
La conmemoración por los ochenta años de “El Aleph” reunió a reconocidas figuras para explorar los misterios filosóficos, místicos y literarios de la obra de Jorge Luis Borges. Durante la conferencia, el presidente de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, Julio Crivelli, abrió la reflexión con preguntas sobre el enigma de la existencia y los límites del cosmos, hilando sus palabras con referencias a Borges y textos poéticos.
“Vivimos un misterio, no sabemos qué pasó antes del nacimiento ni sabremos lo que pasa después de la muerte... creemos siempre que vivimos en un cosmos... pero ese orden es una suposición. La realidad es que luego he superado el caos”, dijo Crivelli al inicio de su exposición. Recurriendo a versos de “Everness”, señaló la paradoja de un universo aparentemente ordenado, pero de estructura insondable: “El universo es un diverso cristal. No tienen fin sus angostos corredores”.
El análisis se orientó hacia los límites matemáticos, poniendo el foco en el infinito y el cero como ideas cruciales tanto para la ciencia como para la filosofía. Crivelli afirmó: “Las matemáticas son perfectas. Los errores podemos cometerlos nosotros, en las matemáticas no hay error. Pero las matemáticas dependen de dos postulados indemostrables: el cero y el infinito. El cero no existe y el infinito tampoco. Las matemáticas necesitan esos dos límites”. Así, estableció un paralelismo filosófico: “Es como el primer motor inmóvil, como el cosmos, como el caos”.
La reflexión avanzó hacia los conceptos de tiempo y espacio y su función dentro de la conciencia humana. “El tiempo y el espacio se pueden medir. Son las dos categorías de nuestra conciencia, como dijo Kant. Sin las categorías tiempo y espacio, no podemos pensar. Pero la realidad es que tanto tiempo como espacio se apoyan en postulados indemostrables”, explicó Crivelli, apuntando a los límites que imponen estos conceptos a nuestra percepción.

Entre los símbolos fundamentales de “El Aleph”, Crivelli se detuvo en el significado de la letra alef del alfabeto hebreo. “La letra alef, como se ha dicho acá, es la letra sin sonido del alfabeto hebreo. Es el origen y es el comienzo. Es como el primer motor inmóvil, como el cosmos, como el caos... o como el Génesis, que empieza por un caos. La tierra estaba desordenada y vacía y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo y el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”.
El recorrido trazó correspondencias entre la obra de Borges y Dante, señalando los guiños irónicos y las guías espirituales y racionales en ambos autores. Crivelli sostuvo: “Todo está ironizado, ¿no es cierto? Borges y Dante están guiados por el espíritu y por la razón. La guía de Dante es Virgilio, que representa la razón... la guía de Borges es Daneri, un poetastro que a lo mejor se refleja en él mismo”.
El análisis de los símbolos incluyó el ciclo de creación y destrucción desde una perspectiva cabalística. “Después de la creación, o sea, del alef, viene la destrucción, que en este caso es zaín... Daneri lo invita a bajar a Borges al sótano. Son diecinueve escalones... El uno es la unidad absoluta y el nueve es la transición de lo uno hacia la creación, hacia la emanación que se vuelve mundo”.

Refiriéndose al lenguaje frente al infinito, Crivelli expresó la tensión entre lo que el escritor puede decir y lo que permanece inasible: “La desesperación de escritor porque no tiene ninguna posibilidad de definir, sino que solamente puede hablar sucesivamente en esas enumeraciones caóticas que hace Borges. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten”.
Como culminación de esta problemática, recurrió a las palabras de Borges para ilustrar la vivencia de lo inabarcable: “En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces. Ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto sin superposición y sin transparencia”. Este momento, indicó Crivelli, deja al descubierto la negación de las categorías de la conciencia y la aparición del verdadero misterio.
Las consideraciones finales giraron en torno a la naturaleza cíclica del tiempo y del espacio, y al poder del olvido. Crivelli subrayó: “La infinita recta del tiempo es en realidad una circunferencia, y la infinita recta del espacio, en realidad, es una esfera. Recorremos la circunferencia o la esfera, no hay nada nuevo. El Eclesiastés habla de la verdad cíclica... Nadie recuerda lo que antes fue, ni nadie que nazca después recordará lo que está por suceder”.

Los espejos
El tema de los espejos y el acceso al misterio mediante la palabra ocupó un espacio relevante en la disertación. Crivelli advirtió: “Son todos espejos. Borges se ha referido muchas veces a la falsedad de los espejos. Dice: ‘Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad’”. A partir de ahí, propuso diferenciar entre lo que se puede escuchar y lo que nunca será visible: “En cambio, Dios habla. Eso sí, Dios crea con la palabra. Dios, desde la zarza ardiente, le dicta a Moisés, le dice... que se quite las sandalias porque está pisando suelo sagrado. Después... le indica cómo tiene que proceder para liberar a los hebreos de Egipto. Y después a Moisés le dictan en el Sinaí la ley. O sea que la realidad es que al Aleph, a Dios, a este principio abstracto, lo podemos oír, no lo podemos ver”.
Crivelli concluyó que la búsqueda del Aleph, ese punto de totalidad y misterio irresoluble, queda siempre fuera del alcance definitivo. La fragilidad de la memoria y el paso del tiempo configuran un límite insalvable, recordando que la verdadera esencia del misterio que propone Borges permanece, invariablemente, más allá de toda comprensión.
Últimas Noticias
La hermandad secreta que revolucionó el género policial: Agatha Christie, Dorothy L Sayers y GK Chesterton
Laboratorio de experimentos literarios y aliados de Scotland Yard: la sociedad que inspiró reglas, colaboraciones y debates forenses en la ficción de misterio británica

Redes de sororidad y cifras históricas: la revolución de la novela romántica contemporánea y sus protagonistas indiscutibles
Alice Kellen, Andrea Longarela y María Martínez son figuras claves del género. Están conquistan mercados internacionales y construyen una red de apoyo sin rivalidades

El amor en tiempos ¿sin riesgos?: cuáles son los desafíos de narrar un romance hoy
¿Cambió la vida amorosa en nuestra actualidad? ¿Las emociones son universales? Florencia Canale, Juan Pedro Somodi y Marina Eleonora Rubio conversaron Infobae Cultura sobre lo que implica escribir sobre la pasión

“Entre la pena y la nada, elijo la pena”: lo que cuenta la novela “Los días perfectos” (y la obra no)
Una parte importante del libro es una carta que no aparece en la adaptación teatral. Distintos momentos del amor

Un cuento de Fernanda Trías: “Una mujer de su época”
La narradora uruguaya ganó dos veces el Premio Sor Juana Inés de la Cruz. Aquí, un relato de su último libro, “miembro fantasma”.
















