
Juan Carlos Suárez Ortiz admitió que agredió a Jaime Esteban Moreno Jaramillo después de escuchar dentro de una fiesta una acusación que nunca pudo comprobar.
Una semana después de recibir una condena de 450 meses de prisión por homicidio agravado, dio por primera vez su versión de la madrugada del 31 de octubre de 2025 en el videopódcast Conducta Delictiva, y sin estar en medio de un estrado judicial.
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Suárez Ortiz fue condenado junto con Ricardo Rafael González Castro por el ataque contra Moreno Jaramillo, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad de los Andes. El joven murió tras la agresión ocurrida en Chapinero, Bogotá, cuando se encontraba en condición de indefensión, luego de asistir a una fiesta de disfraces de Halloween.
La entrevista se difundió en vísperas del primer aniversario de la muerte de Moreno Jaramillo. Desde la cárcel La Picota, Suárez relató cómo llegó a la celebración junto con Kleidymar Paola Fernández Sulbarán y González Castro, a quienes vinculó con las circunstancias previas a la agresión.
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El condenado abrió su intervención con un pedido de perdón a la familia de la víctima, a la universidad y a la sociedad. “Yo de todo corazón y con toda mi alma pido disculpas, pido perdón por el dolor causado”, afirmó.
“Quiero que la gente sepa que yo nunca quise que nada de esto pasara”, detalló más adelante Suárez, y planteó que existieron circunstancias que, según su versión, escaparon a su control.
“Hay un gran componente de culposidad y de incontrolabilidad en lo que ocurrió”, dijo el joven que entró becado a la prestigiosa universidad, aunque reconoció que tomó la decisión de agredir a Jaime Esteban.
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Jaime Esteban Moreno y una acusación no comprobada
La declaración más delicada de Suárez se centró en el motivo que, según él, lo llevó a confrontar a Moreno Jaramillo, y detalló que varias mujeres del grupo le aseguraron que un joven de chaqueta roja había atacado a una de ellas dentro de la fiesta.
El hoy condenado explicó que vio a la mujer con una máscara, llorando y rodeada por sus amigas. “Me decían lo mismo” sobre lo que presuntamente había ocurrido, aseguró al describir la información que recibió dentro del establecimiento.
Suárez afirmó que nunca presenció el hecho ni supo en qué parte del lugar habría ocurrido.
“Yo no sé dónde la llevó, no tengo ni idea de dónde la llevó”, sostuvo sobre el joven al que identificó por una chaqueta roja (en el video de cámaras de seguridad se observa que Jaime Esteban llevaba esta prenda, que hacía parte de su disfraz de Tyler Durden, el personaje de la novela Fight Club, de Chuck Palahniuk, y famosa por su adaptación cinematográfica).
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Durante la entrevista, los periodistas aclararon que esa acusación nunca se comprobó en el proceso judicial. Al ser consultado por esa falta de pruebas, Suárez respondió que aún desconoce si el supuesto ataque ocurrió.
“En este momento no sé si eso pasó o no”, afirmó el joven, y confirmó que las únicas personas que podrían aclararlo serían quienes estuvieron presentes, pero no entregaron declaraciones en el juicio ni ante medios de comunicación.
Suárez recordó que reaccionó con rabia, tristeza e impotencia al creer la versión que le dieron, y comentó sobre la salida para celebrar la noche de Halloween: “Nosotros solo queríamos ir a una fiesta y estar tranquilos”.
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El joven que llevaba aquella noche el rostro pintado de rojo aceptó que, después de encontrarse con Moreno Jaramillo fuera del lugar, le exigió que se alejara. Además, explicó que no quería que el joven permaneciera cerca de la mujer que, según le habían contado, había sido víctima de una agresión.
“Yo no quería como que él estuviera en frente de esa muchacha que estaba llorando”, dijo Suárez, al advertir que temía que se produjera un nuevo cruce de palabras o que ella volviera a sentirse vulnerable.
Juan Carlos Suárez admite una primera agresión: qué le dijo una de las mujeres que estaba con él
El entrevistado reconoció que atacó a Moreno Jaramillo antes de que este se retirara con un amigo, el mismo que aparece en los videos y que, a pesar de las súplicas a Suárez y González, no pudo evitar la golpiza que le costó la vida al estudiante de 20 años.
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“Desde el primer momento que agredí a Jaime Esteban me equivoqué”, dijo Suárez que, en un comienzo, creyó que con esa acción había hecho demasiado. Sin embargo, afirmó que una de las mujeres que lo acompañaba le insistió en que su reacción había sido insuficiente frente a lo que le habían contado dentro de la fiesta.
“Les fue fácil hacerme pensar que debía darle otro” ataque, recordó Suárez, que actuó sin evaluar las consecuencias y bajo la influencia de las emociones que le provocó la denuncia que escuchó.
El condenado sostuvo que la forma correcta de responder ante el supuesto hecho habría sido acudir a las autoridades, y admitió: “Yo sé que debió ser llamar a la Policía”.
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Aun así, Suárez sostuvo que se dejó llevar por el entorno.
