
El verano ha empezado pronto, casi antes de su comienzo en el calendario, con temperaturas altas y tardes de sol eterno. ¿Qué mejor para acompañarlas que un buen vino bien frío? Estas fechas de pausa, de disfrute y sosiego se convierten en la ocasión perfecta para probar variedades diferentes, vinos que nunca hayamos catado y que nos hagan sentir algo nuevo, algo que refresque, algo emocionante.
Para gustos, los colores, pero siempre está bien tener en cuenta las preferencias de quien sabe. Por eso, hemos acudido un experto sumiller para que nos de sus recomendaciones para este verano. Miguel Ángel Martiañez, sumiller al frente de la bodega del restaurante con estrella Michelin VelascoAbellà, nos ayuda a encontrar los mejores vinos para sobrellevar el calor estival.
Aunque todo depende, por supuesto, de los gustos personales de cada quien, Miguel Ángel tiene claros sus criterios a la hora de elegir. “En mi caso en estas fechas suelo inclinarme por variedades de uvas que den vinos frescos con buena acidez, taninos medios y alcohol medio o medio bajo. Normalmente, me inclinaré por vinos frescos, que expresen bien el carácter frutal de la uva. Y también que tenga tipicidad, que tenga un estilo concreto y que sea representativo de la zona de la que procede”. Para encontrar caldos de estas características tenemos varias opciones: “En Europa tenemos regiones muy consolidadas en este estilo: Champagne, Borgoña, Beoujolais, Alemania entera y un largo etc., y en España cada vez tenemos más vinos de este estilo”, concluye el sumiller.
Pero vamos a los específicos. Si tuviera que recomendar solo unos cuantos vinos para este verano, ¿cuáles serían? Dividiremos sus recomendaciones en las tres grandes familias de los vinos más consumidos en España: blancos, rosados, tintos (porque sí, los tintos también son para el verano), los espumosos y los de Jerez.
Los vinos blancos favoritos del sumiller
Los blancos son los vinos por excelencia para las jornadas estivales. Con su ligereza, frescura y su enorme diversidad de sabores, los vinos blancos son los elegidos por muchos para acompañar las cálidas tardes veraniegas y las reuniones con amigos y familiares. Entre todas las opciones, Miguel Ángel Martiañez elige aquellas “con mucha acidez y frescura”.
Así, menciona dos de sus favoritos. Por un lado, en el ámbito nacional, el Val do Galir 2024 (14,50 €), “un perfecto ejemplo de Godello serio, bien elaborado, que nos ofrece mucho por muy poco”. Desde fuera de nuestras fronteras llegan otras excelentes opciones como las de Selbach Oster, una de las bodegas más grandes e icónicas no solo de su región, Mosela, sino de todo el territorio alemán. Martiañez nos recomienda su Zeltinger Sonnenhur GG (34,00 €), un delicioso Reisling firmado por la casa. “Importante a la hora de elegir un vino alemán fijarnos en su azúcar: si en la etiqueta encontramos un GG estaremos ante un vino seco de gran calidad”.
El vino rosado favorito del sumiller
Los rosados son el otro gran caballo ganador de las tardes de verano. En esta categoría, el sumiller tiene un claro preferido: los producidos por Bodegas Luthier, en la Ribera del Duero. “Para mí, la más alta expresión de los claretes, tan de moda últimamente, y los tenemos de diferentes gamas y precios”, asegura el experto. Dentro de esta selección aparece en primer plano el Lara O Clarete Crianza 2021 (20,00 €), que resalta “no solo porque es el más económico sino por lo rico que está, lo complejo que es y lo absolutamente bien que marida con todo”, señala el entusiasta del vino, que reconoce haber “perdido la cuenta de las botellas que habré bebido” de este nombre.

Los tintos y los espumosos también son para el verano
Los vinos tintos también tienen cabida en momentos de calor, especialmente para aquellas personas que no quieran renunciar a su variedad favorita en ningún momento del año. También para quien disfrute de una buena carne al fresco de una noche veraniega.
En cuanto a España se refiere, el experto nos invita a adentrarnos en los tintos gallegos, una zona con una emergente oferta de vinos tintos de altísima calidad Entre las posibilidades, Martiañez menciona uno de sus claros preferidos: Alanda Mudarella tinto 2018 (32,50 €). Si viajamos al extranjero, a Italia, más concretamente a la isla de Sicilia, podremos encontrar a Arianna Occhipinti elaborando su Occhipinti Il Frappato (35,45 €): “es un vino delicioso, ligero, donde la fruta roja y las notas minerales de origen volcánico son protagonistas”.
También los espumosos tienen su hueco en estas fechas y, para quien los prefiera, el sumiller recomienda siempre un champagne de pequeños productores. Su favorito, sin duda, el Fabien Bergeronneau en su cuvée de “Derrière les Jardin” (48,00 €). “Me parece una auténtica locura. Estamos ante un rosé en el que la frescura, la buena acidez y una boca ligera combinan con un delicioso aroma a frutos rojos silvestres. Para mí, es uno de los mejores champagnes calidad-precio”.
Consejos de experto para lograr la temperatura perfecta
Sea cual sea el vino que elijamos para una velada estival, hay una cosa que está clara. “La conservación, no solo en verano, sino durante todo el año, es importantísima”, asegura el experto, explicando que mantener el vino en condiciones adecuadas implica prestar atención tanto a la temperatura como a la exposición a la luz y las variaciones del entorno.
Contar con una nevera especial para botellas es “lo ideal, puesto que tendríamos el vino en las mejores condiciones posibles asegurando su buena conservación, mayor longevidad y minimizando el riesgo de algún defecto del vino o que se eche a perder”. Si no se dispone del espacio necesario o no se desea adquirir una cámara para vinos, “en ese caso, cuantos menos picos de temperaturas tengamos, mejor”, explica el especialista.
En tales circunstancias, continúa, “si se dispone de un cuarto o rincón en la casa en el que no hay mucho impacto de los rayos del sol, la temperatura es estable y no supera los 18-20 grados, es un buen lugar”. Esto ayuda a evitar alteraciones en la bebida y mantiene su calidad intacta durante más tiempo.
Llega entonces el gran momento, consumir nuestro vino. En cuanto a cómo prepararlo para disfrutarlo en las mejores condiciones, el experto asegura que, en el caso de los blancos “a la hora de tomarlo, será importante enfriarlo previamente, guardándolo en la parte más fría del frigorífico un par de horas antes”. Por el contrario, “en el caso de los tintos, no recomiendo servirlo a menos de 12-13 grados”. Respecto al congelador, su consejo es claro: “evitaría meter el vino en el congelador, ya que un gran contraste de temperatura no sería lo ideal”.
Al momento de servir, insiste en que lo más importante es la comodidad y disfrute personal: “recomiendo hacerlo como más placentero y cómodo le vaya a ser según su gusto particular”. Finalmente, sugiere tener a mano un método casero para mantener la temperatura: “recomendable prepararse un recipiente donde podamos poner la botella con hielo para regular el frío a nuestro gusto —yo he bebido Borgoñas enfriados en un barreño de la colada—. Al final, lo importante es lo de dentro de la botella”.
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