Charlize Theron reveló secretos de Apex, la superproducción de acción que desafió todos sus límites

En una entrevista con Empire, la actriz brindó detalles exclusivos del rodaje en Australia, donde enfrentó riesgos reales y exploró nuevas dimensiones emocionales en un papel intenso y complejo

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Charlize Theron y Taron Egerton protagonizan escenas riesgosas en la película Apex, rodada en parajes extremos de Nueva Gales del Sur para Netflix

Charlize Theron, Taron Egerton, Baltasar Kormákur y Eric Bana encabezan el elenco de la película Apex, que se estrenará próximamente en Netflix. Theron, en su rol de actriz y productora, reveló el exigente proceso físico y emocional al que se sometió durante el rodaje en Australia bajo la dirección de Kormákur. Junto al actor británico Taron Egerton, enfrentó desafíos inéditos, rodando escenas riesgosas en parajes naturales remotos y alejados de la civilización.

Durante la filmación de Apex, ascender acantilados sin ayuda, colgarse de riscos con apenas un arnés y atravesar parajes hostiles durante semanas fueron parte de las pruebas físicas para Theron, quien decidió no utilizar dobles de acción. Según testimonio recogido por la revista de entretenimiento Empire, estas exigencias la llevaron al límite y marcaron una de las etapas más demandantes de su carrera reciente.

En una de las jornadas más intensas, la actriz quedó suspendida por un arnés de seguridad en el escarpado Newnes Plateau, parte del Parque Nacional Jardines de Piedra de Australia. Theron recordó para Empire: “Justo antes del rodaje, miré hacia abajo y pensé: ‘Esto es una verdadera locura’.” Explicó que el instinto de supervivencia se activaba más allá de cualquier precaución técnica.

El reto físico y mental en el rodaje de Apex

Retrato de Charlize Theron, rubia, con heridas faciales, emergiendo del agua oscura hasta el cuello, mirando a la derecha con el fondo borroso
Theron realizó acrobacias sin dobles de acción durante la filmación de Apex, desafiando su propio límite físico bajo la dirección de Baltasar Kormákur (Netflix)

La propuesta de Baltasar Kormákur fue filmar en locaciones remotas de Nueva Gales del Sur, región poco explotada por el cine, para dar autenticidad a la experiencia. “El entorno y la geografía influyen en la historia y viceversa", explicó a Empire. El equipo grabó al aire libre, enfrentando clima y terreno, antes de pasar a escenas en estudio.

La visión del director obligó a Theron y Egerton a ejecutar secuencias peligrosas con mínima intervención digital. “No hay que fingir. Hacés lo que se ve en pantalla”, reconoció la actriz. Incluso, debió confiar únicamente en su fuerza física para superar ascensos y caídas controladas sobre las rocas, siguiendo el nivel de realismo que exigía Kormákur.

Taron Egerton también fue protagonista de momentos desafiantes: debió saltar en caída libre desde altura, ya que su rostro debía ser visible. “No suelo tener problemas con las alturas, pero colgarme de un cable fue muy desafiante”, recordó el actor británico para Empire. Kormákur lo alentó a completar la escena: “Balt me animó mucho. Cuando lo logré, sentí una verdadera sensación de logro”, confesó.

Entre el peligro real y la motivación personal

Primer plano del rostro de Charlize Theron con cabello rubio ondulado, mirando hacia abajo con expresión seria, sobre un fondo oscuro y borroso
El rodaje de Apex expuso al elenco a peligros reales, como ascensos en acantilados y caídas controladas, para aportar mayor realismo a la historia (Netflix)

Durante diversas secuencias, Theron y Egerton decidieron no recurrir a dobles de acción, grabando ellos mismos la mayoría de las escenas riesgosas. Theron valoró el respaldo del director: “Siempre era el primero en hacer lo más arriesgado antes de pedírnoslo a los actores”.

Los intérpretes se expusieron a situaciones límite, como saltos y caídas controladas, que aportaron mayor veracidad a sus personajes. Egerton expresó que la vulnerabilidad era tangible, ya que el miedo se trasladaba directamente a la actuación: “La caída era y el temor también”, dijo a Empire. El elenco concordó en que, en Apex, el peligro no se simula, se enfrenta.

Rodar bajo estas condiciones propició un proceso emocional profundo. El reto físico no solo fue una exigencia laboral, sino también un elemento terapéutico, permitiendo a los actores explorar nuevos límites de resistencia y autenticidad en su labor interpretativa.

El viaje interior de Sasha y la narrativa de duelo

El proceso de grabación de Apex funcionó como una experiencia emocional y terapéutica, permitiendo a los actores explorar sus límites personales (REUTERS/Stephane Mahe)
El proceso de grabación de Apex funcionó como una experiencia emocional y terapéutica, permitiendo a los actores explorar sus límites personales (REUTERS/Stephane Mahe)

Más allá de la acción, la película explora la motivación interna del personaje principal, Sasha. Su travesía por Australia es también un proceso para enfrentar el duelo por la muerte de su pareja, interpretada por Eric Bana. Theron sostuvo que la historia, aunque simple en apariencia, contiene una dimensión psicológica profunda: “Existe una capa de complejidad emocional”, relató a Empire.

Sasha no solo lucha por sobrevivir; también enfrenta la culpa y el vacío personal tras la pérdida. Theron destacó que, aunque no se identifica plenamente con esa búsqueda, entiende esta necesidad: “Hay cierto placer en exigir al cuerpo al límite”.

El guion contrapone a Ben (Egerton), quien se convierte en antagonista, con Sasha, que, impulsada por el duelo, se somete voluntariamente a pruebas extremas para recuperar sentido y fuerza vital. Según Kormákur, la protagonista enfrenta el sufrimiento como una vía para redefinir su propósito.

Sasha recorre el paisaje australiano en busca de una confrontación decisiva, sin ser plenamente consciente de ello, en un intento por hallar un motivo para seguir adelante. El director describe a la protagonista como una mujer capaz de recuperar la determinación cuando la adversidad la lleva al límite.