
El Banco Central decidió postergar hasta el 1° de diciembre la entrada en vigencia de la norma que dispone la interoperabilidad de los códigos QR para cobrar con tarjeta de crédito, un mecanismo crucial para el negocio de los medios de pago. De implementarse, el esquema dispone que los comercios que exhiban un lector QR para cobrar con tarjetas deberán aceptarlas sin importar en qué billetera virtual estén cargadas. La norma debía entrar en vigencia el 1° de septiembre y el BCRA ya la había postergado una vez hasta el 15 de octubre, según dijo por pedido del principal afectado por la medida: Mercado Pago.
Una vez puesta en marcha, la empresa de Marcos Galperín se verá obligada a abrir su red de pagos con tarjetas, tal como ya ocurre con los pagos con transferencias. Hoy, cuando un comercio tiene un lector QR provisto por Mercado Pago, solo acepta pagos con tarjeta vía QR si el plástico está cargado en una billetera de Mercado Pago y los rechaza si el cliente tiene cargada su tarjeta en billeteras bancarias. Ese escenario deja afuera a Modo, la billetera digital que comparten todos los grandes bancos del sistema, que vienen reclamando hace tiempo por esa situación.
“Los adquirentes y agregadores que ofrecen el servicio no podrán discriminar en las comisiones y plazos de acreditación de los fondos al comercio según la marca de billetera que ordenó el pago”, dijo ayer el BCRA, quien apunta a que los comercios tengan “un único código QR que contemple todos los instrumentos de pago”.
En distintos sectores del convulsionado mercado de los medios de pago, tal como había informado Infobae, había pocas expectativas de que esa interoperabilidad pueda entrar en vigencia en el corto plazo, a menos que aparezca una firmeza en el BCRA que hasta ahora no apareció. Algunos, incluso, creen que las prórrogas no son a pedido de Mercado Pago sino una vía elegida por el Banco Central para posponer una decisión que, en medio de un conflicto abierto entre la principal fintech del país y los bancos, dejará heridas en alguna de las dos partes.
En paralelo a esta decisión pendiente del Central, existe otra que también tiene la misma fecha clave, el 1° de diciembre. Ese día debería dejar de funcionar el Debin, un mecanismo que utiliza Mercado Pago para que sus usuarios carguen sus tarjetas en su billetera y hagan pagos con ellas. Ese mecanismo debía reemplazarse por las transferencias pull, que utilizan las demás empresas. Según el propio BCRA, ese cambio fue “consensuado con todos los actores con participación en el sistema de pagos del país”.
Tras las fuertes quejas de Mercado Pago, que advirtió que 4 millones de usuarios podían quedar sin servicio por ese cambio, el ministro de Economía Sergio Massa intervino en el tema y anunció que “instruyó a los directores del BCRA que responden al ministerio de Economía para que pidan la derogación de la norma” por considerar que perjudica a los usuarios. Como contrapartida de esa modificación, Massa acordó con Mercado Pago una reducción de las comisiones que cobran a los comercios (de 6.99% a 5,77%) por cobrar con tarjeta de crédito vía QR y una bonificación de aranceles por 90 días para los nuevos comercios que ingresen al sistema.

Del mismo modo que lo hizo ayer con el QR interoperable para las tarjetas, el Banco Central que preside Miguel Pesce también puso en el freezer la decisión sobre el Debin. A pesar del pedido (o la orden) que llegó desde Economía, el BCRA dijo que seguiría estudiando el tema y no hizo conocer ninguna postura.
Ambas regulaciones, cuyo cumplimiento el BCRA podría acelerar pero elige posponer, están en el centro de un conflicto que no termina de resolverse: cómo poner en marcha la interoperabilidad entre bancos y fintech en un esquema que deje conformes a todos. Un primer paso se dio con el plan Transferencias 3.0, que permitió que todos los pagos por esa vía en un solo mercado en el que se puede competir.
En el enrarecido clima del sector, esta semana se conoció la noticia de que tres ex presidentes de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, Gabriel Bouzat, Esteban Greco y Diego Petrecolla, denunciaron a los principales bancos privados del país y a su billetera Modo por “realizar una concentración prohibida, cartelizarse y excluir competidores, prácticas anticompetitivas que afectan a las fintech y a millones de consumidores”. Consultados sobre el tema, en Modo dijeron “no haber recibido ninguna notificación formal” al respecto.
Los denunciantes fueron impulsores de la desinversión de los bancos en Prisma para evitar su posición dominante, allá por 2017. ¿A quién representan hoy, que ya no son funcionarios, para interesarse con tanta firmeza en el pedido de que exigirle a los bancos un camino similar para Modo?
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