Las enfermedades crónicas no transmisibles afectan a seis de cada 10 adultos mayores en El Salvador

Un experto en geriatría advierte que una proporción significativa de personas mayores en el país convive con diversos padecimientos persistentes, lo que incrementa los riesgos de complicaciones y la pérdida de independencia

Guardar
Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes
Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo dos y el cáncer encabezan la lista de enfermedades crónicas más frecuentes en adultos mayores salvadoreños. (Imagen destacada)

En El Salvador, la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles entre los adultos mayores alcanza niveles preocupantes.

Según el geriatra y gerontólogo Luis Bermúdez, entrevistado por Infobae, la mitad de este grupo etario convive con al menos una de estas afecciones, mientras que cerca de un tercio enfrenta dos o más al mismo tiempo.

El país cuenta actualmente con un 13 % de su población en la tercera edad, alrededor de 900.000 personas. De ese total, el 60 % presenta alguna enfermedad crónica no transmisible y el 30 % desarrolla múltiples padecimientos, lo que incrementa el riesgo de dependencia y complicaciones.

Bermúdez aclaró que se trata de enfermedades “que tienen una larga duración y progresan lentamente, pero no se transmiten de persona a persona”.

En la vejez, su impacto es aún mayor, ya que son una de las principales causas de discapacidad y mortalidad. Para el especialista, la prevención, el control periódico y la continuidad en el tratamiento resultan fundamentales para enfrentar este desafío.

Estas cifras, según el especialista, muestran que las enfermedades crónicas no transmisibles constituyen uno de los principales desafíos de salud pública para la vejez en El Salvador.

Tipos de enfermedades crónicas que afectan a los adultos mayores

El geriatra detalló que este grupo abarca principalmente enfermedades del corazón, como la hipertensión arterial, el infarto al miocardio y la insuficiencia cardíaca. “Estas son las principales causas de muerte no infecciosa en personas mayores”.

Luis Bermúdez, Geriatra y gerontólogo.
Luis Bermúdez, Geriatra y gerontólogo. (Foto: cortesía)

A esta lista se suman la diabetes tipo dos, enfermedades respiratorias como el EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) y el cáncer. Bermúdez puntualizó que, por cuestiones culturales, “el sexo femenino, nuestras mujeres, han estado en contacto con humo de leña a través de los años, y los efectos negativos los vemos arriba de los 80 años”.

Mencionó también otras enfermedades frecuentes, como la osteoporosis y los trastornos degenerativos cerebrales, dentro de los cuales se incluyen los deterioros cognitivos leves y las demencias.

Factores de riesgo

Entre los factores de riesgo, Bermúdez identificó dos grandes grupos. Por un lado, los inherentes al envejecimiento, como la edad avanzada. Por otro, los que pueden modificarse, como la alimentación, el ejercicio, el consumo de tabaco y el abuso de alcohol.

El especialista advirtió que la obesidad es otra condición que se ha vuelto cada vez más común “desde etapas tempranas en la vida” y que, en la vejez, complica el control de las enfermedades metabólicas.

Además, subrayó la importancia de mantener un estilo de vida saludable en la etapa de adulto medio, es decir, entre los 40 y 60 años, pues “estas enfermedades empiezan a aparecer a los 40 años: presión alta, azúcar alterada, colesterol y triglicéridos”. No controlarlas a tiempo deriva en consecuencias graves a partir de los 60 años.

Impacto en la calidad de vida: discapacidad y polifarmacia

No controlar las enfermedades crónicas no transmisibles afecta directamente la autonomía del adulto mayor. Bermúdez señaló que, cuando estas afecciones no están bajo control, la persona pierde independencia, tiene más discapacidad y necesita tomar más medicamentos. Esto también aumenta los efectos secundarios y las hospitalizaciones frecuentes.

El especialista explicó que, por cada enfermedad diagnosticada, normalmente se prescribe al menos un medicamento. Cuando una persona tiene varias enfermedades, termina tomando varias pastillas al día. Este uso simultáneo de medicamentos se conoce como polifarmacia y puede reducir la calidad de vida, porque incrementa el riesgo de efectos no deseados.

