Vivir 12 años encarcelado por un error: la trágica historia de Javier Cadavid tras su absolución en la JEP

El tribunal transicional concluyó que el comerciante desconocía el origen ilícito de los giros y dejó sin vigencia la pena de 23 años impuesta en 2009 por un juzgado de Manizales

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El Juzgado Penal del Circuito de Manizales condenó a Javier Cadavid a 23 años de prisión en noviembre de 2009 - crédito Colprensa
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Casi un mes después de ese 16 de septiembre de 2026 en el que la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) declaró inocente Javier Cadavid, el comerciante antioqueño condenado en 2009 por colaborar con las extintas Farc en un esquema de extorsiones que, según determinó la justicia transicional, operó sin que él conociera el origen ilícito del dinero, se conocen detalles de la vida del hombre que pasó 12 años y cuatro meses en prisión por un delito que nunca cometió.

La Subsección Quinta de la JEP dejó sin efectos la sentencia del Juzgado Penal del Circuito de Manizales, que había condenado a Cadavid el 11 de noviembre de 2009 a 23 años de prisión por extorsión agravada y enriquecimiento ilícito. El Tribunal concluyó que el dinero consignado por víctimas de las Farc fue retirado por emisarios guerrilleros en Puerto Venus, sin que el comerciante supiera que esas transferencias provenían de cobros bajo amenaza.

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Las extorsiones investigadas ocurrieron entre 2005 y 2007 y sumaron $64 millones. La mayor parte correspondía a 16 consignaciones hechas por José Humberto López, mientras otros pagos fueron realizados por Bernardo Javier Jiménez, Misael Orozco y Juan de Dios Loaiza.

Según un reportaje publicado por El Colombiano, que tuvo la oportunidad de hablar con el hombre hoy absuelto, Cadavid tenía 52 años cuando recibió la primera condena. Era dueño de tres supermercados, llevaba 26 años casado con Mariela Toro y tenía cuatro hijos, el mayor de 24 años, cuando un sistema de remesas creado para sortear el aislamiento de Puerto Venus terminó vinculado a las finanzas del Frente 47 de las Farc.

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El sistema de remesas en un pueblo sin bancos

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La Jurisdicción Especial para la Paz absolvió al comerciante Javier Cadavid tras determinar que desconocía el origen ilícito del dinero depositado en su cuenta - crédito Colprensa

Javier de Jesús Cadavid Palacio nació en mayo de 1957 en la vereda La Aguadita, en Caramanta, Antioquia. Era el noveno de 12 hermanos y tenía tres años cuando su familia se desplazó por la violencia política entre liberales y conservadores.

Sus padres, Bernarda y Enrique, llegaron a Nariño luego de que un médico les ofreciera administrar la finca El Carmelo, dedicada al café, la caña y el ganado. Cadavid estudió en El Santuario, Sonsón y Medellín, donde se graduó como técnico industrial en mecánica en el Pascual Bravo.

Intentó ingresar a Medicina en la Universidad de Antioquia, pero no fue admitido. Luego trabajó durante dos años como cadenero en Giovanni Pía, una empresa italiana de joyería situada en el Barrio Colombia de Medellín.

El hombre contó a El Colombiano que, en 1980, vendió su Renault 4 para pagar la cuota inicial de un negocio en Puerto Venus, corregimiento de Nariño. La Distribuidora Venus vendía abarrotes, cerveza y licores, además de comprar cacao y café a los campesinos de la región.

El poblado carecía de energía eléctrica y alcantarillado cuando Cadavid llegó. Participó en las gestiones para llevar alumbrado, acueducto y antenas, ayudó a fundar la Copa Reyes de Fútbol entre veredas y aportó a iniciativas como las cruces del Vía Crucis de Semana Santa y la apertura del bachillerato.

Mariela Toro llegó al corregimiento como profesora de primaria y conoció a Cadavid en un grupo de tertulias. Se casaron en septiembre de 1983 y formaron una familia con Juan Felipe, odontólogo; Santiago, ingeniero financiero; Javier Camilo, veterinario; y José David, quien asumió los negocios familiares cuando su padre fue encarcelado.

El Frente 47 de las Farc utilizó la cuenta bancaria del negocio como canal para el cobro de extorsiones a víctimas de Caldas - crédito Colprensa
El Frente 47 de las Farc utilizó la cuenta bancaria del negocio como canal para el cobro de extorsiones a víctimas de Caldas - crédito Colprensa

Puerto Venus está ubicado entre el río Samaná Sur y el río Venus, rodeado por cadenas montañosas. La llegada de las Farc a Nariño comenzó en 1994 con el Bloque Noveno y se consolidó dos años después con el Frente 47.

