
Mientras se sigue negociando con el FMI para llegar a nuevas metas y conseguir desembolsos, el Gobierno se apresta a anunciar nuevas medidas cambiarias. Esta vez no sería solo un tipo de cambio más atractivo para exportadores agropecuarios, sino también un precio más caro para importadores, a través de la aplicación del impuesto PAIS para determinados productos y servicios.
Sergio Massa, busca así una alternativa a la presión del FMI para que se sincere de una vez el tipo de cambio y no alimentar la brecha cambiaria, que se mantiene al borde del 100%. Implementar una devaluación del tipo de cambio oficial sería impracticable para el ministro de Economía y a su vez precandidato presidencial por el oficialismo si la idea es mantener alguna chance electoral.
Por eso los trascendidos indican que se implementaría un “dólar agro″ más alto para productores regionales y algunos productos como el maíz. El objetivo sería ofrecer un tipo de cambio diferencial tal como se viene haciendo desde el año pasado, para fomentar la liquidación de divisas y no obligar a los productores a esperar un sinceramiento del dólar oficial para hacerlo. Aunque no hay aún confirmación oficial, podría aplicarse un valor de alrededor de $350, o sea un par de escalones arriba de los $ 300 que rigieron hasta fines de mayo pasado.
La contrapartida, tal como se viene adelantando en las últimas horas, será la aplicación del impuesto PAIS para determinadas importaciones. Esta medida no mejoraría, sin embargo, el balance del Banco Central, que seguirá comprando dólares caros (eventualmente a $ 350) para venderlos baratos a importadores ($270). El beneficiado directo de esta medida sería el Tesoro, ya que aumentará su recaudación por la aplicación del nuevo gravamen, ayudando a reducir el déficit fiscal.
Se supone que ambas medidas de manera complementaría ayudarían a cuidar las reservas, una preocupación del FMI y también del Central, en un contexto de fuerte drenaje de divisas. En lo que va de julio las reservas ya caen casi USD 2.500 millones y el stock quedó en USD 25.439 millones.
Con las próximas medidas Massa busca alternativas para evitar una devaluación, que es lo que en realidad sugiere el FMI. Según el organismo, el tipo de cambio estaría por lo menos 25% atrasado, por lo que es necesario realizar una corrección. Sin embargo, el Gobierno se viene resistiendo a implementar un salto brusco del tipo de cambio y optó por mantener el “crawling peg”, es decir un ritmo de aumento del dólar oficial predecible y cercano a la inflación mensual.
Por ahora no está claro cuáles serían las importaciones que entrarían con el impuesto PAIS, pero se aclaró de manera informal que no ingresarían productos relacionados con la canasta básica. Y se supone que otros bienes tampoco, por ejemplo insumos médicos. En cambio, pagos de servicios brindados desde el exterior sí estarían alcanzados por el gravamen.
Otro de los objetivos de las medidas es que un reconocimiento de un tipo de cambio real más alto impacte lo menos posible en los precios. Por lo pronto, ya en julio es difícil que se repita el 6% de inflación del mes anterior y consultoras como Ecolatina solo arriesgan que el índice volverá a ubicarse por debajo del 7%.
Mientras tanto, continúan en Washington las negociaciones entre el equipo económico y el staff técnico del FMI. Voceros del organismo reconocieron que aún quedan cuestiones por zanjar, por lo que la posibilidad de llegar a un entendimiento, junto a la posibilidad de un próximo desembolso, podría destrabarse la semana próxima.
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