
Cada vez que Los Javis hacen algo se convierten en el centro de atención. Y no es para menos, ya que han demostrado que a pesar del éxito que acarrean, nunca se lo ponen fácil en cada nuevo trabajo e intentan hacer algo diferente y superarse a sí mismos. Se han convertido en la voz de una generación, en la de un colectivo, el LGTBIQ+ y, lo mejor y más importante, en unos creadores a prueba de bombas.
Parece que siempre estuvieran obligados a romper con los esquemas preestablecidos, pero es que su nueva serie, La Mesías, es profundamente valiente y radical y en ella dan una especie de salto al vacío en el que parece no haber vuelta atrás. “Queríamos hacer algo absolutamente experimental, árido, oscuro y, que al mismo tiempo, la gente lo viera y se acercara sin prejuicios ni dogmatismo”, cuenta Javier Calvo.
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La pareja empezó a pensar en la serie mientras estaba todavía inmersa en Veneno. El germen fue el grupo de las hermanas Bellido Durán, Flors Mariae, que se viralizó gracias a su estética camp y sus canciones religiosas a través de Youtube. Sin embargo, esa fascinación inicial dio lugar a otra cosa, a la necesidad de escarbar en la trastienda. “Entonces comenzamos a darle vueltas para hacer algo totalmente diferente. ¿Y si hacemos una especie Mujercitas versión dark?, añade Javier Ambrossi.
Una que habla de la familia, el fanatismo, el miedo
En este caso quisieron escapar un poco del concepto inicial e ir dotando de capas y capas a cada una de las ideas iniciales. Así, la sierra de Montserrat nos lleva a la Virgen de la Moreneta, a las apariciones de ovnis, los alienígenas, a las creencias y a la fe. Y, en ese contexto, surge la figura de Montserrat (interpretada en diferentes épocas por Ana Rujas, Lola Dueñas y Carmen Machi). “La madre, la matriarca, sería como la figura del líder, como una montaña que no se puede superar”, cuentan. “Y a partir de eso, fuimos introduciéndonos en estratos cada vez más profundos de los que sacar residuos”.
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Los Javis quieren que cada uno que vea las imágenes de La Mesías decida qué vibraciones les trasmite, si buenas, malas, luminosas o chungas, aterradoras o divertidas.

De cualquier modo, La Mesías no deja indiferente. Tiene esa capacidad de cambiar de tono continuamente, de jugar con las texturas y, sobre todo, con las expectativas. A veces es un caramelo pop, otras es un cuento de hadas triste y perverso, pero bajo todo eso subyacen una serie de temas vertebrales como son la familia, la represión y el miedo. También habla sobre la infancia, el sentimiento de orfandad y el desarraigo emocional.
Vivir en un encierro como metáfora de la represión
En realidad, todos los trabajos de los Javis tienen en común la búsqueda de la identidad y de cómo los personajes, de algún modo, sufren una especie de encierro, que aquí aparece de la forma más explícita: ninguna hermana de la familia puede salir al exterior, hay un muro físico, pero también una manipulación psicológica que se los impide. ¿Qué hay fuera? ¿El cielo, el infierno, una utopía, una mentira?
“Yo creo que es la serie más LGTBIQ+ que hemos hecho sin ser explícitos. Pero habla de eso, de la experiencia de estar encerrado, del deseo de escapar y de qué pasa después. De sentirte señalado, distinto y todo esa cuestión de lo que está mal, de lo que es pecado o asqueroso”, reflexiona Ambrossi. “Del desarraigo como persona LGTBIQ+, en definitiva, y de salir de tu hogar y sentir el rechazo, la soledad y a expensas de la mirada del otro”.
Ambrossi y Calvo comienzan a sentirse por fin cómodos como creadores. También, como sus personajes, han estado expuestos y siempre se ha esperado más y más de ellos. En ese sentido, La Mesías es un ejercicio de confianza como directores, un salto de fe. Ya no necesitan gustar, realizar un discurso buenista, explicar, subrayar. “Queríamos hacer una anti serie, o lo que es lo mismo, una serie que escapara de la plantilla tradicional de las plataformas”.
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La Mesías habla de la religión, del fanatismo, pero de forma más específica, de las creencias. “Cada uno cree en algo, en los Aliens, en la Virgen o en el cine como vehículo salvador”, pero añaden que a ellos lo que le interesaba era la manipulación, la de esa madre que se inventa una regla un día y la cambia al siguiente en nombre de Dios. Así que es más una crítica al fanatismo ciego que a la religión”.
En realidad, en tiempos de radicalismo, la figura de Montserrat no está tan alejada de ciertos extremos políticos que se inventan realidades alternativas. “La protagonista es una auténtica generadora de fake news, todo eso está ahí y, en el fondo, La Mesías trata sobre el poder dictatorial”, concluye Ambrossi.
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