La guerrilla se tomó por primera vez el municipio en 1996, pero la ofensiva más grave comenzó el 30 de julio de 1999 y terminó el 1 de agosto. El ataque dejó 16 muertos y destruyó la Alcaldía, viviendas, comercios y la estación de Policía con un carrobomba, morteros y cilindros de gas.

Tras el retiro de la fuerza pública, la población quedó sometida a asesinatos selectivos, secuestros, extorsiones y reclutamiento, al punto de que Nariño pasó de 18.000 a 9.000 habitantes.

Cadavid mantuvo abierto su negocio. Hacia el 2000 diseñó una alternativa para que habitantes de Puerto Venus recibieran dinero enviado desde otras ciudades sin trasladar efectivo por carreteras donde eran frecuentes las “pescas milagrosas”.

La operación funcionaba mediante HyR Distribuciones, un negocio de Medellín proveedor de la Distribuidora Imperio, que a su vez abastecía a Cadavid. Quien necesitaba enviar dinero consignaba en la cuenta de HyR, remitía el comprobante por fax a Puerto Venus y el comerciante o sus trabajadores entregaban el equivalente en efectivo o víveres.

El dinero depositado en Medellín servía después para pagar proveedores. El mecanismo permitía compensar cuentas y operar, en la práctica, como un corresponsal bancario en una localidad donde no existían esos servicios.

“Era el único del corregimiento que tenía una cuenta corriente en el Banco Cafetero, porque cada ocho días iba a surtir a la Mayoritaria para el negocio. Era muy común que algún campesino llegara a pedirme que le consignara plata a familiares que tenía en alguna parte del país, yo les prestaba el número de la cuenta porque eran clientes de toda la vida. Cuando la plata estaba ya en el banco le daba la plata completica”, recordó Cadavid a El Colombiano.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La Jurisdicción Especial para la Paz absolvió al comerciante Javier Cadavid tras determinar que desconocía el origen ilícito del dinero depositado en su cuenta - crédito Colprensa

Mariela, su esposa, explicó al diario nacional que los maestros también recibían sus sueldos a través de esa cuenta. Los habitantes conocían el número bancario y lo usaban para enviar dinero a familiares o cobrar pagos desde Medellín y otras ciudades, sin que Cadavid cobrara por entregar esos recursos.

La condena por las consignaciones de las Farc

Los fallos de primera y segunda instancia concluyeron que el Frente 47 y otra estructura de las Farc usaron el mecanismo de remesas para cobrar extorsiones en Pácora y Aguadas, Caldas. A las víctimas les ordenaban consignar en la cuenta de HyR, desde donde el dinero era retirado en Puerto Venus.

Ninguna de las víctimas señaló a Cadavid durante las audiencias como colaborador de la guerrilla. Excombatientes que declararon, incluida alias Karina, también negaron que tuviera relación con el llamado “carrusel de extorsiones”.

Cadavid recibió una llamada del Cuerpo Técnico de Investigación un mes antes de ser capturado. El 16 de diciembre de 2008 acudió con su esposa a Medellín: él tenía una cita a las 09:00 a. m. en la Fiscalía 51, cerca del Parque de Bolívar, mientras Mariela iba a comprar regalos de Navidad para sus cuatro hijos.

Los investigadores llegaron al mediodía, luego de informar que estaban varados en La Pintada. “Don Javier, esto no se trata de ampliar la indagatoria, usted está detenido por ser auxiliador de la guerrilla”, le dijeron, según relató el comerciante.

Al día siguiente fue imputado y quedó en libertad mientras avanzaba el proceso. El juicio se realizó en Manizales, por tratarse de víctimas de Caldas, y duró 11 meses.

El 13 de agosto de 2009, después de asistir a dos jornadas de audiencias con su esposa y varios hermanos, quedó detenido. Dos meses más tarde, el juez lo condenó como coautor de extorsión agravada en concurso con enriquecimiento ilícito de particulares.

Antiguos jefes del Frente 47 testificaron que el comerciante desconocía el origen ilícito del dinero consignado en su cuenta - crédito JEP
Antiguos jefes del Frente 47 testificaron que el comerciante desconocía el origen ilícito del dinero consignado en su cuenta - crédito JEP

La pena incluyó una multa de 6.078 salarios mínimos y una inhabilitación de 20 años para ejercer derechos y funciones públicas. La sentencia sostuvo que el dinero extorsionado terminaba por beneficiar a la Distribuidora Venus.

