La taberna de Madrid con más de 100 años de historia y platos castizos: caracoles, tortilla de patatas y bravas en Malasaña

De su carta destacan especialidades como las tradicionales patatas en vinagreta, tortillas de patatas poco hechas, pescaíto en adobo, patatas bravas, albóndigas o sus famosos caracoles

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Barra con tapas y pinchos
Barra con tapas y pinchos en un bar español (Alfonso de Tomas/Shutterstock)

A pesar de que abunden las nuevas aperturas, los restaurantes de cocina internacional y las cadenas de comida rápida, Madrid también está repleto de bares y tabernas de los ‘de toda la vida’, locales con décadas de historia que mantienen intacta su esencia castiza y su estatus como bar de barrio, incluso en los distritos más céntricos y turísticos de la capital. Algunos de estos restaurantes llegan incluso a alcanzar el siglo de historia, un hito del que pocos pueden presumir.

El restaurante Botín, el Café Gijón, Casa Labra, Malacatín, Lhardy... Son solo algunos ejemplos de bares y tabernas de esta calaña. Lugares como estos son los encargados de conservar ambientes, estéticas o incluso tapas o platos que, de otra manera, irían cayendo en el olvido. Pero no son los únicos que pueden presumir de historia. En el corazón del barrio de Malasaña se encuentra un bar con más de 100 años de historia que tiene lo castizo y la copla como banderas y que encarna la esencia de la taberna madrileña por excelencia.

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La Taberna La Copla, ubicado en el número 1 de la calle Jesús Del Valle y revestida de un encanto andaluz, es reconocida por su tradición centenaria que se remonta al año 1912. Su larga historia comenzó con una bodega de vinos denominada El Maño, donde se servían diferentes caldos y sodas. Desde entonces, el establecimiento ha sabido evolucionar, manteniendo parte de su decoración original y adaptándose a las nuevas eras sin perder su esencia. Actualmente, es célebre por las muchas imágenes que adornan sus paredes, fotografías que rinden homenaje a figuras icónicas del folclore y la copla española.

Con dos espacios claramente diferenciados, el local ofrece una planta baja dedicada al disfrute de tapas y aperitivos, mientras que el segundo piso se presenta como una opción ideal para la realización de eventos, gracias a su ambiente más espacioso.

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A lo largo de los años, el establecimiento ha experimentado cambios significativos, expandiendo su oferta más allá de los vinos en la década de 1990 para incluir platos variados. En el año 2000, la gestión del bar pasó a manos de la primera pareja homosexual casada registrada en Madrid, quienes continuaron la tradición de ofrecer vinos, cervezas, vermú y un menú ampliado. En 2022, con la llegada de los actuales propietarios, La Taberna La Copla ha seguido fiel a su línea precedente, consolidándose como un referente gastronómico y social en la vida madrileña.

La Taberna La Copla, en
La Taberna La Copla, en Malasaña (Instagram / @tabernalacopla)

Entre su oferta gastronómica, se destacan especialidades como las tradicionales patatas en vinagreta, tortillas de patatas y cebolla poco hechas, pescaíto en adobo, patatas bravas, albóndigas o sus famosos caracoles, elaborados con una salsa secreta. Aparte de saborear su variada selección de tapas y de raciones, los clientes pueden disfrutar de vermú y cerveza en un entorno atractivo con fachada abierta y paredes de ladrillo expuesto.

Además de estos platos clásicos de la gastronomía castiza, esta taberna se ha modernizado buscando opciones actuales que atraigan clientela de cualquier tipo. Así lo demuestran opciones como sus brochetas de pollo al curry; sus tostas, con ingredientes como el brie, la morcilla y la manzana; o sus postres, entre los que se encuentran una tarta de zanahoria y una de chocolate, así como un coulant.

Casa Lac fue fundada en 1825 por la familia Lac, originarios de Francia, cuando llegaron a Zaragoza ese mismo año