
El amor es una de las piezas fundamentales a lo largo de la vida. De hecho, es un tema recurrente en el mundo del arte, siendo el eje central de innumerables cuadros, poemas, libros y película
Muchos sueñan con el día de su boda, una ceremonia en la que dos personas enlazan sus vidas y se prometen amor eterno. El objeto por antonomasia que simboliza esta unión es el anillo, uno de los protagonistas indiscutibles de esta celebración.
¿Te imaginas perder el anillo? No serías el primero y tampoco el último. Johannes Brandhuber, un agricultor de la pequeña ciudad de Simbach am Inn, en el sur de Baviera, Alemania, tuvo la desgracia de vivir esto en sus carnes.
El hombre de 32 años es granjero y, en una de sus intensas jornadas laborales, perdió la alianza. Esto ocurrió el pasado mes de noviembre, según informa la agencia de prensa alemana DPA. En un primer momento, pensó que se había caído en algún montón de heno.
Después de varias horas de búsqueda, no fue capaz de encontrarlo. Su desesperación fue tal que usó un detector de metales, sin embargo, no consiguió localizarlo. Tras varios meses intentando dar con el paradero del anillo, decidió comprar otro.
Hace unos días, Johannes Brandhuber recibió una llamada inesperada. Se trataba de Josef Steinleitner, un carnicero que trabaja a unos 50 kilómetros de su granja. Este hombre le dijo que había encontrado su anillo en el estómago de una vaca. “Nunca había vivido algo así. Es algo único”, exclamó el carnicero de 59 años, que lleva más de 40 años en el puesto.
El granjero no daba crédito. Hacía tan solo unos días que había dejado de buscarlo y, como si por arte de magia se tratara, aparecía a tan solo 50 kilómetros. Esto fue gracias al método tradicional que sigue la carnicería. Ante la industrialización del sector, este establecimiento sigue haciendo las cosas a mano.
Es decir, 135 años después, siguen dándole un valor fundamental a lo artesanal. Gracias a este procedimiento, uno de los carniceros pudo ver el anillo en el rumen del animal. “Es una feliz coincidencia encontrar algo tan pequeño. En una gran empresa, las probabilidades habrían sido cero”.
“No es posible”
Pese al desgaste del anillo, que llevaba meses en el vientre del animal, pudo apreciar la inscripción que tenía grabada y contactar con el dueño. El primero en atenderle la llamada fue el padre del granjero, que no podía dar crédito a lo que estaba escuchando.
“No es posible, es el anillo de mi hijo”, exclamó después de escuchar la noticia. La surrealista estampa puede parecer de película, de hecho, cuando le comunicó la noticia a su hijo, se pensaba que era una broma.
El nombre de la vaca era Herzal, que traducido al español sería pequeño corazón. Esto ha desatado la risa entre los usuarios de las redes sociales. Algunos no daban crédito a la escena y otros, en un primer momento, se pensaban que era una fake news.
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