
Quienes tuvieron la oportunidad de conocer el Museo de Mercedes-Benz en Stuttgart, Alemania, se sorprendieron al tomar el ascensor que da inicio al recorrido y que traslada a los visitantes hasta el nivel más alto de las instalaciones, porque mientras suben escuchan sonidos de caballos.
La sorpresa es aún mayor cuando a llegar a destino, apenas se abre la puerta de este moderno y futurista elevador, se encuentran en efecto con un caballo blanco. El significado es tal elocuente que no necesita explicación: el hombre se trasladaba en caballo hasta que un día Mercedes-Benz inventó el automóvil.
El museo de la marca alemana es así mucho más que un repaso por la evolución de sus vehículos. En realidad, ese lugar es el mejor modo de contar la historia del automóvil, que hace pocas horas cumplió exactamente 140 años.

Un invento que cambió el mundo
La historia comienza el 29 de enero de 1886, cuando Carl Benz puso en marcha un triciclo motorizado como un sistema integral que, con una arquitectura completamente novedosa, se convirtió en un hito que transformó la movilidad para siempre. Se trató del primer vehículo totalmente autónomo y autopropulsado por un motor de combustión interna.
La fecha no es caprichosa, sino que está inscripta en el Registro Memoria del Mundo de la UNESCO. Ese día se registró el invento del “vehículo motorizado con motor de gasolina” en la Oficina Alemana de Patentes Imperial en Berlín, con una patente del vehículo especifica que se toma como el certificado de nacimiento de auto: DRP 37435, 29/01/1886.
El Benz Patent-Motorwagen, tal su nombre oficial, era en efecto un vehículo de 3 ruedas con una disposición de dos traseras y una delantera central para dar dirección, cuyo comando se realizaba mediante una cremallera y piñón que pivotaba sobre su eje vertical.

Se usaron resortes completamente elípticos en la parte trasera, junto con un eje rígido y cadena de transmisión en ambos lados. La transmisión se realizaba con un sistema de correa de una sola velocidad sobre esas ruedas traseras.
El motor era de 954 cm3 y cuatro tiempos pero tenía un solo cilindro. Según los números oficiales, alcanzaba una potencia de 2/3 HP a 250 RPM, que posteriormente permitieron producir unos 9 HP a 400 RPM.
Más allá de esa fecha, su primera aparición pública fue varios meses después, el 3 de julio de 1886, en la ciudad alemana de Mannheim. Fue un hecho que causó un fuerte impacto en la sociedad. Primero a nivel local, pero rápidamente a nivel mundial ante la magnitud de la innovación. El auto generó una gran sensación en muy poco tiempo.

Un viaje que rompió mitos
Apenas dos años después, otro hito rodeó al primer auto del mundo, cuando su esposa Bertha Benz realizó el primer viaje de larga distancia en automóvil. Ese viaje unió el trayecto Mannheim-Pforzheim cubriendo unos 105 kilómetros y consolidó el impulso pionero de Carl Benz.
El viaje se realizó en 1888 y Bertha fue acompañada por sus dos hijos, Richard y Eugen, pero sin el conocimiento de su marido. Bertha lo hizo para demostrar la utilidad del automóvil para la vida cotidiana pero también para hacer traslados a distancias mayores.
Hoy, casi un siglo y medio después de la invención del automóvil, Mercedes‑Benz toma ese punto de partida como una filosofía en sí misma, como toda una manera de pensar: anticipar necesidades, convertir ideas en soluciones técnicas y llevarlas a escala.
Ese enfoque de la utilidad de la ingeniería para generar bienes de alto impacto social es el que permitió convertir el automóvil en uno de los inventos más trascendentes de la humanidad.

El desafío de un nuevo tiempo
Sin embargo, como nunca antes había ocurrido en los 140 años del automóvil, el mundo de la movilidad se está transformando con la incorporación de la electrificación, la digitalización y la conducción inteligente.
El auto, tal como se concibió y se desarrolló, está ahora en la mira de defensores del medio ambiente y la lucha contra la contaminación. Esto obligó a las compañías automotrices a reinventarse en poco tiempo, entre 2020 y 2024, invirtiendo más recursos humanos y económicos que nunca en una adaptación de los automóviles al mundo que viene.
El desafío ahora no trata sólo de ingeniería, sino de su utilización en concordancia con una responsabilidad ambiental y social que van a la par, pero por caminos opuestos.
La electromovilidad representa un ecosistema que protege al planeta, pero a la vez desprotege las actuales fuentes de trabajo de una industria que emplea a más de 15 millones de personas de manera directa, pero tres veces más, casi 50 millones en toda la cadena de valor alrededor del automóvil.
La decisión de la Comisión Europea de prohibir la producción y venta de autos con motores de combustión a partir de 2035 fue la señal de partida del cambio de paradigma de la movilidad mundial que ya se estaba gestando en busca de lograr la neutralidad de carbono para 2050.

Pero la industria automotriz no pudo sostener el nivel de inversiones en desarrollo que eran necesarias hacer con un nivel de ventas menor al esperado para sostener el negocio. Los autos eléctricos siguen siendo caros de fabricar y de adquirir para los ciudadanos. Así, muchos proyectos fracasaron, otros se ralentizaron y una crisis inesperadamente rápida se desató para los fabricantes cuando la mayoría de los Gobiernos dejó de subvencionar la compra de autos eléctricos como medida paliativa de una tecnología que no se adoptaba masivamente.
A fines de 2025, la Unión Europea decidió postergar la fecha de vencimiento de los autos convencionales más allá de 2035 y sin un nuevo plazo. Aunque se mantienen muy exigentes las normas de emisiones de los automóviles de combustión interna en un esquema que sigue reduciendo los márgenes progresivamente, las fuentes de trabajo que habían empezado a verse afectadas podrían salvarse.
El automóvil nació como una solución de movilidad que cambió la vida de las personas. Si la transformación es progresiva y se hace al ritmo que el mundo pueda adoptar tecnologías sustentables sin estragos sociales, el invento de Carl Benz habrá sido el primer eslabón de una cadena que no se interrumpa.
El auto debe verse como una máquina que contamina el medio ambiente. El automóvil generó millones de empleos en cada rincón del mundo y generó múltiples nuevas actividades que permitieron el desarrollo económico de la humanidad. Feliz cumpleaños, auto.
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