
Los tentáculos de la desinformación ya han tocado cada ámbito de nuestra vida, empezando por la política y terminando por la nutrición. Gurús de la alimentación inundan las redes sociales con mensajes que no solo son falsos, sino que también pueden alterar nuestra dieta y, en ciertos casos, poner en riesgo nuestra salud. Esta es una de las conclusiones a las que ha llegado el informe Salud, Alimentación y Fake News, elaborado por la Oficina Alimentaria de la consultora LLYC, en colaboración con Newtral, presentado esta mañana en Madrid.
El documento aborda algunos de los mitos más recurrentes en el ámbito de la alimentación. Fake news o informaciones engañosas carentes de evidencia científica y que, en muchos casos, modifican los hábitos de compra y consumo. Uno de los casos recientes más sonados fue el de las fresas de Marruecos en 2024, en el que una alerta sanitaria real derivó en una crisis político-mediática que asentó una desconfianza social hacia las importancias de determinados países.
El estudio de LLYC analiza cinco casos en los que “la narrativa popular puede distorsionar la realidad y cómo la evidencia científica aporta matices decisivos para orientar la comunicación y las políticas públicas”.
Las bebidas vegetales son más saludables que la leche
Uno de los mitos más populares es que la leche de vaca es menos saludable que las bebidas vegetales e, incluso, que puede provocar alergia o intolerancia. Además de la confusión ya establecida en estos dos conceptos, las campañas de marketing han sembrado la idea de que la leche no es un alimento recomendable.
Sin embargo, la evidencia científica revela que la leche de vaca es un alimento rico en proteínas de alto valor biológico, calcio, vitamina D, vitamina B12 y yodo. En el caso de las bebidas vegetales, excepto la de soja fortificada, todas ellas son menos ricas en nutrientes o están añadidos artificialmente con azúcares.
Además, existen también bebidas vegetales, como la de soja, la de almendra o la de avellana, que causan alergias. En Europa, la intolerancia a la lactosa afecta a entre un 10-20 % de la población. La alergia a la proteína de la leche queda reducida a un 2 y 3 % de la población y suele remitir; mientras que en los adultos, esta es mínima. El estudio concluye que "las bebidas vegetales son válidas para quienes tienen alergia, intolerancia o siguen dietas veganas, pero no son equivalentes nutricionales".

Lo natural es más sano que lo procesado
La publicidad nos ha llevado a considerar que todo lo natural es, automáticamente, más sano. En realidad, se trata de una falacia simplista, pues existen alimentos tóxicos por naturaleza, como las setas venenosas o las almendras amargas.
Por otra parte, los alimentos procesados son aquellos que productos que han experimentado algún tipo de proceso para su conservación o elaboración, ya sea el salado, el horneado, la pasteurización o la congelación. El verdadero riesgo se halla en los ultraprocesados, que son ricos en azúcares, grasas y sal.
El azúcar es veneno
El azúcar es uno de los productos que más debate suscita, en buena parte debido a la desinformación imperante en torno a él. La epidemia de obesidad del siglo XXI ha sentenciado al azúcar como uno de los máximos culpables, aunque la ciencia invita a separar ambos conceptos.
En primer lugar, existen dos tipos de azúcares: los intrínsecos (presentes en frutas, verduras y lácteos) y los libres o añadidos (los perjudiciales, que consumidos en exceso afectan a la salud). Es este último el que se relaciona con la obesidad, la diabetes tipo 2 y ciertas enfermedades cardiovasculares. En sí mismo, el azúcar no es un veneno, pero sí activa los circuitos de recompensa del cerebro de manera parecida a las adicciones.
Las proteínas vegetales son mejores que la carne roja
Diversos estudios relacionan un elevado consumo de carne roja con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero eso no implica que la proteína vegetal sea intrínsecamente más saludable. La carne roja es fuente de proteínas completas, hierro hemo y vitamina B12 y otros compuestos bioactivos de origen animal, por lo que una ingesta moderada tiene cabida dentro de la dieta mediterránea.
Todos los aditivos son peligroso para la salud
Este bulo se relaciona con el primero, aquello de que lo natural siempre es más saludable que lo artificial. No obstante, los aditivos están estrictamente controlados en la industria alimentaria y, si se detecta que pueden poner en peligro la salud, se retiran. Así ocurrió el año pasado con los productos que contenían aromas de humo tras la valoración de la Comisión Europea.
A menudo, los aditivos evitan intoxicaciones, retrasan la oxidación o estabilizan las texturas. El peligro realmente se encuentra en los ultraprocesados.
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