“La gente me dio pedal, me envalentonaron a agredir a Jaime Esteban más”, expresó al explicar por qué alcanzó de nuevo al estudiante.
Kleidymar Paola Fernández Sulbarán y el supuesto estímulo
Suárez vinculó de forma directa a Kleidymar Paola Fernández Sulbarán con el segundo momento de la agresión. De acuerdo con su reconstrucción de los hechos, ella lo alentó a continuar y apeló al tiempo que él llevaba en clases de kickboxing.
“La fiscalía y el proceso señalan” a Fernández Sulbarán como una persona que pudo haber determinado lo sucedido, le planteó el entrevistador, a lo que Suárez respondió que ella habría utilizado su interés reciente por el deporte para estimular su ego.
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El condenado aseguró que no tenía entrenamiento suficiente para presentarse como peleador.
“Llevaba menos de un mes” en kickboxing, dijo Suárez, y negó que hubiera usado esa práctica para presumir frente a sus acompañantes.
Suárez relató que Fernández Sulbarán conocía su interés por esa disciplina porque compartían videos sobre el tema. “Quería usarlo como medio para estimular mi ego”, sostuvo sobre la conducta que atribuyó a la mujer de nacionalidad venezolana, y y que sigue prófuga de la justicia colombiana, luego de que se emitió una circular roja de Interpol en su contra.
El entrevistado no afirmó haber vuelto a tener contacto con Fernández Sulbarán desde la madrugada de los hechos, y dijo que, tras la captura, fue llevado a una estación de Policía y perdió todo rastro de ella.
Juan Carlos Suárez le envió un consejo a Kleidymar Paola Fernández: el rol de Ricardo Rafael González Castro
Suárez pidió a Fernández Sulbarán que se someta a la justicia. “Lo mejor que ella podría hacer es esclarecer los hechos”, le recomendó el joven a la venezolana desde su centro de reclusión, y consideró que su versión podría contribuir a la verdad que esperan las víctimas y la sociedad.
Sobre la intervención de González Castro, Suárez sostuvo que no vio el momento en que el otro condenado alcanzó a Moreno Jaramillo y lo derribó.
El joven dijo que había perdido sus gafas y se encontraba buscándolas cuando ocurrieron esos hechos.
“No vi cuando Ricardo corrió hacia allá”, describió el condenado, e insistió en que tampoco escuchó el momento en que Moreno Jaramillo cayó al suelo.
Cuando regresó después de recoger sus gafas, Suárez vio a Jaime Esteban en el piso, pero aseguró que no sabía que González Castro estaba cerca y, según su versión, creyó que el estudiante seguía allí tras la confrontación inicial.
El entrevistado dijo que intentó volver a atacar a Moreno Jaramillo, pero afirmó que se detuvo.
“En el último momento me arrepentí”, agregó Suárez.
El joven también rechazó que la víctima no hubiera opuesto resistencia. “La gente confunde ausencia de agresión con ausencia de defensa”, expresó al referirse a los movimientos de Moreno Jaramillo durante el ataque.
Suárez sostuvo que Jaime Esteban levantó los brazos para protegerse y que un amigo de la víctima bloqueó parte de sus movimientos.
“Él (Moreno) sí se defendió en el sentido de poner los brazos, de bloquear”, comentó el condenado.
La fiesta de Halloween y el grupo que llegó a Bogotá
Suárez relató que en un inicio se planeaba asistir a la fiesta con sus amigos habituales de la Universidad de los Andes, y detalló que uno de ellos se había graduado y quería aprovechar las celebraciones universitarias de ese semestre.
El condenado aseveró que varios integrantes de su grupo se enfermaron y desistieron de asistir. Entonces, Fernández Sulbarán aceptó acompañarlo y, según su versión, invitó a otras personas a la salida.
“La única persona que yo de verdad conocía allí era Paola”, mencionó Suárez, y recordó que a González Castro lo vio por primera vez esa noche, porque él llegó junto con una amiga de Fernández Sulbarán.
El joven condenado dijo que su relación con Fernández Sulbarán no era cercana, y negó que existiera un vínculo sentimental entre ambos. “Hablábamos de vez en cuando después de entrenar”, sostuvo Suárez.
Parte del por qué se hablaban es que Fernández Sulbarán vivía en un barrio cercano al suyo, precisó Suárez, y se conocieron cuando ella comenzó a asistir a entrenamientos, además de hablar por WhatsApp de forma ocasional o salir a comer después de practicar deporte.
El condenado aseguró que no quería ir a la fiesta cuando sus amigos cancelaron el plan. Sin embargo, contó que mantuvo la salida porque ya había invitado a Fernández Sulbarán y no quería dejarla sin compañía.
Before Club, el disfraz y la llegada a la fiesta
El grupo asistió a una fiesta de disfraces luego de salir del bar Before Club, en Bogotá. Suárez explicó que eligió vestir como Darth Maul, personaje de la saga La guerra de las galaxias, porque el tema de la celebración era el de los villanos.
Dijo que su primera opción era disfrazarse de Aang, de la serie Avatar: la leyenda de Aang, pero no logró conseguir la ropa que necesitaba. “Vi que ese disfraz era simplemente maquillarme de rojo y de negro”, explicó sobre la elección final.