Cadavid cuestionó que la Fiscalía no hubiera hecho una verificación en Puerto Venus sobre los libros contables, los movimientos de su negocio o el funcionamiento de las remesas. “Yo le estaba haciendo el favor al campesino”, sostuvo. “Era inocente que esa plata se la iban a entregar a la guerrilla”.

El Tribunal Superior de Manizales confirmó la condena en enero de 2011. La Corte Suprema no admitió el recurso de casación en octubre de 2012 y rechazó reconsiderar el caso dos meses después.

La familia mantuvo la búsqueda de testimonios. Mariela recorrió cárceles, juzgados y audiencias de Justicia y Paz para ubicar a exintegrantes del Frente 47 que pudieran explicar cómo se movía el dinero.

En 2015, Pedro Pablo Montoya, alias Rojas, exjefe guerrillero recordado por asesinar a Iván Ríos y cortarle una mano para reclamar la recompensa, afirmó a El Colombiano que la cuenta de la distribuidora había sido usada sin conocimiento de Cadavid.

“Usaron esa cuenta de la distribuidora sin que Javier tuviera conocimiento. A mí me tocaba comprar víveres y “Kadafi” (jefe del Frente 47) me decía que la plata llegaba a esa cuenta sin él (Javier) tener conocimiento. Y, por eso, ese señor termina involucrado sin saber nada”, dijo Rojas al diario.

Mariela viajó hasta La Tramacúa, en Valledupar, y se hizo pasar por periodista para entrevistarlo. Rojas le pidió inicialmente camisetas Lacoste y uniformes originales de Atlético Nacional, pero una semana después le avisó que se sometería a Justicia y Paz y que ya no necesitaba esos artículos.

También localizó a alias Karina, recluida entonces en un batallón de Bello. La exguerrillera empezó a hablar a favor de Cadavid en las diligencias judiciales a las que asistía Mariela.

La vida familiar y los años en prisión

Cadavid fue recluido inicialmente en la cárcel de Manizales, en una celda compartida con seis hombres. Los internos nuevos dormían en las planchas inferiores y ascendían a otros lugares a medida que otros presos recuperaban la libertad.

El proceso, centrado en la responsabilidad del coronel retirado Juan Carlos Figueroa Suárez, abrió un espacio para que familiares, autoridades indígenas y magistrados confrontaran directamente al excomandante sobre los crímenes cometidos por sus tropas entre 2004 y 2005 - crédito JEP
La resolución de la JEP concluyó que Cadavid actuó bajo un error de tipo invencible al ignorar las maniobras de la guerrilla - crédito JEP

Las puertas se cerraban a las 4:00 p. m. con un tornillo, de modo que no había salida en caso de una emergencia. Cadavid pasaba el tiempo escribiendo recursos judiciales, preparando apelaciones, tejiendo y aprendiendo a pintar.

Después fue trasladado esposado de pies y manos a la cárcel Doña Juana, en La Dorada, donde permaneció siete días en un calabozo y 17 más en el patio 10. Finalmente llegó a La Paz, en Itagüí, aunque antes pasó una noche en Pedregal, donde no pudo dormir por las chinches.

En Itagüí no había celda disponible y debió instalarse en un corredor hasta que su familia reunió dinero para que pudiera ocupar un espacio con ventilador y ventana. Vivió allí ocho de los 12 años que permaneció privado de la libertad.

Pintó más de 50 cuadros, entre ellos 24 rostros de Jesús, paisajes, bodegones, leones y figuras de enanos jugando. También elaboró llaveros, tejidos y cenefas para regalar a quienes lo visitaban.

Cursó programas técnicos del Servicio Nacional de Aprendizaje y obtuvo 18 diplomas en formación ambiental, herrería, cocina, cultivo de hortalizas y recolección de desechos. El trabajo y el estudio le permitían descontar días de reclusión: tres días de actividad equivalían a dos de cárcel.

Durante su encierro murió su madre. Un guardia le comunicó la noticia mientras sus hermanos lo esperaban en el patio de visitas: “Llegaron como a las ocho y media; a eso de las diez me llamó el guardia del rastrillo: “Venga, hombre, ¿su mamá está enfermita?”. “Sí, está enfermita”. “No, es que acaba de fallecer”, me dijo. Eso fue muy duro, porque me tocó darle la noticia a mis hermanos, que me estaban esperando en el patio. Fue muy doloroso, nos pusimos a llorar todos de tanta impotencia. Les dije que se fueran yendo despacio, que ya no había afán”, afirmó Cadavid a El Colombiano.

