
El reciente aumento de cursos en línea ofrecidos por instituciones internacionales sin acreditación oficial genera inquietud entre autoridades educativas en El Salvador, un país donde más del 9% de la población es analfabeta, según datos oficiales, y el acceso a la educación superior se mantiene bajo.
Esta proliferación de alternativas académicas no reguladas convive con una crisis de matrícula: en 2024 se registraron 195,949 estudiantes universitarios o técnicos, una caída de 2.32 % respecto al año anterior, lo que equivale a 4,649 alumnos menos en comparación con los 200,598 de 2023.
La vicerrectora académica de la Universidad de El Salvador, Evelyn Farfán, advirtió sobre el crecimiento de programaciones educativas en línea que carecen del reconocimiento requerido por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología (MINEDUCYT).
Farfán explicó que “las personas están acudiendo mucho a la formación que se da en línea a través de instituciones internacionales que no tienen el reconocimiento ni los requisitos que tienen (...) las universidades y las instituciones de educación superior en el país y que le ofertan a la población diversas formaciones cortas que la población las ve óptimas por las condiciones que tienen en un momento determinado”, en declaraciones a Infobae.
Esta tendencia, según Farfán, puede impactar negativamente en la calidad educativa, ya que muchas de estas ofertas no cumplen con los estándares nacionales ni aseguran la pertinencia de la formación para el desarrollo del país.
La vicerrectora de la UES recalcó el llamado a la población a investigar las instituciones que ofertan estos cursos y si tienen validez en el país antes de optar por ellos como única opción de formación profesional.

Académicos y especialistas han detectado que los jóvenes salvadoreños buscan actualmente una mayor flexibilidad en su proceso formativo. Prefieren alternativas que permiten combinar estudio y trabajo, lo que favorece la elección de programas semipresenciales y virtuales, en detrimento de la modalidad completamente presencial.
Este cambio obliga a las universidades a adaptar sus métodos y materiales, alejándose de modelos tradicionales adoptando nuevas tecnologías.
El auge de opciones no acreditadas responde en parte a la dificultad de acceso y la necesidad urgente de empleo; sin embargo, los expertos advierten sobre el riesgo de que esas credenciales no sean reconocidas ni por las autoridades nacionales ni por los empleadores.
Actualización de la oferta educativa
Planificar carreras relevantes y modernas es, según Farfán, una de las prioridades del sistema educativo. Observa la urgencia de que las formaciones universitarias acompañen los cambios de la sociedad y el entorno tecnológico.
Resalta la necesidad de que disciplinas tradicionales evolucionen; por ejemplo, expone la transición de la estadística clásica hacia la ciencia de datos, adaptándose a la “era digital en la que la cantidad de información que está al acceso de toda la sociedad es enorme”.

Farfán también subraya la importancia del financiamiento para mejorar la calidad de la enseñanza y posicionar a El Salvador en rankings internacionales. Considera que para cumplir con este objetivo, los recursos destinados al sector deben incrementarse y orientarse a transformar la estructura académica para responder a las demandas de la economía global.
Consecuencias de la falta de acreditación
El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología es el único organismo encargado de la acreditación de Instituciones de Educación Superior en el país. Esto garantiza que los títulos y certificados tengan validez legal y sean reconocidos tanto a nivel nacional como internacional.
Los programas sin respaldo oficial pueden crear falsas expectativas entre los estudiantes, quienes pueden verse perjudicados al no poder utilizar esos certificados para avanzar profesionalmente o continuar estudios en instituciones formales.

Estadísticas y brechas educativas
El descenso registrado en 2024 en la matrícula universitaria profundiza el desafío educativo más del 9% de los salvadoreños siguen siendo analfabetas, mientras el porcentaje de ingreso a la universidad se mantiene bajo respecto a otras naciones de la región.
Este contexto refuerza la preocupación por el avance de cursos en línea sin supervisión estatal y reitera la importancia de que la población verifique la acreditación de las instituciones educativas antes de inscribirse en cualquier programa.
Las autoridades y referentes académicos insisten en que el compromiso de las universidades no debe centrarse solo en formar mano de obra para el mercado laboral, sino en impulsar el desarrollo integral de El Salvador.
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