
El Documento Nacional de Identidad, conocido popularmente por sus siglas DNI, es el certificado que acredita, desde hace más de 70 años, los datos personales del titular y su nacionalidad española. Es emitido por la Dirección General de la Policía, perteneciente al Ministerio del Interior.
A lo largo de los años, este documento ha ido evolucionando, incorporando cada vez más novedades tecnológicas y aglutinando más datos de su propietario. Todo ello con el fin de aumentar la seguridad y las prestaciones del mismo. Actualmente, también tiene una versión electrónica con la que se pueden hacer con más facilidades los trámites en internet.
La libertad que concede a los ciudadanos españoles es suma. Gracias a él, puedes identificarte, viajar por los países de Europa sin necesidad de pasaporte y realizar numerosos procesos. Además, en caso de ser mayor de edad, sirve como acreditación para acceder a servicios en los que se requiera superar el umbral de los 18 años.
¿Para qué sirven los números traseros?
El DNI aglutina una cantidad de datos abrumante y, pese a su apariencia simple, contiene un sistema de codificación y seguridad complejo. Una de las funciones que la mayoría de personas desconoce es la que desempeñan los números de la parte trasera.
Hace unos años, se estableció la creencia popular de que estos números indicaban cuántas personas compartían nuestro nombre y apellidos. Sin embargo, pese a lo divertida que puede sonar esta teoría, la realidad es totalmente diferente.
Esta desempeña varias funciones. En primer lugar sirve como código para facilitar la lectura mecánica a la hora de hacer un trámite. Esto agiliza el procedimiento a la hora de usar el documento. Además, contiene información codificada sobre diferentes aspectos.

El reverso del DNI se divide en tres filas, y cada una de ellas aporta información diferente. La primera, entre las posiciones 6 y 14, se encuentra un código correspondiente al soporte físico de la tarjeta. En la 15 hay un número de control, y de la 16 a la 24 se encuentra el número de identificación con su correspondiente letra.
En la segunda, los seis primeros caracteres indican la fecha de nacimiento, mostrando primero el año, luego el mes y, finalmente, el día. El séptimo y el octavo son el dígito de control y el sexo del propietario. Entre el 9 y el 14 está la fecha de caducidad, en el 15 hay otro dígito de control y del 16 al 18 nuevamente el país. Hasta la posición 30, hay varios separadores que funcionan como relleno.
Por último, la tercera fila aparecen ambos apellidos y el nombre, acompañado de varios caracteres hasta llegar a los 30. Este complejo mecanismo sirve para prevenir estafas y proteger los datos, verificando la autenticidad del documento.
Los números y caracteres de su reverso, lejos de ser aleatorios, desempeñan un papel crucial en la verificación de la identidad y la protección de los datos personales. Este intrincado mecanismo, que combina lectura mecánica y codificación de información, garantiza la legitimidad del documento.
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