El diagnóstico tardío por falta
El diagnóstico tardío por falta de síntomas claros en enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes retrasa el acceso a tratamiento oportuno. (Cuartoscuro)

En casos complejos, como la hipertensión difícil de controlar, a veces se requieren dos o tres medicamentos diferentes. Para evitar que los pacientes deban tomar muchas tabletas, Bermúdez destacó que ahora existen combinaciones de fármacos en una sola presentación. “No es lo mismo tomar uno que tomar tres… si de esos tres lo consume en una tableta, eso tiene un mejor impacto en la salud”.

Esta estrategia facilita que las personas sigan el tratamiento correctamente y disminuye la posibilidad de que lo abandonen. Así, se reducen los riesgos de complicaciones graves y la necesidad de acudir de emergencia al hospital.

Claves para el control y la prevención

El especialista enfatizó que muchas enfermedades crónicas no presentan síntomas evidentes en sus etapas iniciales. “Presiones altas no necesariamente van a tener síntomas. Azúcar alto no necesariamente va a tener síntomas. Colesterol, tampoco”.

Bermúdez hizo hincapié en que la ausencia de síntomas conduce a diagnósticos tardíos. “Estos pacientes normalmente llegan a la emergencia del hospital y están descompensados, y ahí se dan cuenta que son hipertensos, o son diabéticos, tienen problemas de riñón”.

El especialista observó que, por razones culturales, muchos hombres mayores solo acuden al hospital tras un infarto o un derrame cerebral. “Cuando alguno lo entrevista dice: ‘No, es que no padecía de ninguna enfermedad’. Pero la realidad es que, como no se sentía, nunca se chequeaba”.

La prevención, el control periódico
La prevención, el control periódico y los hábitos de vida saludables son claves para reducir el impacto de las enfermedades crónicas en la tercera edad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por eso, recomendó consultar de forma preventiva al menos una vez al año y realizar exámenes de laboratorio. Mencionó que una alimentación balanceada es fundamental. “Un plato saludable para una persona mayor constituye que la mitad del plato tiene que ser vegetales, 25 % harinas o carbohidratos y 25 % proteínas, de preferencia carnes blancas”.

La actividad física regular, adaptada a la edad y a las condiciones de cada persona, es otra medida imprescindible. Bermúdez también sugirió evitar el consumo de tabaco, disminuir el consumo de alcohol y mantener activa la red social del adulto mayor para proteger la salud mental y emocional.

Incidencia de las enfermedades no transmisibles en el mundo

Las enfermedades no transmisibles se han convertido en el principal desafío sanitario a nivel global. En 2021, al menos 43 millones de personas murieron a causa de estos padecimientos, lo que representa el 75 % de todas las muertes no vinculadas a una pandemia.

Un dato especialmente alarmante es la cantidad de muertes prematuras: 18 millones de personas fallecieron antes de cumplir los 70 años por alguna de estas causas. El 82 % de esas muertes tempranas ocurrió en países de ingreso bajo y medio, lo que evidencia una profunda desigualdad en el acceso a la prevención y el tratamiento.

Las enfermedades crónicas no transmisibles
Las enfermedades crónicas no transmisibles causan el 75 % de las muertes en el mundo, con mayor impacto en países de ingresos bajos y medios. (Foto: cortesía)

La carga de mortalidad se concentra en las regiones menos desarrolladas, donde se registra el 73 % de los decesos por enfermedades crónicas no transmisibles. Las afecciones cardiovasculares lideran esta estadística, con al menos 19 millones de fallecimientos en 2021, seguidas por el cáncer (10 millones), las enfermedades respiratorias crónicas (4 millones) y la diabetes (más de 2 millones, incluyendo las muertes por complicaciones renales asociadas).

Estos cuatro grandes grupos son responsables del 80 % de todas las muertes prematuras por patologías crónicas en el mundo.

La respuesta sanitaria internacional enfatiza la importancia de la detección temprana, el tamizaje y el tratamiento oportuno, además de los cuidados paliativos, como pilares fundamentales para reducir el impacto global de estas enfermedades.