
El desgaste laboral, conocido como burnout, afecta a cada vez más trabajadores, y se manifiesta no solo como agotamiento físico y mental, sino también a través de una desmotivación constante y la pérdida de interés en las metas empresariales. En una entrevista con Líder Actual, el economista y profesor de la Universidad de Barcelona, Gonzalo Bernardos, explica que la raíz de este problema está en las condiciones laborales ofrecidas y en la calidad del vínculo entre empleados y empleadores.
Bernardos argumenta, durante su conversación con el medio digital citado, que la rotación laboral, especialmente entre empleados jóvenes, se origina principalmente por tres motivos: el salario, las funciones asignadas y el respaldo familiar. “El sueldo no les satisface”, señala el economista, quien añade que muchas veces las tareas encargadas no se corresponden con la formación o habilidades del trabajador.
En su opinión, estos dos factores resultan fundamentales en el desinterés por el puesto y en la decisión de abandonar la empresa. “En tercer lugar, lo que sucede es que tienen un colchón familiar, padres y madres que les permiten dejar el trabajo y buscar otro”, explica.
“Hay que animarlos, hay que engatusar, en el buen sentido de la palabra”
La falta de perspectivas de crecimiento laboral representa un miedo frecuente entre los empleados de las empresas españolas. El profesor de la Universidad de Barcelona afirma que la posibilidad de ascender o tener una trayectoria profesional definida incide de forma directa sobre la motivación: “Hay que ofrecerles un futuro, porque si no, lo que ven es que hoy estoy en esta empresa y, cuando haya un momento malo o una reestructuración de personal, me voy fuera. Entonces, no me esfuerzo”.
Bernardos subraya que la sensación de inseguridad laboral desincentiva la implicación y el compromiso. “¿Qué empresa les ofrece hoy a los jóvenes un proyecto profesional de futuro? Muy pocas. Es decir, hay que animarlos, hay que engatusar, en el buen sentido de la palabra”, puntualiza.
El especialista detalla que la percepción sobre el compromiso de las nuevas generaciones, una creencia difundida entre empresarios y directivos, no encuentra sustento cuando se analizan las condiciones efectivas de trabajo. Según matiza Bernardos, el hecho de que “enseguida se van” no es un reflejo de falta de compromiso personal, sino una respuesta a empleos que no satisfacen ni económica ni profesionalmente.
“Hemos de cambiar el concepto de los asalariados y ese concepto es un acuerdo entre empresario y trabajador”
Una de las claves para reducir la rotación y elevar la motivación entre las plantillas pasa, según el economista, por “un acuerdo explícito entre empleados y empleadores en el que ambas partes se comprometan a dar el máximo la una por la otra”. Bernardos utiliza el ejemplo de las peluquerías para ilustrar su tesis: “Las peluquerías que tienen menos rotación de peluqueras son aquellas que les dan a las peluqueras más sábados libres. No es lo mismo que tú puedas librar dos sábados a que no libres ninguno”. Este tipo de condiciones, argumenta, mejoran la satisfacción y la retención del talento.
“Hemos de cambiar el concepto de los asalariados y ese concepto es un acuerdo entre empresario y trabajador: el empresario cuida al trabajador y el trabajador hace lo posible y más que ello para que la empresa vaya bien”, sostiene Bernardos en la misma entrevista concedida a Líder Actual. Según el economista, algunas empresas demuestran que la satisfacción del trabajador no depende únicamente del sueldo, sino de una preocupación real por su bienestar y una disposición a escuchar sugerencias de mejora.

Como ejemplo de buenas prácticas, Bernardos cita su experiencia personal con el hotel NH Nacional de Madrid. “No he visto unos conserjes tan agradables y predispuestos”, afirma sobre el equipo del hotel. Explica que los trabajadores están satisfechos con su salario, la cantidad de días libres y la atención de la empresa a sus necesidades. “El buen rollo se nota”, insiste el economista, quien utiliza esta experiencia para ilustrar cómo los empleados motivados repercuten en la calidad del servicio ofrecido.
Por último, el docente de la Universidad de Barcelona defiende que, si las empresas buscan evitar la fuga de talentos y asegurar la calidad de sus servicios, deben centrar sus esfuerzos en la motivación de sus trabajadores. La rotación perjudica “la calidad de los servicios y productos ofrecidos por las empresas, además de contribuir a la pérdida de conocimiento”, según sus declaraciones. Por esa razón, Bernardos considera imprescindible prestar atención no solo a las condiciones económicas, sino también a las formas de organización del tiempo y a los incentivos profesionales para evitar el desgaste y el desinterés laboral.
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