
Los fideos o tallarines de Lanzhou son uno de los platos más tradicionales y sabrosos de la gastronomía china. La ciudad de Lanzhou, situada en la provincia de Gansu, es uno de los lugares más interesantes, gastronómicamente hablando, de todo China. Allí, durante la dinastía Tang, el pueblo musulmán Hui, influyente en esta región, desarrolló una sopa de fideos que respetaba los preceptos de la dieta musulmana, usando ingredientes simples y accesibles. Así nació esta receta que, ahora, ha traspasado fronteras, conquistando a los más acérrimos amantes de los noodles asiáticos.
Los tallarines de Lanzhou son fideos lamian estirados a mano, cocinados en un caldo claro de ternera guisada. Para su preparación, se utiliza a menudo carne qingzhen (halal) y no contiene salsa de soja, por lo que su sabor es más ligero y puede estar aromatizado con sal y hierbas. Esta receta, auténtica donde las haya, tiene en Barcelona su propio templo. Aunque en la Ciudad Condal podemos encontrar muchos restaurantes que elaboran productos similares, solo uno de ellos puede presumir de contar con el reconocimiento del propio Gobierno chino.
Es el caso del recién inaugurado restaurante Jin (C/ Aribau, 29), un local abierto hace apenas un par de meses que ha conseguido posicionarse como la opción más auténtica para probar esta receta tradicional. Y es que este restaurante ha recibido el reconocimiento oficial del gobierno de China por la calidad de sus noodles, un hito que el propio local compartía en redes a través de un vídeo de la visita del vicegobernador de la provincia de Gansu (de donde son originarios estos famosos fideos) y del decano de la Escuela de Tallarines de Lanzhou. Ambos participaron en una ceremonia para declarar el restaurante Jin como centro reconocido en la elaboración tradicional de estos noodles milenarios, con la inauguración de una placa en su puerta que lo corrobora.

Un proceso artesanal para preparar unos fideos centenarios
Lo que hace especial a los platos cocinados en este restaurante barcelonés no es solo su sabrosa sopa, ni tampoco la calidad de sus ingredientes. La clave de su éxito radica en el proceso artesanal de fabricación de los fideos, donde se estiran a mano sin máquinas, siguiendo una técnica ancestral transmitida a lo largo de generaciones. Solo harina, agua y la destreza del cocinero transforman la masa en finos fideos, un verdadero arte culinario que se puede ver en Jin gracias a su cocina abierta.

Una vez preparados, estos tallarines se cocinan en caldo y se sirven a los clientes, que pueden elegir entre varias opciones diferentes. Y es que en Jin podemos escoger el tipo de caldo que preferimos, más o menos picante, así como el formato de los fideos, más anchos o más finos. También les puedes agregar extras, como carne o huevo. No te preocupes porque si los fideos se te acaban y aún te quedan caldo y condimentos, puedes seguir pidiendo de estos centenarios tallarines.
El precio de vivir esta experiencia es de 10,95 euros, coste que incluye el caldo, los tallarines y una bebida. Además, el restaurante ofrece un menú combo por 15 euros que suma además entrantes fríos tradicionales de la zona de Lan Zhou, con elaboraciones como encurtidos, ensalada de yuba con apio o ensalada de algas.

Para aquellos con espíritu aventurero y pasión por la cocina, Jin organiza un taller semanal todos los sábados de 16:30 a 18:30 horas, donde se enseña la técnica tradicional de los fideos de Lanzhou. Este curso, diseñado para grupos reducidos de máximo ocho personas, incluye todo lo necesario y culmina con la recompensa de un bol de fideos hecho por uno mismo.
Últimas Noticias
Francisco Fernández Yuste, orientador laboral: “Pagar la mejor de las terapias jamás cambiará un trabajo tóxico”
Estas herramientas no cambian el contexto externo en el que se produce el problema. Pueden ayudar a manejar mejor la situación, pero no transforman automáticamente la realidad laboral

Martina Romero, profesora, sobre el uso de ChatGPT para hacer los deberes: “Hay que hacer la vista gorda. Es eso o nada”
El 90% de los profesores españoles teme por la privacidad ante la expansión de la inteligencia artificial en la escuela

Lauren Manaker, nutricionista: “Comer un plátano al día no es perjudicial para muchas personas, pero es mejor alternar”
Comer una pieza diaria aporta de manera regular potasio, fibra y vitamina C, elementos que contribuyen a la sensación de saciedad, pero ¿es bueno comer una banana todos los días?

Qué dice la psicología de las personas que se educan a través de la curiosidad y no solo en el colegio
Los autodidactas se guían por la curiosidad epistémica, un impulso constante por comprender todo en profundidad

La guerra y la subida de precios desatan una ola de ansiedad: “Cuidar la salud mental es tan importante como cuidar el bolsillo”
El precio de la gasolina supera los dos euros y Juan Roig ha pedido eliminar el IVA para no encarecer la cesta de la compra


