La Casa Real Noruega toma medidas: Marius Borg Høiby pierde un importante privilegio debido a sus problemas judiciales

El hijo de la princesa Mette-Marit está acusado de 23 delitos por la Fiscalía noruega, entre los que figuran violación, abuso, violencia, amenazas y daños materiales

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Marius Borg, en una fotografía de sus redes sociales. (@marius_borg)
Marius Borg, en una fotografía de sus redes sociales. (@marius_borg)

La familia real de Noruega vuelve a estar en el centro de los focos tras la difusión de imágenes que muestran al príncipe Haakon y a Marius Borg Høiby, primogénito de la princesa Mette-Marit, de viaje en Portugal. Su escapada, que tenía como finalidad disfrutar de la afición que ambos comparten por el surf, contó también con la presencia de Sverre Magnus, hijo en común de los príncipes herederos. La gran ausente fue la princesa Mette-Marit, quien en los últimos días ha tenido que hacer frente a dos duras pérdidas.

El hecho de que Marius Borg Høiby haya viajado fuera del país cuando está acusado de 23 delitos por la Fiscalía de Noruega, ha reavivado el debate sobre los privilegios de la familia real y la transparencia de sus actuaciones. Entre los cargos de los que se le acusa se incluye violación, conducta sexual abusiva, abuso en relaciones cercanas, violencia, amenazas y daños materiales, algunos de los cuales han sido admitidos por el primogénito de Mette-Marit.

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Es por ello que su viaje a Portugal, realizado junto al heredero al trono y su hermano menor, ha activado toda clase de interrogantes en Noruega. La clave de la disputa reside en la revelación de que el joven dispone de pasaporte diplomático desde su infancia, lo que le permite eludir controles migratorios y gozar de protección internacional propia de los representantes oficiales del Estado. Una información que el príncipe Haakon confirmó a la prensa noruega.

El príncipe Haakon y Marius Borg, en una fotografía de Instagram.
El príncipe Haakon y Marius Borg, en una fotografía de Instagram.

El importante privilegio que ha perdido Marius Borg

El uso de este documento para fines privados ha sido interpretado como una muestra de abuso de privilegios, situando la actuación de la corona noruega en el centro de un agrio debate social y político. Como consecuencia, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega ha optado por intervenir y ha retirado el pasaporte diplomático a Marius Borg, quien pierde así un beneficio que mantenía desde la niñez.

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La Casa Real ha indicado que el documento se le concedió en una etapa en la que, por su frecuencia de viajes con la familia, era considerado parte del núcleo cercano a la realeza. Actualmente, tras alcanzar la mayoría de edad y en un contexto marcado por procesos judiciales y estancias privadas fuera del país, las autoridades decidieron que su situación no justifica el mantenimiento de este privilegio.

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“El pasaporte diplomático solo debe emplearse para viajes oficiales”, señalan fuentes próximas al asunto precisaron al medio local Se og Hør. A partir de ahora, el acceso a pasaportes diplomáticos queda restringido a los miembros activos de la familia real y unas pocas personas designadas por el Estado. “Los demás miembros de la familia real deberán utilizar pasaportes regulares después de cumplir los 18 años”, ha afirmado a los medios Guri Varpe, directora de Comunicaciones de la Casa Real.

La retirada del pasaporte a Marius Borg intensifica un clima de controversia que, desde que se produjera su primera detención, no ha dejado de crecer. El caso ha centrado el escrutinio social en la monarquía, que atraviesa así una importante crisis de reputación. Hasta el momento, la institución real ha mantenido un hermetismo absoluto, sin emitir declaraciones públicas sobre los procedimientos legales que involucran al hijo de la princesa Mette-Marit. Ni siquiera en la tradicional entrevista anual de los príncipes herederos se han permitido preguntas sobre el caso.

Pese a la revocación del pasaporte diplomático, no se conocen nuevas restricciones a la libertad de movimientos del joven, que continúa su vida alejado de los actos oficiales, aunque desde ahora sin el respaldo de algunos de los privilegios que disfrutó durante años.

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