
El 5,33% de los asalariados en España registraron una incapacidad temporal por contingencias comunes (las que no son de origen laboral) el pasado año, de acuerdo con los últimos datos provisionales de la Seguridad Social. Unas cifras que vuelven a reflejar un incremento en las bajas laborales y, por tanto, un nuevo máximo histórico. Según el Observatorio de contingencias comunes 2024 de la mutua Asepeyo, en 2024 faltaron al trabajo un total de 950.000 empleados y se acumularon más de 290 millones de días de baja.
Se trata de datos que pasan factura a las empresas. El Informe sobre el Absentismo Laboral por Contingencias Comunes de la patronal Asedas y la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT) reveló el pasado mes de febrero que los procesos de incapacidad temporal por causas no laborales generaron el año pasado un gasto superior a 28.987 millones de euros, sumando tanto las prestaciones económicas asumidas por la Seguridad Social como los costes directos soportados por las compañías.
La secretaria de Salud Laboral de UGT, Patricia Ruiz, matiza para Infobae España que el incremento de las bajas laborales “no se debe a que la gente las coja, sino a que tienen un problema y el servicio médico de salud les otorga un tiempo de recuperación”. Desde el sindicato apuntan que el incremento en número y tiempo que se está de baja se debe a una cuestión multifactorial, en la que hay que prestar especial atención a la salud mental. ¿Y cuáles son los motivos del aumento de las bajas laborales?
“No hay médicos suficientes para atender y acortar estas bajas”
Uno de los factores que más contribuyen a la acumulación de bajas laborales es la saturación del sistema público de salud, y especialmente de la atención primaria. Y es que, según el Observatorio de contingencias comunes 2024, la duración media de las bajas por contingencia común está en 37,1 días, lo que supone 3,1 días más que en 2023. El director territorial del Área Centro de Asepeyo, Constantino Perea, explicó que el problema de las listas de espera y de la escasez de especialistas médicos alarga innecesariamente los procesos por el retraso en las pruebas diagnósticas y las intervenciones.
En esto coincide Ruiz, que afirma que “toda la ciudadanía estamos sufriendo esas largas listas de espera y esas citas médicas con unos días muy posteriores a la inmediatez de la dolencia cuando aparece. Y esto sin duda repercute en que se den unos procesos de baja mucho más largos”. El problema, añade, es que “no hay médicos suficientes en el servicio público de salud para atender y acortar estas bajas”.
De hecho, ya en 2023, el secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones, Borja Suárez, afirmo que la mayor duración de las bajas por IT “indudablemente tiene que ver con problemas que existen en servicios públicos de salud”. Una cuestión que, dos años después, parece no haberse solucionado. Aunque los sindicatos, las organizaciones empresariales y la Seguridad Social pactaron ampliar el papel de las mutuas en la gestión de bajas por lesiones traumatológicas, con el objetivo de aliviar la presión sobre el sistema sanitario público, la colaboración no se ha implementado en ninguna comunidad autónoma, según el directivo de Asepeyo.

Cuantos más empleados, ¿más bajas?
El mercado laboral sumó 468.100 empleos en 2024, marcando un nuevo récord con 21,85 millones de ocupados, mientras que redujo la tasa de paro al 10,6%, hasta niveles de 2008, previos al estallido de la crisis financiera, según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada a finales de enero por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Como explica José Manuel Vicente Pardo, jefe de la Unidad Médica del Equipo de Valoración de Incapacidades de Gipuzkoa, “la variabilidad económica pesa de forma relevante sobre el absentismo por incapacidad temporal, disminuyendo en la crisis y elevándose con la mejoría económica”.
“En época de crisis hay menor tendencia al absentismo, por la inseguridad mayor del empleo en estas circunstancias, y en época de bonanza pareciera que existe menor miedo al despido. De hecho, el repunte de la IT es un marcador de recuperación económica”, argumenta Vicente Pardo en su investigación La gestión de la incapacidad laboral, algo más que una cuestión económica.
Es decir, en tiempos de crisis, el temor al despido y la incertidumbre sobre volver a encontrar trabajo llevan a muchas personas a soportar más las enfermedades que padecen, evitando solicitar bajas. En cambio, cuando el mercado laboral es sólido, el miedo a ausentarse disminuya y los empleados se sienten más seguros al pedir bajas por enfermedad.
Envejecimiento de la población
El mercado laboral en España refleja un progresivo envejecimiento de su población trabajadora, con más del 50% de las personas ocupadas superando los 45 años, según la última EPA. Hechos que, además, se deben a la pésima tasa de empleo juvenil que atraviesa España desde tiempos ya inmemoriales.
Aunque desde UGT consideran que “la edad de las personas trabajadoras no es en sí un problema”, numerosos expertos apuntan a que, a medida que avanza la edad, aumenta la probabilidad de desarrollar problemas de salud. Y es que, con el envejecimiento, el riesgo de sufrir enfermedades crónicas o trastornos que afecten a la capacidad laboral se incrementa, lo que puede traducirse en un mayor número de bajas médicas. De acuerdo con datos de la patronal de mutuas AMAT, la mayoría de las incapacidades temporales se concentran entre los trabajadores de 31 a 51 años, que representan más de la mitad de los casos registrados.
Más problemas de salud mental
Finalmente, la salud mental se ha convertido en una de las principales preocupaciones en el ámbito laboral en España, representando el 20% de las bajas laborales y con una duración media superior a los tres meses, según un estudio de la mutua FREMAP.
De hecho, el síndrome de Burnout (los trabajadores quemados) es uno de los motivos que más incapacidades temporales suponen. “Las bajas derivadas del estrés, de la depresión, de las cargas excesivas, las jornadas extensas o la ansiedad son cuestiones que no se están teniendo en cuenta en los centros de trabajo y están afectando de una manera bastante importante en este incremento”, explica la experta de salud laboral de UGT.
Según un análisis de la Universidad de Sevilla, entre 2016 y 2023 las incapacidades temporales vinculadas a la salud mental en el ámbito laboral se incrementaron un 118%, con una duración media de 108 días por proceso. Entre los principales riesgos para la salud mental de los trabajadores, se encuentran la inestabilidad laboral, la sobrecarga de tareas, la dificultad para conciliar la vida personal y profesional, y situaciones de discriminación. A ello se suma una mayor conciencia social sobre la salud mental, que ha llevado a que los trabajadores identifiquen antes el malestar y busquen ayuda sin prolongar situaciones de sufrimiento.
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