
El pasado 1 de junio, cinco jóvenes fueron detenidos por agredir a una pareja durante la Feria de Abril de Sevilla. La agresión tenía carácter homófobo, y las personas detenidas, todas hombres, tenían entre 20 y 23 años. Entre tanto, en las redes sociales los comentarios misóginos y homófobos tampoco han pasado desapercibidos. El tiktoker Daniel Collados (@danielcollados), de 21 años, publicó en mayo varias imágenes besándose con su novio. El vídeo se hizo viral y ya supera los 3,4 millones de visualizaciones, pero entre los comentarios recibidos destacó una gran cantidad de mensajes homófobos, que hacían especial mención a Francisco Franco, el dictador que gobernó España entre 1933 y 1975.
“Que vuelva el caudillo”, decía un usuario, haciendo referencia al dictador. Hasta 1978, ser homosexual en España estaba penado como delito. “Extraño mi vida hace tres fotos”, comentaba otra persona. No se tarda más de un par de segundos en acceder a algunos de los perfiles de los usuarios que han comentado y darse cuenta de que, si por muy poco no rozan los 18 años, muchos son menores de edad.
PUBLICIDAD
Desde 2019, según la FELGTBI+, se han denunciado en el Estado español 57.000 agresiones a personas LGTBIQA+. Un estudio de 40db publicado el pasado 30 de junio ha puesto encima de la mesa una cifra alarmante: a un 27% de los jóvenes de la generación Z, que a 2024 tienen entre 18 y 26 años, les incomoda “mucho o bastante” ver a una pareja homosexual. Este dato baja en las generaciones de mayor edad, especialmente entre mujeres.
Los más jóvenes cada vez son más radicales y la Generación Z así lo demuestra. Ya en el pasado mes de marzo, otra encuesta de 40db, Radiografía intergeneracional de la desigualdad de género, reveló la distancia que separa a mujeres y hombres de 18 a 26 años en torno a la igualdad: la mitad de la población española se considera feminista, pero ellas lo hacen más (casi 6 de cada 10) y ellos, menos (4 de cada 10). “El fenómeno es relativamente parecido porque está ligado con el discurso de la ultraderecha y parte de la derecha”, explica Adrián Caballero, profesor de Comportament Polític en la Universidad Autónoma de Barcelona. El experto pone el foco en la forma de informarse. “La principal diferencia es por dónde se informan, o más que informarse, por dónde obtienen la información política, que eso se traslada en donde se construyen sus valores políticos y, por tanto, cómo interpretan la realidad”, apostilla.
PUBLICIDAD
“Creo que hay un sector de la juventud que está comprando ciertas ideas extremistas, pero como también la generación millennial y la generación boomer”, defiende Silvia Díaz Fernández, socióloga e investigadora postdoctoral, mientras añade que es importante no echar todo el peso en los más jóvenes. “Sí que creo que hay mucha influencia de culturas de la manosfera y también grupos políticos que tienen un discurso muy homófobo, pero no creo que se deba poner todo a las espaldas de la generación Z, porque eso también sería muy contraproducente”.
Con manosfera (del inglés manosphere), Díaz se refiere al conglomerado en el que los hombres defienden su masculinidad con mensajes misóginos, ya que se sienten amenazados por el sistema, las mujeres y el feminismo. De esto, TikTok está plagado: desde hace un año han aparecido numerosos cortes de podcasts en la plataforma en la que hombres, generalmente con edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, aparecen hablando delante de un micrófono con mensajes mayormente machistas y misóginos.
PUBLICIDAD
Las redes sociales y los nuevos referentes
Para Caballero, el problema está en las redes sociales y sus referentes: “¿Qué pasa con esta generación? Muchos referentes están en redes sociales. A partir de ahí, tú vas cogiendo a esos referentes y te vas haciendo una idea”. Esto también pasa en el terreno de los derechos de este colectivo. “El escepticismo ante la ciencia, el feminismo, los derechos de la comunidad LGTBI, o la igualdad o la no igualdad, van tomando forma en parte a lo que ves”. Y ese hueco también está en redes.
Aquí también entra en juego que muchos de los jóvenes no se sienten identificados con los partidos políticos tradicionales. En el caso de la derecha y la ultraderecha, consumir los llamados “pseudomedios” o incluso “creadores de contenido” retroalimentan “esa visión”, como explica Caballero. Un ejemplo de esto se ve en Alvise Pérez, líder de la formación ‘Se Acabó La Fiesta’, que obtuvo tres eurodiputados en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo. A pesar de que no tienen por qué hacer referencia explícita a los derechos LGTBI+, haciendo contenido antifeminista y anti-racista se llega a los mismos puntos. “Alvise ha llegado a donde está porque ha entendido muy rápido la forma en la que saca rédito económico, que se traduce muchas veces en visibilidad de los medios, y a su vez en rédito electoral”, añade Silvia.
PUBLICIDAD
Para Caballero “todo está conectado”. “La extrema derecha conecta con una generación con poco interés por la política, normalmente con también un nivel de estudios medio bajo que es más fácil de influir”, añade. A esto le siguen los ya mencionados pseudomedios, que a su vez derivan en “reels y shorts” y “eso se consume masivamente por parte de una generación”, añade. “Tenemos una generación más influida, no influenciable, pero sí más influida por todos estos comentarios”, finaliza el periodista y profesor sobre la generación Z.
Esto mismo se favorece por las propias redes sociales y por muchos creadores de contenido que no tienen siquiera que ver con la política. “Siempre ha habido cierta polarización en cuanto a diferentes temas, como pueden ser los derechos sexuales y reproductivos o los derechos de la comunidad LGTBI”, dice Díaz. La experta cuenta que “las redes sociales están ayudando o favoreciendo a que ciertos contenidos se están viralizando para crear una imagen de mucha más crispación de la que puede haber realmente. O también amplificar ciertas ideas y generar una movilización en torno a ellas”. Por ello, la psicóloga subraya que la polarización y la crispación “siempre han existido”, pero cree que ahora pueden estar subrayándose “un poco más”.
PUBLICIDAD
“En el contexto actual, la viralidad va ligada a la misoginia, al antifeminismo”, reflexiona Díaz, que añade que, a través de estos contenidos, el algoritmo ve una “monetización del odio y del antifeminismo” porque “genera rédito”. “El algoritmo de TikTok está casi prediseñado para la polarización y para la radicalización y para que cada vez llegue el contenido más viral”, añade.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Embalses España sábado 16 de mayo: reserva de agua subió 0,21 %
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su más reciente informe sobre los estatus de los embalses de agua en España

Capacidad de los embalses en España este 15 de mayo
El Boletín Hidrológico Peninsular ha publicado la situación de los embalses de agua en España

Pronóstico del clima: las temperaturas que se esperan en Zaragoza este 16 de mayo
Para evitar cualquier imprevisto es importante conocer el pronóstico del tiempo


