Iban 26 minutos del clásico entre Argentina y Brasil en el Monumental. El campeón del mundo, ya clasificado a la próxima cita de 2026, se floreaba ante su clásico adversario, que había calentado la previa con declaraciones y frases provocativas, que terminó siendo combustible para la Albiceleste. Nicolás Otamendi le pasó la pelota a Cristian Romero en el fondo para limpiar la salida. Y el central, gran figura de La Scaloneta, se confió demasiado y terminó propiciando el descuento de la Verdeamarela.
El duelo por las Eliminatorias sudamericanas estaba 2-0 gracias a los goles de Julián Álvarez y Enzo Fernández. Al recibir de Ota, el Cuti levantó la cabeza, adelantó la pelota y le sacó un segundo la vista. Suficiente como para que cuando intentó retroceder y tocar para atrás, Matheus Cunha le birlara el balón y, sin darle tiempo a Dibu Martínez, sacó un remate de derecha, que superó la estirada del arquero.
Enseguida, la desazón se apoderó del central del Tottenham, de 26 años. Lanzó un grito al aire, reprochándose el descuido y les pidió disculpas a sus compañeros. La acción fue una especie de despertador para el Scratch, que hasta el momento había corrido detrás del esférico sin hacer pie en el partido. Se acomodó mejor en el campo y mostró ambiciones de reacción. Pero Argentina tenía otros planes para el cierre del primer tiempo.
La Scaloneta, sin Messi, Lautaro Martínez, Paulo Dybala y Gio Lo Celso, entre otras figuras que fueron baja por lesión, logró retomar su buen paso. Y, a los 37 minutos, volvió a golpear. Enzo Fernández soltó un pase excelso para la entrada de Alexis Mac Allister, quien definió con prestancia de delantero. El 3-1 representó un alivio para todos los hinchas que colmaron el recinto de Núñez, para la delegación albiceleste y, especialmente, para el Cuti.
El zaguero formado en Belgrano de Córdoba festejó e inmediatamente se dio vuelta para pedirle nuevamente disculpas al Dibu Martínez por su poco habitual falla.
Romero es uno de los puntales de la selección argentina bicampeona de América y reina del mundo del fútbol. Con Ota o Lisandro Martínez -también lesionado- como compañero, ofrece solidez, fiereza y salida elegante. Para esta doble fecha de Eliminatorias llegó con lo justo desde lo físico. Incluso, estuvo en duda, ya que pidió el cambio en el último partido con los Spurs ante el Fulham, que terminó en derrota 2-0. Una semana antes había regresado a la actividad luego de tres meses de parate por lesión.
“Después de un periodo difícil y lleno de cosas que pasaron en el medio, estoy de vuelta con el grupo y feliz de poder ayudar al equipo”, había expresado entonces. Y le había agradecido al cuerpo técnico de la Selección por su apoyo y asistencia en la rehabilitación.
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