
Los alquileres turísticos continúan generando controversia. Especialmente entre los inquilinos, que han visto cómo la oferta de viviendas para alquiler habitual se reducido -con la consecuente subida de rentas- porque los caseros obtienen más rentabilidad si la dedican al alquiler de temporada o al uso turístico.
Las Viviendas de Uso Turístico (VUT), como las casas rurales, han sido tradicionalmente una opción más económica que los hoteles para quienes desean pasar unos días fuera de casa, lo que ha llevado a un aumento en su demanda tanto entre turistas nacionales como extranjeros. De hecho, se estima que la ocupación media en los alquileres turísticos entre el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección alcanzará el 91%, cuatro puntos más que en 2024, según la compañía de gestión de alquileres turísticos GuestReady. Sin embargo, el problema surge cuando la oferta de estas viviendas supera a la de las destinadas a los residentes, una de las principales reclamaciones de las asociaciones de vivienda.
Además, hay que tener en cuenta que no todas estas viviendas turísticas son legales. Un problema que el Gobierno central está tratando de solucionar en colaboración con las administraciones autonómicas e incluso locales. En este sentido, el pasado mes de marzo, el ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 remitió un archivo al Ayuntamiento de Madrid en el que alertaba de que en la capital se anuncian 16.335 alojamientos turísticos en plataformas online (como Booking o Airbnb), mientras que solo hay 1.131 licencias concedidas para ello, según los datos del Consistorio. Es decir, que en la ciudad madrileña, solo el 7% de las viviendas turísticas son legales.
Entonces, ¿Cómo puede un usuario asegurarse de que la vivienda que va a alquilar cumple con todas la de la ley?
La clave está en el número de registro
Si vas a alquilar una vivienda para tus vacaciones, existen formas de verificar si está legalmente registrada. Aunque esto no garantiza que la calidad del alojamiento sea óptima, saber que la propiedad cumple con la normativa te asegura que no se trata de un alquiler ilegal, sino de una vivienda registrada oficialmente como alquiler vacacional.
Como explican desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en principio, tanto el propietario o gestor del inmueble como la plataforma de alquiler deben proporcionar el número de registro de la vivienda, el cual debe aparecer en los anuncios, en la documentación y, en algunos casos, incluso en la propia propiedad. Sin embargo, en la práctica, esto no siempre se cumple.
Hasta el próximo mes de julio, fecha en la que entrará en vigor el registro único de alquileres temporales. Una normativa del ministerio de Vivienda, que busca regular y controlar el mercado de estas explotaciones. Este registro abarca no solo todas las viviendas de uso turístico, sino también a aquellos que alquilan habitaciones o realizan alquileres temporales no turísticos y los publican en plataformas en línea.
Gracias a él, todas las VUT estarán agrupadas en una base de datos única, accesible al público. Aunque la OCU recuerda que también existen registros locales y autonómicos de estas viviendas.
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