Suárez sostuvo que no conocía en profundidad al personaje. “Nunca me he visto una película completa de La guerra de las galaxias”, dijo, y señaló que optó por el disfraz porque otras personas le habían comentado que tenía un parecido físico.
El condenado relató que ese 31 de octubre se sentía enfermo y decidió descansar antes de salir. Más tarde fue a una vivienda cercana para que una maquilladora le aplicara el diseño rojo y negro en el rostro.
Después pidió un vehículo de plataforma para recoger a Fernández Sulbarán y trasladarse a la fiesta. “Ya eran como las diez de la noche”, relató Suárez al explicar por qué descartaron el transporte público.
El joven afirmó que encontraron una fila de varias cuadras para ingresar, y allí se reunieron con González Castro, Ámbar y otras dos mujeres que iban con Fernández Sulbarán.
El grupo entró casi a la medianoche, según el condenado, y en medio de la entrevista Suárez cuestionó la organización del evento y señaló que muchos asistentes estaban frustrados por la demora y por las fallas en la música.
“Casi todo el mundo ingresó a la medianoche”, aseguró Suárez al describir que el establecimiento estaba lleno y que comenzó a bailar para mejorar el ambiente entre las personas que lo rodeaban.
El condennado afirmó que durante las primeras horas varias personas se acercaron a tomarse fotos con él por el disfraz. También dijo que habían consumido licor, aunque negó haber estado gravemente intoxicado.
“Estaba consciente”, respondió cuando le preguntaron por su estado. Sostuvo que no solía beber para desinhibirse y que, cuando tomaba demasiado, su reacción habitual era irse temprano o quedarse dormido.
Suárez ingresó becado a Ingeniería Mecánica en la Universidad de los Andes. Dijo que escogió la carrera porque veía la industrialización como una vía para obtener estabilidad económica y aportar a soluciones tecnológicas.
“Nunca me crucé con él”, señaló sobre Jaime Esteban Moreno Jaramillo. Suárez afirmó que no conocía a la víctima antes de esa noche ni sabía quién era dentro de la universidad.
Mientras estudiaba, el condenado trabajó en un centro de llamadas. Explicó que atendía a personas en Estados Unidos interesadas en créditos para vehículos y que alternaba sus semestres académicos con empleos para sostenerse.
La muerte de Jaime Esteban Moreno y la condena
Suárez aseguró que, después de la agresión, se dirigió hacia donde estaba el resto del grupo con la intención de irse a casa acompañado, y dijo que no habló de lo ocurrido con Fernández Sulbarán ni con los demás esa misma noche.
El condenado sostuvo que pidió disculpas a la mujer que, según su versión, había sido víctima de la presunta agresión en la fiesta. “Disculpe por lo que usted acabó de ver”, afirmó que le dijo antes de retirarse.
Suárez fue capturado más tarde junto con otras personas. Señaló que los policías le informaron que había participado en una riña y que Jaime Esteban estaba grave en un hospital, pero dijo que no dimensionó el alcance de la situación.
“Yo pensaba que no había pasado nada grave”, aseguró. Explicó que, como no había visto toda la secuencia de violencia, creyó que las autoridades exageraban para presionarlo durante el procedimiento.
Al día siguiente, un policía le comunicó que Moreno Jaramillo había muerto. Suárez afirmó que sintió angustia y tristeza cuando entendió que el estudiante falleció horas después de la agresión.
“Yo lloré, me arrodillaba, hablaba mucho con Dios”, detalló Suárez, y pensó en la familia, los amigos y el dolor que la muerte de Jaime Esteban provocó entre sus cercanos.
Suárez negó que hubiese querido causar la muerte y explicó por qué no aceptó cargos por homicidio doloso. Sostuvo que estaba dispuesto a responder por una conducta preterintencional, una figura que, según su interpretación, supone la intención de lesionar, pero no de matar.
La justicia condenó a Suárez Ortiz y a González Castro a 450 meses de prisión, equivalentes a 37 años y seis meses, por homicidio agravado. El condenado dijo que recibió la decisión con afectación emocional.
“Perder toda mi vida ya significa que perdí toda mi vida”, afirmó Suárez al recordar que la pena le impedirá acompañar a su abuela en sus últimos años, ver crecer a familiares menores y mantenerse presente en la vida de sus amigos.
Para el condenado, la agresión alteró también el futuro de su familia, la de Jaime Esteban, la de González Castro y la de Fernández Sulbarán. “En una noche, en unos segundos, porque solo fueron veinte segundos”, expresó sobre el tiempo que, según él, cambió la vida de todos.
Suárez dirigió un mensaje a los jóvenes que enfrentan conflictos durante fiestas o en espacios públicos. “Ante cualquier discusión, intenten utilizar el diálogo y recurran a las autoridades”, pidió.
El condenado cuestionó la justicia por mano propia y afirmó que una confrontación puede terminar con la muerte de una persona o con la destrucción de varias familias. “No piensen que solo va a ocurrir un bofetón o la piel un poco roja”, advirtió para cerrar.
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