serían solo económicos, sino que también repercutirían en la salud de los pacientes, que podrían tratarse con procedimientos menos agresivos y con menor morbimortalidad. “Un paciente con un tumor que podría tratarse con RVI de forma percutánea, por ejemplo, acaba perdiendo en la actualidad esta oportunidad curativa y solo puede ser tratado mediante una cirugía más compleja y con mayor riesgo de complicaciones o solo recibe un tratamiento médico que le resta oportunidades de supervivencia. O pacientes con hemorragias graves tienen que someterse a cirugías mayores, con más riesgos, cuando su caso podría resolverse sellando la arteria desde su interior, a través de una incisión de solo unos milímetros, que no necesita ni sutura. Eso es lo que más nos preocupa”, concluye.