
Julián Contreras es una de esas personas cuya vida ha estado ligada a la fama desde la infancia, aunque no por elección propia. Ser el hijo pequeño de la recordada Carmina Ordóñez y hermano de los toreros Francisco y Cayetano Rivera lo situó en el foco mediático desde muy temprano, convirtiéndolo en un rostro familiar para el gran público.
Su presencia en los medios ha sido constante, ya sea por asuntos relacionados con su familia o por iniciativa personal. Sin embargo, hace un año decidió dar un giro a su vida y apartarse de los focos tras la denuncia interpuesta por su ex casera. Primero se trasladó a Cuenca y, más tarde, a Córdoba, donde actualmente reside junto a su padre.
En la capital andaluza ha encontrado una mayor tranquilidad, centrando sus energías en el cuidado de su progenitor, cuya salud preocupa desde hace años. Y es que, desde hace décadas, su padre padece un glaucoma degenerativo que ha deteriorado gravemente su visión. En junio de 2024 fue sometido a una intervención quirúrgica que resultó exitosa, aunque el postoperatorio está siendo largo y exigente. “Mi padre está bien. La operación salió bien, pero el postoperatorio está siendo muy complicado. No ha habido complicaciones, pero está siendo complicado. Es una dedicación constante; al final no se puede defender debidamente por sí solo y hay que estar muy al quite”, explicó Julián en uno de sus directos en Twitch y YouTube.

Actualmente, poco se sabe de la salud del padre, que mantiene la misma discreción que su hijo. Ambos comparten un apartamento en las afueras de Córdoba, en un complejo residencial inaugurado en 2023, que les proporciona comodidad y estabilidad a un coste más accesible que en Madrid. Se trata de una urbanización con viviendas de entre 50 y 110 metros cuadrados distribuidos en uno, dos y tres dormitorios. Aunque el precio medio ronda los 700 euros mensuales, una fuente cercana asegura que padre e hijo pagan 650 euros con gastos incluidos.
Esa cifra despierta inevitablemente la pregunta: ¿de qué viven? Todo apunta a que el progenitor percibe una pensión, mientras que Julián ha sabido reinventarse y buscar alternativas lejos de los medios de comunicación tradicionales.
La financiación de Julián Contreras Jr.
Desde noviembre de 2022, el madrileño gestiona un canal de YouTube en el que ya reúne a más de 28.000 suscriptores. Allí comparte vídeos clasificados por temáticas: algunos dedicados al análisis de la actualidad de personajes como Juana Rivas, Elisa Mouliaá, Lamine Yamal o Cayetano Rivera; y otros en formato directo, donde desgrana noticias y comentarios en tiempo real. En las últimas semanas, por ejemplo, ha estrenado un espacio titulado Lo mejor del verano, en el que reflexiona sobre “las primeras víctimas de la IA”.

Este trabajo requiere dedicación y constancia, y Julián no esconde que depende en parte del apoyo económico de sus seguidores. En cada uno de sus vídeos facilita un número de Bizum y una cuenta de PayPal para recibir donaciones, ya sean puntuales o periódicas, a modo de suscripción. Un sistema que le permite continuar con su actividad en las plataformas digitales y sostener así esta nueva etapa de su vida.
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