
La tensión se ha apoderado de una comunidad de vecinos en Alcobendas, al norte de Madrid, donde un hombre, Sami, ha transformado una plaza de garaje en su vivienda improvisada. Desde hace cuatro meses, los residentes de este bloque de viviendas sociales conviven con una situación que califican de insostenible.
“Es una cuestión de humanidad. Vivir en una plaza de garaje no es una situación ni buena ni deseable para ninguna persona. Todos hemos pasado momentos muy difíciles en la vida y nadie se ha ido a una plaza de garaje y menos dirigiéndose de una manera agresiva a los vecinos”, expresó Dolores, una de las vecinas afectadas en el programa Y ahora Sonsoles, de Antena 3.
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Una okupación paulatina que plantea problemas de seguridad y salud
El conflicto se inició cuando los vecinos detectaron la presencia de un hombre que poco a poco fue instalando en la plaza una cama, una nevera, una televisión, una bicicleta y diversos objetos personales.
Las imágenes grabadas por el equipo del programa muestran cómo el garaje se ha convertido en un pequeño apartamento subterráneo, en un espacio originalmente destinado para el estacionamiento de vehículos.
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La comunidad denuncia que la situación ha derivado en problemas de salubridad, seguridad y convivencia. Según relataron los residentes, Sami ha llegado a hacer sus necesidades en la misma plaza, lo que ha llevado a muchos a evitar el uso del parking por miedo o desagrado.
“La situación cada día va a peor y sigue ahí, a pesar de que han acudido ya los servicios sociales y la policía”, denunció Dolores, mientras tenía un intenso intercambio de palabras con Sami.
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Preocupación por el coste comunitario
“Somos gente de viviendas sociales, a mí me cuesta mucho pagar el alquiler”, lamentó Dolores, subrayando el impacto económico que tiene la situación. La principal preocupación no solo radica en la ocupación ilegal del espacio, sino en el consumo de electricidad comunitaria. “Los alquileres del edificio pueden llegar a subir por el gasto en luz y electricidad de Sami”, añadió la vecina.
No obstante, Sami, por su parte, niega estar cometiendo ningún delito y defiende que solo duerme en el lugar. “Yo vengo aquí solo para dormir, nada más. Llevo cuatro meses, limpio y hago de todo. Yo no robo ni tomo alcohol”, aseguró.
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Además, insistió en que únicamente utiliza la electricidad durante 20 minutos al día para cargar su teléfono: “No robo ni hago nada”, dijo.
Sin respuesta por parte de las autoridades competentes
El episodio ha incrementado la sensación de impotencia entre los residentes, que no han recibido una respuesta efectiva de los servicios sociales ni de la policía.
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La única medida adoptada hasta ahora fue una limpieza del garaje para retirar sus pertenencias. Sin embargo, Sami se enteró de la operación, se fue durante unos días y regresó tras la intervención.
El caso, lejos de ser un ejemplo habitual de okupación de vivienda, plantea un desafío adicional: la ocupación de una plaza de aparcamiento privada, lo que complica aún más la intervención de las autoridades.
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