
Pedro tiene catorce años y no solo tiene problemas para pronunciar de manera fluida las palabras en voz alta, sino que tampoco termina de entender qué está leyendo. La batalla interna lo sacude y lo afecta palabra a palabra generando un rechazo difícil de sobrellevar.
La frustración y la vergüenza no suelen ser buenos compañeros, y menos aún de preadolescentes o adolescentes que pueden ver al mundo como un lugar hostil que no los comprende.
Diversos expertos y estudios confirman que es necesario delinear estrategias específicas para los estudiantes mayores, que ya superaron la etapa del primer encuentro con las palabras, y que sin embargo no logran leer y entender de manera correcta.

Ir al punto de dolor preciso: la historia
El Instituto de Ciencias de la Educación del Departamento de Educación de Estados Unidos publicó una guía práctica que establece la importancia de recorrer la historia de cada estudiante y realizar evaluaciones diagnósticas a partir de posibles puntos de dolor.
Entre ellos, relevar si el problema se encuentra en la decodificación de palabras complejas y multisilábicas; en la fluidez lectora, en las estrategias de comprensión o el conocimiento previo del mundo y vocabulario; no siendo excluyentes entre sí.
Ocurre muchas veces que algunos estudiantes pueden leer palabras cortas, pero se encuentran con palabras como “fotosíntesis” o “biodiversidad” y la lectura pasa a complejizarse ya que necesitan aprender a decodificar las palabras para poder leerlas y entenderlas de forma fluida. Una habilidad que requiere de aprendizaje y que resulta más difícil si no se asentó en los primeros años de ingreso al mundo lector.
Esta alfabetización tardía puede tener varias causas, y es clave contar con la evidencia del recorrido del aprendizaje de cada estudiante para entender su presente. Incluso la detección tardía de dislexia o TDAH pueden ser evidencias de un impacto clave en la alfabetización tardía.

Si funciona, ese es el camino
No existe una fórmula mágica y masiva para que todos puedan aprender de igual manera. Pero sí existen caminos que hacen que los estudiantes puedan enfrentar mejor ciertas dificultades.
A la hora de desarrollar habilidades de decodificación resulta importante trabajar con rutinas concretas para “atacar” y procesar palabras desconocidas. Por ejemplo, identificar el prefijo y sufijo, decodificar la raíz, y luego unir las partes.
En cuanto a la fluidez lectora, la práctica siempre hace al experto e invita al desafío y a la motivación. Hacerle preguntas al texto también es clave para las rutinas de comprensión. Aprender técnicas permite que los estudiantes trabajen con herramientas y guía del docente para luego alcanzar la autonomía.

Conocer el mundo más allá de la fonética
La educación integral siempre posee mayor impacto; se trata de ampliar el ejercicio de tan solo decodificar palabras y pronunciarlas correctamente. Tiene que ver con establecer una conexión positiva entre cómo funciona el mundo y la comprensión lectora.
El uso de vocabulario académico amplía horizontes e invita a nuevas preguntas en una red de conocimientos previos y nuevos que permiten activar el contexto al leer. Por otro lado, no imponer textos es una estrategia que invita a descubrir otro tipo de lecturas e intereses y con ello un involucramiento distinto.
El reconocido psicólogo cognitivo estadounidense Daniel T. Willingham pone el foco en que el conocimiento previo siempre es un gran motor para la comprensión; incluso hace que se dispare el interés y el compromiso sobre aquello que se está leyendo.

El juego como herramienta
La gamificación del aprendizaje es siempre una poderosa estrategia para involucrar a los jóvenes; en especial cuando la frustración funciona como un adversario a la hora de leer.
Existen diversas ideas que permiten crear un contexto relajado con respecto a la lectura, ya sea desde identificar palabras desconocidas en un artículo científico o incluso premiar con insignias digitales para aquellos que se transformen en “Maestro de los prefijos”, o “Campeón de la fluidez”; entre otros.
El reconocimiento de los logros ante los pares suele tener gran efectividad y funcionan como credenciales que evitan el autosabotaje. También plataformas como “A leer en Vivo” de la solución integral Ticmas son soluciones educativas que resultan atractivas al invitar a los estudiantes a convertirse en streamers y desafiar su comprensión y fluidez. La clave está en que el juego debe ser significativo, las recompensas deben reflejar avances reales en las habilidades lectoras.

Todo lector importa
Lograr una conexión lectora con estudiantes no pequeños puede ser un gran desafío para profesionales de la educación. La clave está en el rol de guía y no de supervisor, se trata de demostrar que necesitan más herramientas para acceder a la comprensión y/o a la fluidez.
Crear espacios seguros para compartir inquietudes suele ser una práctica efectiva que permite normalizar el uso estratégico de apoyo y destacar los logros con la evidencia del camino recorrido.
Además, como destaca la UNESCO se trata de involucrar a los estudiantes en sus procesos educativos donde los intereses y aspiraciones futuras pueden ser motores que inviten a la superación de las dificultades.
Una guía para padres y madres más allá del aula
Acompañar a los jóvenes en sus dificultades es una tarea necesaria que requiere de templanza. Algunas sugerencias que se destacan con respecto a los problemas de fluidez y comprensión lectora son:
- No importa qué ni cómo: El culto al libro de papel no es necesario si se interesa en cómics, novelas gráficas o revistas. La importancia está en desarrollar el hábito lector. Incluso los audiolibros pueden funcionar como grandes compañeros de vocabulario y comprensión de alto nivel.
-Imitación y conversación: Que tus hijos te vean leer es una enseñanza. Incluso compartir con ellos lecturas tan básicas como el manual de un nuevo dispositivo o las instrucciones de un juego de mesa puede ayudarlos a ver cómo decodificar lecturas.
- La lectura no es castigo sino pasión e interés: Fomentar que lean contenidos que les atraigan y no necesariamente aquello impuesto es clave. Asociar lectura con ocio y descubrimiento es una estrategia eficaz que dispara el interés.
- Leer películas: Algo tan simple como activar los subtítulos en las películas o series puede crear una fuerte asociación entre el sonido de las palabras y la lectura.
- La lectura y la charla: Hacer preguntas sobre textos compartidos siempre es una manera de fomentar el pensamiento crítico, la comprensión y la conexión emocional con el texto.
- El camino es importante: No siempre se trata del resultado, sino del esfuerzo realizado. Leer un capítulo corto, o un fanzine es tan válido como leer una novela. La clave está en el disfrute y en la posibilidad de ampliar el mundo de ese lector.
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