Última oportunidad para ver ballenas jorobadas: destinos del Pacífico colombiano para visitar en octubre

El WWF señala que los mamíferos se alimentan en áreas polares antes de desplazarse hacia aguas tropicales, donde se reproducen, paren y acompañan a sus crías durante los primeros meses de vida

Una ballena jorobada y su cría permanecen en las aguas cálidas del Pacífico colombiano durante la temporada migratoria  - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia
Una ballena jorobada y su cría permanecen en las aguas cálidas del Pacífico colombiano durante la temporada migratoria - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia
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En octubre, las aguas del Pacífico colombiano mantienen condiciones favorables para el avistamiento de ballenas jorobadas, una actividad que puede realizarse en Nuquí, el Parque Nacional Natural Utría, la isla Gorgona y Bahía Málaga. La temporada se concentra entre julio y octubre, cuando estos cetáceos permanecen en la costa para reproducirse, parir y acompañar a sus crías en sus primeros meses de vida.

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), alrededor de 3.000 ballenas jorobadas llegan cada año a Colombia tras una migración de miles de kilómetros desde sus áreas de alimentación cercanas a la Antártida. El recorrido forma parte de su ciclo anual: se alimentan en las zonas polares y se desplazan a las aguas tropicales para la reproducción.

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Octubre corresponde al tramo final de la temporada principal. La llegada y el tiempo de permanencia de los animales pueden variar en cada año, por lo que la posibilidad de observarlos depende de las condiciones de la jornada y de los desplazamientos de cada grupo dentro de la costa.

Nuquí, Utría, Gorgona y Bahía Málaga son algunos de los puntos de avistamiento de yubartas entre julio y octubre - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia
Nuquí, Utría, Gorgona y Bahía Málaga son algunos de los puntos de avistamiento de yubartas entre julio y octubre - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia

Nuquí reúne playas y selva en la ruta de las yubartas

Nuquí, en el departamento del Chocó, es uno de los puntos de partida para las salidas de observación. Sus aguas reciben a las yubartas durante la temporada y permiten ver tanto ejemplares adultos como crías que permanecen junto a sus madres.

El municipio está rodeado de playas y selva tropical, un entorno que concentra buena parte de la actividad turística vinculada con las ballenas. Las embarcaciones autorizadas se internan mar adentro para buscar a los grupos, que pueden ser identificados por sus saltos, golpes de aletas y movimientos en la superficie.

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Las ballenas jorobadas llegan a esta región después de aprovechar la alta disponibilidad de alimento de las aguas antárticas. Allí acumulan reservas energéticas; luego, viajan hacia el trópico para cumplir la etapa reproductiva. Las aguas cálidas del Pacífico colombiano son especialmente relevantes para las crías recién nacidas.

Las ballenas jorobadas migran desde zonas cercanas a la Antártida para reproducirse y cuidar a sus crías en aguas tropicales - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia
Las ballenas jorobadas migran desde zonas cercanas a la Antártida para reproducirse y cuidar a sus crías en aguas tropicales - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia

Utría, Gorgona y Bahía Málaga amplían los puntos de observación

El Parque Nacional Natural Utría, también ubicado en Chocó, figura entre las áreas reconocidas para la observación de estos mamíferos marinos. Sus bahías y aguas cercanas forman parte de los espacios que utilizan las ballenas durante su estadía estacional en el país.

En el departamento del Cauca, el Parque Nacional Natural Gorgona suma otra alternativa. La isla hace parte de una zona de alta biodiversidad marina donde pueden avistarse yubartas en el periodo migratorio. La presencia de estas ballenas se integra a la fauna que ocupa el entorno marino del parque.

Más al norte, Bahía Málaga, en el Valle del Cauca y cerca de Buenaventura, recibe visitantes interesados en esta actividad. El área ofrece distintas alternativas de navegación para observar a los cetáceos mientras permanecen en el Pacífico, antes de que la temporada llegue a su cierre.

Durante las salidas, los visitantes pueden encontrar conductas visibles desde la embarcación, como saltos fuera del agua y golpes con las aletas. También son frecuentes las interacciones entre adultos y crías. Estos comportamientos no tienen una hora fija, por lo que las excursiones dependen de los recorridos que hagan los animales.

Las embarcaciones deben respetar rutas de escape, tiempos máximos de observación y una velocidad reducida cerca de los cetáceos - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia
Las embarcaciones deben respetar rutas de escape, tiempos máximos de observación y una velocidad reducida cerca de los cetáceos - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia

La temperatura favorece a las crías durante sus primeros meses

La elección de las aguas colombianas está ligada a la necesidad de un ambiente cálido para los ballenatos. Al nacer, las crías todavía no tienen completamente desarrollada la capa de grasa que les permite enfrentar las temperaturas de las regiones polares.

Por ese motivo, las yubartas dejan temporalmente las zonas de alimentación de la Antártida y se concentran en aguas tropicales. Allí pueden reproducirse y dar a luz antes de continuar su ciclo migratorio. La temporada entre julio y octubre permite observar ese periodo de cuidado inicial de las crías.

La presencia de las ballenas también exige una operación responsable del turismo. El Gobierno nacional emitió una Circular Conjunta con recomendaciones para orientar el avistamiento de mamíferos marinos y reducir las perturbaciones sobre las especies durante las migraciones estacionales.

Los ballenatos nacen con una capa de grasa aún en desarrollo, por lo que las aguas cálidas favorecen sus primeros meses de vida - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia
Los ballenatos nacen con una capa de grasa aún en desarrollo, por lo que las aguas cálidas favorecen sus primeros meses de vida - crédito Parques Nacionales y Naturales de Colombia

Las embarcaciones deben respetar distancias, tiempos y rutas de escape

La circular recomienda que los prestadores de servicios estén inscritos y cumplan la normativa vigente, incluidas las licencias de navegación expedidas por la Dirección General Marítima. También plantea que las aproximaciones se hagan con un ángulo de 45 grados respecto de la mitad posterior del animal, sin acercarse de frente ni por detrás.

Los botes deben dejar libre la trayectoria de desplazamiento del individuo o grupo para no bloquear sus rutas de escape. Si las ballenas se acercan a la embarcación, esta puede mantener el motor encendido en posición neutral y alejarse después a una velocidad inferior a 10 kilómetros por hora, equivalentes a cinco nudos.

Las recomendaciones establecen que una embarcación sola no debe permanecer más de 30 minutos con un mismo individuo o grupo. Cuando coinciden varios botes, el límite baja a 15 minutos y solo pueden participar tres embarcaciones de forma simultánea. La circular precisa que sus disposiciones tienen “carácter orientador” y no reemplazan las medidas de las autoridades ambientales en cada jurisdicción.

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