7 metros cuadrados por 650 dólares al mes: el piso en Nueva York que un Youtuber ha vuelto viral

El fenómeno de los microapartamentos y lo que dice sobre las prioridades, los precios y la vida urbana actual

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Un Youtuber muestra un piso de 7 metros cuadrados con un alquiler de 650 dólares mensuales. (Caleb Simpson/YouTube)
Un Youtuber muestra un piso de 7 metros cuadrados con un alquiler de 650 dólares mensuales. (Caleb Simpson/YouTube)

Nueva York sigue siendo una ciudad emblemática. Muchos sueñan con vivir allí, atraídos por su energía, sus oportunidades laborales y su escena cultural inigualable. Ya sea el teatro, las finanzas o el arte, la ciudad representa un imán para quienes quieren llegar lejos. Pero ese sueño tiene un precio, y en este caso, uno bastante elevado: el alquiler medio en la ciudad supera los 3.200 dólares mensuales, incluso para viviendas pequeñas y modestas.

Ese contexto ha dado pie a situaciones cada vez más comunes: personas que aceptan vivir en espacios extremadamente reducidos, priorizando la ubicación por encima del tamaño o la comodidad. Uno de estos casos es el de Alaina, una joven cuyo apartamento —de apenas 80 x 150 pulgadas, es decir, unos 7,7 metros cuadrados— se ha hecho viral en redes sociales, tras aparecer en el canal de YouTube de Caleb Simpson.

FOTO DE ARCHIVO: Se ve un cartel que dice "se vende" afuera de una casa unifamiliar en Garden City, Nueva York, EE. UU., el 23 de mayo de 2016. REUTERS/Shannon Stapleton/Foto de archivo
FOTO DE ARCHIVO: Se ve un cartel que dice "se vende" afuera de una casa unifamiliar en Garden City, Nueva York, EE. UU., el 23 de mayo de 2016. REUTERS/Shannon Stapleton/Foto de archivo

El recorrido viral: un piso que cabe en una sola toma

El apartamento de Alaina, ubicado en Manhattan, cuesta 650 dólares al mes y ha captado la atención de millones de personas por su tamaño y disposición. En el vídeo, Simpson lo recorre en cuestión de segundos: una cocina americana compacta, un sofá cama que ocupa el centro del espacio, un armario mínimo y una cama en altillo. No hay ventanas. El único espacio adicional es un trastero bajo la escalera de difícil acceso.

El baño, aunque privado, no está dentro del apartamento, sino al final del pasillo. Aun así, esto se considera una ventaja, ya que muchos apartamentos similares en la ciudad requieren compartir baño con otros inquilinos.

“Cada vez que quiero sacar algo, algo más tiene que moverse”, comenta Alaina. Pese a las limitaciones evidentes, se muestra práctica y organizada, señalando los pequeños trucos que ha adoptado para maximizar el uso del espacio.

El buque-escuela Juan Sebastian Elcano atraca en Nueva York con la princesa Leonor a bordo. (EFE)

De un apartamento de lujo a 7 metros cuadrados

Antes de mudarse al microapartamento, Alaina vivía en un piso de más de 3.000 dólares al mes. Tomó la decisión de reducir sus gastos en vivienda para poder destinar más dinero a viajar y tener mayor libertad económica. Según relata, el pequeño apartamento era un bien muy solicitado, y tuvo que competir con otros interesados para conseguirlo.

Este tipo de decisiones, cada vez más comunes entre jóvenes profesionales, no siempre responden a una filosofía de vida minimalista, sino a una necesidad de ajustar prioridades ante un mercado de vivienda extremadamente restrictivo. Lo que antes se consideraba transitorio ahora se normaliza como alternativa viable en ciudades donde los precios superan cualquier lógica.

El vídeo acumula más de 24 millones de visitas, y los comentarios reflejan una mezcla de incredulidad, crítica y resignación. Algunos cuestionan las condiciones del espacio, otros lo ven como un símbolo de las nuevas formas de vivir que imponen las grandes ciudades.

Gastar menos en vivienda, vivir más fuera de casa

Alaina decidió reducir sus gastos en vivienda para poder disponer de más recursos para otros aspectos de su vida, como viajar y disfrutar de actividades fuera de casa. Esta estrategia refleja un cambio en las prioridades de muchos jóvenes que, ante el alto costo de la vivienda, buscan equilibrar su presupuesto destinando menos dinero al alquiler.

Las cifras respaldan este comportamiento. Según datos de NBC News, en el verano pasado la generación Z y los millennials gastaban en promedio más de 400 dólares al mes en gastos no esenciales, como ocio, restaurantes o viajes, frente a los 250 de la generación X o los menos de 200 de los baby boomers.

Los comentarios a este tipo de elecciones personales varían desde la admiración hasta el juicio. Algunos lo interpretan como una pérdida de prioridades; otros, como una adaptación lógica a un contexto donde la vivienda de calidad se ha convertido en un lujo más que en un derecho básico.