Nicolás Dujovne y su equipo de funcionarios se movieron en la capital norteamericana con un sigilo digno de espías. Desembarcaron a primera hora del miércoles y ayer, antes de las últimas luces, ya estaban en el aeropuerto de Washington dispuestos a partir de regreso a Buenos Aires. Casi no pisaron la calle y en ningún momento hicieron declaraciones públicas.

En medio quedaron sembradas mil incógnitas que, según se limitó a indicar el ministro de Hacienda en un comunicado enviado poco antes de poner un pie en el avión, se irán develando en los próximos días y semanas.

"Tengan calma", fue la frase más repetida por funcionarios y voceros. No hubo detalles sobre el monto del crédito stand by de "alto acceso" que pidió el Gobierno ni de las condiciones que pondrá el Fondo Monetario Internacional para otorgarlo. Como resumió Dujovne, estos son sólo "los primeros pasos" hacia un acuerdo.

En menos de 48 horas el equipo económico casi en pleno planteó en el FMI necesidades urgentes de financiamiento para hacer frente a la volatilidad del mercado, recogió en el Fondo gestos de buena voluntad y obtuvo un acompañamiento decidido de la administración de Donald Trump.

El encargado de transmitir este último apoyo fue el subsecretario del Tesoro, David Malpass, quien ratificó el "fuerte respaldo" de la Casa Blanca a las reformas del gobierno de Mauricio Macri y a las negociaciones encaradas con el FMI. Con ese aval Dujovne fue al encuentro de Christine Lagarde.

La reunión estaba pautada para las 15 horas y fue postergada apenas media hora. Empezó a las 15.30 de Washington (las 16.30 en la Argentina). Hubo saludos protocolares en las oficinas de Lagarde, sonrisas que alguien describió como nerviosas y una gran mesa para acomodar a ambos equipos.

De un lado se sentaron Dujovne, su vice Sebastián Galiani, su jefe de gabinete Ariel Sigal, el jefe de asesores de Hacienda Guido Sandleris y el vicepresidente del Banco Central Lucas Llach, entre otros funcionarios argentinos, y del otro la titular del FMI, Alejandro Werner, jefe del departamento del Hemisferio Occidental del FMI, y Roberto Cardarelli, el economista italiano que está a cargo de la Argentina. Cuarenta minutos después todos se despedían y concluía la primera etapa de las negociaciones.

(Reuters)
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Una fotógrafa y un camarógrafo captaron breves imágenes del encuentro antes de que se cerraran las puertas y el diálogo transcurriera sin testigos. Nadie rompió el pacto de silencio ordenado desde la Casa Rosada. De hecho, el hermetismo de la delegación encabezada por Dujovne fue una nota saliente durante los dos días de negociaciones. Un comunicado el primer día y otro el segundo y colaboradores que sólo dejaban trascender que estaban "sumergidos en números" en las oficinas del organismo de crédito sobre la calle 19. Un vocero contó en la vereda que se trataba de la revisión de los números del país, un análisis técnico y minucioso.

Luego de la reunión con Lagarde y su equipo, el ministro y sus colaboradores abandonaron la sede del Fondo sin hacer declaraciones. Nadie los vio salir. "Ya nos fuimos, saldrá un comunicado en un rato", fue el mensaje que recibieron los medios que durante largas horas aguardaron en vano un diálogo con Dujovne a las puertas del organismo, entre ellos Infobae.

El equipo económico, se supo luego, partió raudo al aeropuerto y a primera hora del viernes estará de regreso en Buenos Aires. La negociación, según aclara el comunicado, continuará la semana próxima en la capital estadounidense, aunque no quedó en claro quién la va a liderar. Es una más de las incógnitas que la visita dejó sin respuesta.

Como en espejo, un comunicado del FMI dado a conocer a última hora y firmado por Lagarde dejó una nota positiva. "Recalqué mi firme apoyo a las reformas de Argentina hasta la fecha y expresé la disposición del Fondo para seguir ayudando al gobierno".

La letra chica de las negociaciones se conocerá recién cuando los avances permitan quebrar el férreo hermetismo de este primer paso. "Hasta tanto logremos cerrar el acuerdo con el FMI, nos hemos comprometido a no hablar de cifras o modalidades", indicó Dujovne. No hacía falta la aclaración.

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