Molino Cañuelas, uno de los principales grupos industriales del rubro alimenticio de la Argentina, recibió el viernes pasado la homologación judicial de su acuerdo de reestructuración de deuda, lo que le permite abandonar su millonario concurso preventivo y volver a operar sin restricciones.
La noticia se conoció este pasado 1° de agosto, cuando el juzgado correspondiente en Río Cuarto dictó la resolución que permite avanzar formalmente con el convenio aprobado previamente por las mayorías requeridas de acreedores y por monto, en sintonía con lo que exigen las normativas vigentes. Este hito involucró a 650 acreedores y una deuda total que ascendía a USD 1.600 millones, según fuentes conocedoras del caso consultadas.
La empresa de capital nacional firmó su propuesta con los acreedores en diciembre de 2024. En ese documento se comprometió a diferentes formas de pago, que incluían una importante quita de capital, esquemas de abono en efectivo y mecanismos complementarios como la entrega de productos, participación en fideicomisos y acceso a warrants vinculados al desempeño futuro de la empresa. La aceptación de la propuesta superó el 66% tanto en cantidad de acreedores como en monto adeudado, lo que permitió avanzar hacia la instancia de homologación.
Dentro de ese proceso, la compañía puso sobre la mesa en diciembre 560 acuerdos individuales con las empresas acreedoras. Cada uno pudo elegir entre tres opciones de cobro: un pago al contado con una quita significativa, un pago dividido en cuatro cuotas también con una quita importante o el pago total diferido en un plazo de entre diez y doce años. Al cierre de ese período, el 90% de todas las acciones de los acreedores se aglutinó en alguna de estas alternativas, lo que representó una tasa de adhesión inusualmente alta para un proceso de este tipo.
Finalizado el plazo de selección, sobrevino el receso judicial de enero. En febrero, la jueza del Juzgado Civil y Comercial de 6° Nominación en Río Cuarto revisó la totalidad de los 560 acuerdos presentados. A fines de ese mes terminó el período legal para impugnaciones, donde cualquier acreedor que no hubiera ingresado en ese 90% podía cuestionar el acuerdo. No ocurrió ninguna impugnación, lo que consolidó el resultado. Los síndicos controlaron la autenticidad del circuito financiero propuesto para garantizar los pagos. Cumplidos todos estos pasos, la homologación judicial selló el proceso y marcó la salida formal de la compañía del concurso preventivo.
Fin del concurso
El fallo habilita a la compañía a dejar atrás el estado de concurso preventivo, en el que ingresó en 2021, y operar sin las restricciones legales y comerciales que esa figura impone en Argentina. La nueva etapa abre la posibilidad de retomar acuerdos comerciales, negociar nuevas líneas de financiamiento y profundizar la estrategia focalizada en afianzar la posición de la compañía en el mercado local e internacional.
El comunicado oficial difundido por Molino Cañuelas transmitió satisfacción por la resolución y agradecimiento a los involucrados en el proceso. “Expresamos nuestro agradecimiento a First Capital Group; Estudio Alegría & Buey Fernández, Fissore y Montemerlo; Estudio Cainzos & Fernandez y Prenrou; Juan Manuel Gonzalez Capra y Facundo Carranza, quienes brindaron asesoramiento financiero, legal y técnico, esenciales para lograr una solución integral”, señaló la empresa.

Además, la firma destacó la actitud de sus “acreedores, proveedores y accionistas” por haber mostrado acompañamiento, diálogo y compromiso con una solución sustentable. El texto resaltó también la apuesta por la “innovación y calidad” como estrategia para brindar alimentos saludables y accesibles a todos los clientes.
Desde la homologación, lo que sigue es la ejecución de los acuerdos según la alternativa seleccionada por cada acreedor: quienes optaron por el pago en diez o doce años recibirán una cuota anual; quienes eligieron el esquema de cuatro años cobrarán en cuatro cuotas y quienes aceptaron el pago contado accederán al dinero de forma inmediata, como ocurrió con varios acreedores internacionales. En estos últimos casos, algunos cerraron la negociación recibiendo el veinticinco por ciento de la deuda y dando por finalizada así su relación crediticia con la empresa.
Molino Cañuelas subrayó que esta homologación fortalece de manera significativa su estructura de capital y su capacidad financiera. Formalizada la resolución, la compañía retoma actividades sin los condicionamientos del concurso, circunstancia que le impidió durante los últimos años tomar préstamos, renegociar contratos o avanzar en proyectos de inversión de largo plazo. Ahora, puede regresar al circuito de crédito, recomponer su flujo operativo con mayor previsibilidad y recuperar margen para tomar decisiones comerciales y financieras en mejores condiciones.
El juicio de homologación judicial se inscribió en un contexto complejo para las empresas alimenticias nacionales, que enfrentaron en los últimos años dificultades por las restricciones a las importaciones, la volatilidad cambiaria y la caída del consumo interno. Para Molino Cañuelas, el impacto del concurso preventivo se tradujo en la necesidad de sostener operaciones con alta incertidumbre, dificultades en la cadena de pagos y necesidad de negociar con cada acreedor condiciones particulares.
La empresa, en cifras
Molino Cañuelas resaltó el aporte de sus 4.000 empleados directos y la colaboración de los proveedores, socios y clientes en la tarea de sostener la producción. En la actualidad, la empresa opera 22 plantas industriales, produce 2.200.000 toneladas de alimentos al año, exporta a más de 80 países y cuenta con más de 20 marcas reconocidas en el mercado, entre las que se ubican Cañuelas, Pureza, 9 de oro, Paseo, Mamá Cocina, BOX y Florencia. En los últimos tres años, sumó más de 300 productos nuevos a su catálogo, lo que convirtió a la compañía en un actor protagonista de la innovación en el sector alimenticio argentino.
El proceso de concurso preventivo, que la empresa inició en 2021, surgió como respuesta a una acumulación de deudas y dificultades financieras producto de la coyuntura económica local e internacional. La búsqueda de consensos con el universo heterogéneo de acreedores resultó un desafío. En ese contexto, la aceptación mayoritaria del acuerdo de reestructuración se consideró un logro relevante para la compañía.
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