
El cambio climático es uno de los desafíos más complejos y urgentes que enfrentamos como humanidad. Sus efectos, cada vez más visibles, impactan todos los rincones del planeta. Ante la magnitud del problema, todos los sectores tenemos un papel que desempeñar, y la educación superior no es la excepción.
Las universidades tenemos una responsabilidad única: no solo formamos a las y los líderes del presente y del futuro, sino que también somos centros de generación de conocimiento, espacios de innovación, impulsores del diálogo constructivo entre sectores de la sociedad e instituciones con una profunda conexión con nuestras comunidades. Dada esta diversidad de funciones, estamos en una posición estratégica para movilizar la acción climática dentro y fuera de nuestras instituciones.
Una herramienta clave para multiplicar este potencial es la colaboración interinstitucional a través de redes climáticas universitarias, las cuales permiten articular esfuerzos colectivos, compartir aprendizajes y avanzar en la generación de soluciones que nos acerquen a un mundo más sostenible.
Dependiendo de la naturaleza de la colaboración, estas redes pueden abordar la problemática y sus soluciones desde diversas aristas: desde el trabajo en conjunto para la integración de la sostenibilidad y acción climática en la enseñanza y la investigación, hasta la transformación de los campus, el impulso de proyectos colaborativos, la movilización estudiantil y el formar un frente común para la incidencia pública.

Entre sus beneficios concretos para las instituciones participantes está el fortalecimiento de las capacidades internas, dado que las redes sirven como plataformas para el intercambio de ideas, buenas prácticas y experiencias, así como para la creación de relaciones institucionales duraderas. Adicionalmente, las juventudes también se favorecen de estas redes, ya que abren nuevos espacios de interlocución y participación para que su voz sea escuchada y sean parte, desde su etapa universitaria, de distintos procesos informativos y decisivos para su presente y futuro.
Las redes pueden operar a distintas escalas. Existen plataformas globales, como la Higher Education Climate Network of Networks; regionales, como el capítulo latinoamericano de la International Sustainable Campus Network y la University Climate Change Coalition; y nacionales, como la Red Mexicana de Universidades por la Acción Climática y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible México.

La escala de cada red influye significativamente en sus objetivos y alcances. Por ejemplo, influir en políticas públicas puede ser más complicado en redes internacionales debido a la diversidad de contextos nacionales. En contraste, acciones como la gestión sostenible de campus son más fácilmente replicables a nivel global.
Desde la experiencia, las redes globales funcionan especialmente bien como plataformas de conexión. Facilitan la coordinación de mensajes sectoriales ante la agenda climática internacional y permiten conocer prácticas de sostenibilidad y acción climática implementadas en distintas partes del mundo. Por su parte, las redes regionales y nacionales, además de ofrecer espacios de conexión, abordan con mayor eficacia los contextos geográficos, sociales, económicos y políticos específicos de cada territorio, lo cual facilita la implementación de soluciones adaptadas a realidades concretas y fortalece la coordinación con autoridades para la incidencia pública en las localidades representadas.
Participar en redes va más allá de los objetivos comunes. El fortalecimiento de la confianza y el diálogo honesto genera un sentido de propósito común que trasciende barreras y, ante la complejidad de la crisis que enfrentamos, la creación de comunidad también se vuelve en una de las herramientas de resiliencia más fuertes que tenemos para seguir movilizando la acción climática.
Hoy en día, actuar en red no es solo una estrategia deseable, sino una necesidad para sobrellevar que, a pesar de que todas las universidades enfrentamos desafíos, también podemos apoyarnos mutuamente para avanzar con mayor fuerza hacia un presente y futuro justo y sostenible.
* Valeria Soto Inzunza es Ingeniera en Desarrollo Sustentable por el Tecnológico de Monterrey. Líder de proyectos de sostenibilidad y acción climática en Ruta Azul, el Plan de Sostenibilidad y Cambio climático del Tecnológico de Monterrey.
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