
En mayor medida que en las jornadas anteriores, el Banco Central logró ayer comprar dólares en el mercado cambiario, gracias a una liquidación más alta del dólar soja. Así, de los USD 170 millones que ingresaron, el BCRA acaparó unos USD 50 millones y reunió unos USD 150 millones en los primeros tres días de la semana, monto que asciende a los USD 270 millones si se suma el saldo positivo de la semana pasada.
Con esos números, la dinámica refleja una notable mejora aunque está todavía muy lejos de las cifras proyectadas para el trimestre cuando se anunció el dólar agro, cuyo tramo sustancial, el tipo de cambio diferencial para el complejo sojero, tiene apenas apenas ruedas por delante de vigencia. El dólar soja 3 vence el 31 de este mes y crece la expectativa por el rediseño de la medida para junio o, incluso, una modificación cambiaria de mayor alcance.
En cualquier caso, más allá del desvío respecto de los objetivos previstos de liquidación de divisas, se registra desde hace varias un dato más preocupante: a pesar de que el Banco Central logra comprar dólar en el mercado para fortalecer su posición, las reservas brutas igual retroceden. Las netas, se sabe, entraron hace semanas en terreno negativo.

De acuerdo a la información oficial de la autoridad monetaria, las reservas finalizaron ayer el día en los USD 33.298 millones, unos USD 423 millones abajo del miércoles de la semana pasada y con una pérdida de USD 1.780 millones desde que empezó el mes. Varios factores pueden explicar esa variación negativa, particularmente en ausencia de reservas netas. La primera explicación de manual, insuficiente para justificar la acelerada tendencia a la baja que reflejan las cifras del BCRA, es la variación en las cotizaciones de los activos en las que están nominadas esas reservas (yuanes, oro, etc). Otra explicación es el goteo de depósitos en dólares, que impacta en el nivel de encajes bancarios. Esa salida de fondos, sin embargo, también es acotada.
Existe una tercera explicación que gana adeptos entre los analistas del mercado, según la cual al mismo tiempo que compra dólares por una ventanilla, los pierde por la otra -y en mayor magnitud a lo que compra- para intervenir en el mercado del dólar financiero y evitar otro salto fuerte en la cotización. Dicho de otro modo, compra dólares “caros” a los sojeros y los utiliza para subsidiar la dolarización de aquellos ahorristas e inversores que huyen de los pesos.
“Para saber por qué últimamente estamos viendo al BCRA comprar divisas, pero al final del día perdiendo reservas, la explicación es que desde el 5 de mayo se quemaron USD 112 millones diarios en intervención del dólar”, apuntó el operador de cambios Salvador Vitelli, en base a las estadísticas públicas del Banco Central. Así es que proyectó que desde ese día, la entidad perdió USD 562 millones.
Coincide en esas cifras el jefe de Estrategia del Grupo Cohen, Martín Polo, que estimó que en la última semana y media, el BCRA gastó USD 1.000 millones en la compra de bonos, de los que los ya se confirmaron unos USD 585 millones en las planillas oficiales con un gasto de USD 450 millones en las últimas tres ruedas.
Es claro que no son los únicos analistas que siguen de cerca el volumen de intervención. Por el contrario, la intensidad de la participación oficial en los segmentos bursátiles del dólar se convirtió en la variable clave a monitorear para dimensionar la verdadera presión dolarizadora y hasta qué punto el Gobierno tiene capacidad para hacerle frente.
En un informe reciente, la consultora económica 1816 despejó una confusión clave: el hecho de que el Banco Central no cuente ya con reservas netas no significa que se haya quedado sin capacidad de intervención.
“Los conceptos de reservas netas y capacidad de intervención son parecidos pero no idénticos. El Banco Central puede tener reservas netas y, aún así, tener capacidad de intervención. Lo que estamos viendo en estos días es eso: los activos del BCRA en moneda extranjera no alcanzan para pagar los pasivos, pero mientras los acreedores del BCRA (China, depositantes, BIS, Sedesa, en ese orden) no corran en contra, puede intervenir por hasta el monto de sus reservas brutas”, explicó la consultora. Desde esa perspectiva, el Central todavía puede tener resto, aunque los riesgos crecen cada día.
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