La condena también le impidió asistir a graduaciones, cumpleaños y celebraciones familiares. Cadavid relató que lo más doloroso era ver llorar a sus hijos cuando terminaban las visitas.

Medicina Legal le diagnosticó depresión, ansiedad y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Solicitó en varias oportunidades prisión domiciliaria por su estado de salud, pero el juez negó el beneficio. “Intenté suicidarme dos veces”, contó.

Mariela sostuvo la casa, la educación de los hijos y los trámites judiciales. En la urbanización donde vivían, según relató, algunos vecinos prohibieron a sus hijos jugar con los niños de “ese guerrillero”, por lo que decidió mudarse a una finca.

Mariela Toro recorrió centros penitenciarios de Colombia para recolectar testimonios de excombatientes que respaldaran la versión de su esposo - crédito Colprensa
Mariela Toro recorrió centros penitenciarios de Colombia para recolectar testimonios de excombatientes que respaldaran la versión de su esposo - crédito Colprensa

La graduación de bachillerato de Santiago fue uno de los episodios que recuerda. La rectora pidió que los estudiantes salieran acompañados por sus padres, y el joven rompió en llanto al saber que solo estaría con su madre.

En la ceremonia de graduación de Juan Felipe como odontólogo, una llamada de Javier provocó otra crisis familiar. El hijo no había contado en la universidad que su padre estaba preso porque temía que lo identificaran como “el hijo de un guerrillero”.

Los testimonios que anularon la sentencia

Ana María Gallego, abogada de Cadavid, presentó en agosto de 2021 una solicitud de libertad condicionada ante la Sala de Amnistía e Indulto de la JEP. El comerciante salió de prisión el 12 de enero de 2022, después de que la decisión le fuera notificada el 6 de enero.

Su primera salida fue a una tienda para tomar una malta y comer golosinas, alimentos que asociaba con Puerto Venus. Luego visitó las tumbas de sus padres y recuperó la licencia de conducción, aunque descubrió que tenía una multa de $219.000 impuesta mientras estaba encarcelado.

El 14 de agosto de 2023, Gallego presentó una acción para revisar la condena. Aportó testimonios de antiguos mandos y excombatientes del Frente 47 que negaron de manera consistente cualquier vínculo entre Cadavid y las extorsiones.

Hernán Gutiérrez Villada, alias Kadafi, excomandante del Frente 47, afirmó que Cadavid “no tuvo ningún vínculo con las Farc, ni en el partido clandestino, ni en milicias, ni en apoyo ni nada de esas cosas”. También indicó que la guerrilla usó al comerciante como un “gancho ciego”.

Rubén Darío Ortiz Giraldo, alias Moncholo, comandante militar de ese frente, declaró que Rojas obtenía entre campesinos el número de cuenta de HyR y ordenaba consignar allí las extorsiones. Después enviaba a terceros ajenos a la organización armada a retirar el dinero en el negocio.

Rojas sostuvo ante la justicia que “Javier era una víctima más de las Farc, le mancharon su buen nombre, Javier es inocente”. Las víctimas José Horacio Loaiza Duque y Misael Antonio Orozco Henao confirmaron que las exigencias provenían directamente de la guerrilla y que nunca trataron con Cadavid.

La JEP determinó que Cadavid no perteneció ni colaboró con las Farc, no ejerció constreñimiento contra las víctimas y no incrementó su patrimonio. El Tribunal estableció que actuó bajo un error de tipo invencible: desconocía el origen del dinero y no tenía cómo saber que participaba, sin advertirlo, en una operación delictiva.

La decisión explicó que por el sistema pasaban numerosas consignaciones legítimas y que el control del Frente 47 sobre la comunidad impedía identificar la procedencia real de los recursos o a quienes los retiraban. También descartó el enriquecimiento ilícito porque no hubo aumento patrimonial y porque resultaba ilógico que una organización armada extorsionara bajo amenaza para luego permitir que un comerciante se quedara con el dinero.

Cadavid vive ahora en su finca y ayuda a sus hijos con un criadero que administran desde hace 18 años. Ya no pinta y dedica el tiempo a su familia, sus dos nietos, José Manuel y María Antonia, la lectura de prensa y la radio. “Con viajar bien lejos, con compartir con la familia y con disfrutar de la libertad que tanto esperé”, respondió cuando le preguntaron por sus sueños.

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