Messi y Bianchi, dos generaciones que se cruzan
Messi y Bianchi, dos generaciones que se cruzan

Lionel Messi comenzó una nueva temporada en Barcelona bordándose una estrella: la Supercopa de España, ante Sevilla, que le permitió, con 33 títulos, transformarse en el futbolista más ganador de la historia de Barcelona.

Insaciable, el atacante, de 31 años, que viene de marcarle un gol a Boca en el Trofeo Joan Gamper, continúa quitándose el mal sabor del Mundial con una nueva marca en el inicio de la Liga de España, ante el Alavés. Aunque en esta oportunidad, el hecho de alcanzar otro hito puede "fastidiar" a otra leyenda de nuestro país: Carlos Bianchi.

El Virrey (69 años) brilló como director técnico, pero también como delantero, etapa en la que se ganó el rótulo del futbolista argentino más goleador en la historia de los torneos de Primera División del mundo, con 385 goles (206 en Argentina y 179 en Francia). Dichos números los logró en 546 partidos. Y la voraz Pulga acaba de alcanzar al ex jugador de Vélez con su doblete al Alavés: lleva 385 conquistas en liga, en menor cantidad de encuentros (241). Detrás quedó Alfredo Di Stéfano, con 377 goles.

¿Qué piensa el Virrey al respecto?

Un visionario, Bianchi vio llegar la avalancha Messi en 2013. Y en su columna de entonces en el sitio de ESPN, hizo referencia al momento en el que le tocara cederle el récord a Messi. Siempre con elogios grandilocuentes hacia el astro rosarino, más allá de que aceptó que el ego del goleador que fue sufrirá una pequeña herida.

"Espero que Messi cumpla otra meta, la de superarme. Tendré cierto fastidio cuando suceda, porque todos querríamos que nuestros logros duren para siempre. Pero los récords están para batirse", escribió entonces el atacante que supo destacarse en el Stade de Reims, PSG y Racing de Estrasburgo.

"Me dará mucho placer que el récord lo rompa alguien sobre quien fui uno de los primeros en decir que es el mejor de la historia", concluyó Bianchi que, control remoto en mano, podrá ver en vivo y en directo cómo Messi intenta quedarse con otro cetro.