La vuelta al cole de los adultos: el síndrome posvacacional que sufren hasta el 30% de los trabajadores en España

Los expertos señalan que la clave para no sufrir irritabilidad o tristeza al volver de las vacaciones es enriquecer la rutina con proyectos ilusionantes

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Una camarera estresada durante su
Una camarera estresada durante su turno de trabajo (AdobeStock)

El fin del verano es ya una realidad. Los días son cada vez más cortos, los niños empiezan a pensar en el reencuentro con sus amigos tras las vacaciones y las maletas vuelven a guardarse en el fondo del trastero. La llegada de septiembre supone, definitivamente, la propia “vuelta al cole” de los adultos. O lo que es lo mismo: colocarse de nuevo el uniforme de trabajo, levantar la persiana metálica de un negocio o revisar las decenas de emails acumulados.

Aunque son muchos quienes (secretamente) anhelaban ya la vuelta a la rutina, para otros se trata de un verdadero desafío. Es lo que se conoce como síndrome posvacacional y, según la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, hasta el 30 % de los trabajadores lo experimentan. Aunque no se trata de un diagnóstico clínico reconocido, sus síntomas no son por ello menos reales.

Quienes sufren de este síndrome posvacacional tienden a sufrir un malestar emocional que se manifiesta en tristeza, cansancio, irritabilidad, falta de motivación y, en ocasiones, ansiedad. Sin embargo, los psicólogos de MenteAMente optan por evitar el término “depresión posvacacional”, puesto que puede contribuir a trivializar la depresión mayor, una verdadera enfermedad grave y difícil de tratar.

Los expertos explican en su página web que “este síndrome es, en realidad, una reacción de adaptación a un cambio brusco de una rutina relajada a una más estructurada y exigente”. Es por ello que no se considera una enfermedad, ya que las emociones negativas también forman parte de nuestra vida y no debemos demonizarlas.

“Es importante entender el malestar emocional como una respuesta humana normal que surge al adaptarse a un cambio. Aprender a afrontar el sufrimiento y las emociones negativas es una tarea esencial para todo ser humano. Las experiencias adversas nos pueden ayudar a desarrollar habilidades de adaptación ante complicaciones futuras más complejas que la vuelta de las vacaciones”, escriben.

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Cómo lidiar con el síndrome posvacacional

La vuelta de las vacaciones puede lidiarse siguiendo algunos consejos, como los que ofrecen los psicólogos de MenteAMente. Mantener un estilo de vida equilibrado durante el descanso, con horas de sueño adecuadas, ejercicio físico y una alimentación saludable, es uno de los pasos clave para evitar que el regreso a la rutina se convierta en un proceso cuesta arriba.

Otra estrategia que los expertos recomiendan es planificar actividades placenteras más allá de las vacaciones. Incorporar al calendario encuentros con amigos, clases que despierten el interés o proyectos personales que generen motivación contribuye a prolongar la sensación de bienestar. La clave está en no asociar la diversión únicamente con los días de descanso, sino en mantener vivo ese estímulo en la vida cotidiana.

Incluso iniciativas sencillas, como elaborar un álbum de fotos o compartir anécdotas de los viajes con familiares y amigos, pueden resultar terapéuticas. Revivir los buenos momentos genera un efecto positivo en el ánimo y facilita la adaptación al día a día. Los expertos creen que la mejor receta contra el síndrome posvacacional no es negar la rutina, sino aprender a enriquecerla con experiencias que nos ilusionen.