Estudiante ingresó armado a un colegio en Medellín y desató un tiroteo: tendría como objetivo a una profesora y terminó disparándose a sí mismo

Según la información conocida hasta el momento, el joven de 17 años habría disparado en varias ocasiones para intimidar a compañeros y docentes antes de autolesionarse con el arma

Las autoridades informaron que el menor entró a la institución Gabriel García Márquez, en La Sierra de la comuna 8, e intimidó a alumnos y profesores antes de causarse una lesión en la cabeza - crédito X

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Hay consternación en la ciudad de Medellín, después de que las autoridades reportaran en la mañana del miércoles 9 de septiembre varios disparos al interior de la institución educativa Gabriel García Márquez, al parecer, ocasionados por un estudiante de 17 años que ingresó con un arma.

Las primeras pesquisas señalan que el adolescente habría llegado al plantel, situado en el sector La Sierra de la comuna 8, con la intención de buscar a una profesora que, por fortuna, no se encontraba en la sede.

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Según el reporte de la Policía, el joven escaló uno de los muros para entrar a la institución. Ya dentro del colegio, se habría causado una lesión en la cabeza con el arma que portaba.

“Queremos informar que en la Comuna 8, el día de hoy, más exactamente en el sector La Sierra, Institución Educativa Gabriel García Márquez, un joven de 17 años ingresa a la institución con un arma de compresión”, señaló el teniente coronel John Gómez, comandante de la Estación de Policía Villa Hermosa.

El alcalde Federico Gutiérrez señaló que el estudiante realizó disparos con un arma de menor letalidad para intimidar a estudiantes y docentes - crédito X
El alcalde Federico Gutiérrez señaló que el estudiante realizó disparos con un arma de menor letalidad para intimidar a estudiantes y docentes - crédito X

Según las versiones preliminares, el joven ingresó por la parte trasera de la institución para evitar ser detectado. Fue en ese momento que el estudiante habría accionado el arma en repetidas ocasiones para intimidar a estudiantes y docentes.

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“Lamentablemente, se presentó una situación muy grave en una institución educativa de Medellín.Un joven de 17 años ingresó al colegio con un arma de menor letalidad, realizó varios disparos para intimidar a las personas y posteriormente se autolesionó”, señaló el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez.

Según el mandatario distrital, los equipos de emergencia trasladaron de emergencia al joven ante la gravedad de las heridas. Además, la Policía Metropolitana del Valle de Aburra confirmó que en el hecho resultaron involucradas otras dos personas.

Las pesquisas preliminares señalan que los dos sujetos habrían ingresado al plantel educativo y alterado la escena, pues se apoderaron del arma traumática y huyeron del lugar.

Sin embargo, el sistema de videovigilancia de la capital de Antioquia permitió a las autoridades individualizar a los dos hombres y adelantar su captura mientras que aclaran cuál sería la relación con el menor lesionado.

Primer plano de un arma de aire comprimido con cañón negro y culata de madera, sobresaliendo de una mochila escolar azul que contiene varios libros.
El estudiante fue trasladado de urgencia a un centro médico - crédito imagen Ilustrativa Infobae

“Entretanto, dos hombres habrían ingresado posteriormente a la institución, tomado el arma y abandonado el lugar. Gracias al sistema de cámaras de biovigilancia, las autoridades lograron identificar a estos dos hombres, quienes fueron trasladados a la estación de Policía Villa Hermosa para adelantar las investigaciones y esclarecer su participación en los hechos”, señaló el teniente coronel John Gómez, comandante de la Estación de Policía Villa Hermosa.

Mientras las autoridades investigan, en redes sociales se empezaron a conocer imágenes del momento en que el joven irrumpe las clases escolares en búsqueda de la docente con la que, según información preliminar, habría presentado problemas en días anteriores.

En el material audiovisual se observa al menor golpeando varias puertas de salones con el propósito de derribarlas y encontrar a la maestra. Sin embargo, ante la infructuosa búsqueda, el joven accionó el arma contra sí mismo.

El Decreto 1368 restablece los permisos de porte vigentes sin suspensiones ni restricciones, pero no habilita el libre porte ni revive permisos vencidos - crédito Dapre
El Decreto 1368 restablece los permisos de porte vigentes sin suspensiones ni restricciones, pero no habilita el libre porte ni revive permisos vencidos - crédito Dapre

Con la publicación del Decreto 1368 en el Diario Oficial, el presidente Abelardo de la Espriella puso en vigencia en Colombia el fin de la suspensión general al porte legal de armas, una medida que el Ejecutivo justifica en las 15.700 armas ilegales incautadas en 2026 y en la idea de que la restricción había limitado a ciudadanos que cumplen la ley sin impedir el rearme de las estructuras criminales.

De ese total, más de 14.100 armas habrían estado vinculadas de forma directa con delitos, según la defensa oficial de la norma. Con ese balance, el Gobierno sostuvo que la prohibición había terminado por “restringir al ciudadano que cumple la ley”.

La decisión deja atrás una suspensión que se había extendido por cerca de 11 años. Esa política había sido promovida en 2015 por el entonces presidente Juan Manuel Santos mediante el Decreto 2515 y luego prorrogada por sus sucesores.

La norma apareció en la edición 53.619 del diario oficial, publicada en línea por la Imprenta Nacional en la mañana del 9 de septiembre y fechada el 8 de septiembre. Desde esa divulgación, el decreto quedó incorporado formalmente al ordenamiento y empezó a regir.

El cambio central no consiste en una autorización indiscriminada para portar armas de fuego. Lo que hace el decreto es suprimir la suspensión general que operaba como regla para casi toda la población y que dejaba el porte sujeto a permisos especiales de carácter excepcional.

El texto mantiene el monopolio estatal sobre las armas en cabeza de las Fuerzas Militares. También conserva los requisitos previstos en el Decreto 2535 de 1993 para cualquier ciudadano que aspire a portar un arma de defensa personal.

Eso significa que el porte legal sigue sometido a autorización militar y a exigencias previas. La diferencia es de criterio normativo: la prohibición general deja de ser la regla, pero el sistema de control estatal permanece intacto.

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