
Sophie Brame, una británica de 27 años que volaba con la aerolínea Ryanair desde Manchester hasta la isla canaria de Fuerteventura, tuvo una experiencia desagradable durante gran parte del trayecto. El suceso, que ocurrió el 19 de agosto, no tuvo relación con ningún problema relacionado con la empresa, si no por lo que ha sido considerado como una falta de respeto por parte de uno de los pasajeros del avión.
Tal y como explica la joven en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@sjbram1), durante la primera media hora del vuelo tomó un persistente olor desagradable. “Olía sucio, como a queso”, explicó Sophie Brame a Kennedy News. “Al principio pensé que era un olor pasajero, pero empeoraba cada minuto”.
Al comprobar que el hedor no remitía y que la pasajera que se encontraba sentada a su lado también se percató del problema, decidió investigar la procedencia del mal olor y lo registró con su teléfono móvil.
“Era como sudor rancio”
El hombre que se encontraba en el asiento detrás del suyo había extendido sus pies descalzos hasta debajo del asiento de Sophie, pudiendo verse en el vídeo el calcetín blanco con manchas que asomaba hacia el espacio en el que la británica se encontraba. “Era como sudor rancio, como cuando sales del gimnasio y no te lavas los pies”, relató. De hecho, Sophie reconoce que era precisamente en los momentos en los que sus pies estaban extendidos cuando ella percibía el olor.

La joven pasajera destacó que estaba incómoda con la situación, pero que no se atrevía a confrontar de forma directa al hombre, por lo que decidió pisarle los pies varias veces para obligarlo a que los apartase. Esto funcionó, pero solo temporalmente: al cabo de media hora, el pasajero detrás de ella volvió a extender los pies, por lo que Sophie tuvo que volver a utilizar la misma técnica que anteriormente para evitar que este invadiese su espacio.
Varios usuarios en los comentarios han señalado que la actitud del hombre supone una falta de respeto para el resto de los pasajeros del vuelo. Dentro del avión se comparte un espacio reducido con muchas personas, por lo que este tipo de decisiones pueden afectar a la experiencia de los demás. Pese a que la cabina se intente limpiar con frecuencia, en ocasiones quedan zonas en las que no ha sido posible desinfectar a conciencia, por lo que descalzarse en pleno vuelo puede convertirse en un problema de comodidad y salubridad para los pasajeros que tomen el mismo avión incluso en trayectos sucesivos.
Sophie destacó que ella misma se quita en algunas ocasiones los zapatos en los aviones, especialmente cuando los vuelos son de larga distancia y sabe que pasará varias horas en el mismo espacio. “Pero siempre me aseguro de que mis calcetines estén limpios antes de hacerlo”, explica, recalcando en el vídeo publicado en su cuenta de TikTok que las personas que pongan en práctica estos actos deben, al menos, lavar sus pies antes para evitar que sucedan casos similares.
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