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Desmovilizados de las Farc rechazaron posible desmonte del acuerdo en el Gobierno De la Espriella: “Sería un ataque a las víctimas”

En una carta al presidente electo y a su gabinete, los excombatientes afirmaron que lo pactado en 2016 es un compromiso estatal con rango constitucional

Imagen de referencia - En un Encuentro Nacional, los firmantes enviaron una carta al presidente electo y señalaron que la transición pone a prueba el cumplimiento estatal del Acuerdo Final - crédito Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas
Imagen de referencia - En un Encuentro Nacional, los firmantes enviaron una carta al presidente electo y señalaron que la transición pone a prueba el cumplimiento estatal del Acuerdo Final - crédito Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas
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Los firmantes del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y la extinta guerrilla de las Farc en 2016 manifestaron su preocupación ante el posible desmonte de lo pactado por parte del gobierno entrante de Abelardo de la Espriella, que se posesionará el 7 de agosto de 2026.

Reunidos en un Encuentro Nacional en Bogotá, los excombatientes que suscribieron el Acuerdo Final construyeron un mensaje conjunto dirigido al presidente electo y a su gabinete.

En la carta señalaron que la transición entre gobiernos pone a prueba la capacidad del Estado colombiano para cumplir la palabra comprometida, en un momento en que, según ellos, hay preocupación en los territorios, entre las víctimas y en la comunidad internacional.

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“La transición democrática entre gobiernos expresa la fortaleza de nuestras instituciones, pero también pone a prueba la capacidad del Estado colombiano para honrar la palabra empeñada”, señalaron los firmantes en la misiva.

Comunicado Firmantes de Paz - crédito X
Comunicado Firmantes de Paz - crédito X

En su pronunciamiento, los firmantes definen el acuerdo como un compromiso estatal construido colectivamente en el país, por lo que su posible desmonte, en sus palabras, no solo sería un cambio administrativo o presupuestal, sino “una ruptura del orden constitucional, una violación de la buena fe internacional y una afectación directa a los derechos de las víctimas”.

“No puede hacerlo porque la paz ya no es un programa de gobierno ni una concesión transitoria de un mandato a otro”, complementaron.

El documento también respondió a recientes declaraciones de De la Espriella sobre la eliminación de las oficinas de paz, asegurando que esas medidas no pueden leerse como una política legítima de gobierno.

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“Es el desconocimiento del principio de cosa juzgada, de la autonomía de la Jurisdicción Especial para la Paz y de la estabilidad de todo el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición (...) estas declaraciones no son opiniones de campaña; son amenazas directas al Estado de Derecho”, señalaron.

También, los firmantes insistieron en que el acuerdo no fue suscrito para beneficiar solo a excombatientes, sino a la transformación de los territorios y la reparación de las víctimas.

Comunicado Firmantes de Paz - crédito X
Comunicado Firmantes de Paz - crédito X

“A casi una década de implementación, la reincorporación ha demostrado ser un proceso de desarrollo que beneficia también a las comunidades que históricamente padecieron el conflicto”, recalcaron.

Al mismo tiempo, reconocieron que persisten graves problemas de seguridad. “No desconocemos los desafíos que persisten. Las afectaciones a la seguridad de las y los firmantes y de los liderazgos sociales siguen siendo una tragedia nacional”, afirmaron en el comunicado.

Por último, los firmantes de paz plantearon tres prioridades al Gobierno Nacional, al Congreso de la República y a la comunidad internacional para priorizar el acuerdo, entre los que se destacan “un Pacto Nacional por la Continuidad del Acuerdo Final (...) la inclusión de la implementación del acuerdo en el próximo Plan Nacional de Desarrollo (...) y el cese inmediato de la estigmatización contra la población firmante y el respeto irrestricto a la autonomía de la Unidad de Búsqueda y de la Jurisdicción Especial para la Paz”.

FOTO DE ARCHIVO. Julian Gallo, Pastor Alape y Rodrigo Londono, antiguos comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asisten a una audiencia de reconocimiento, organizada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), por los secuestros perpetrados en el marco del conflicto armado, en Bogotá, Colombia, 21 de junio, 2022. REUTERS/Luisa González
FOTO DE ARCHIVO. Julian Gallo, Pastor Alape y Rodrigo Londono, antiguos comandantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) asisten a una audiencia de reconocimiento, organizada por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), por los secuestros perpetrados en el marco del conflicto armado, en Bogotá, Colombia, 21 de junio, 2022. REUTERS/Luisa González

Esta misiva se conoce después de que los miembros del último secretariado de las Farc-EP manifestaron su disposición de continuar en Colombia, buscando defender la posibilidad de seguir interviniendo en la vida pública pese a las diferencias políticas con el nuevo gobierno.

“Nosotros, hasta nuestro último respiro, estaremos en Colombia acompañando a las comunidades, a las víctimas y a todo el país que sigue soñando con la paz”, sostuvo el excomandante guerrillero en declaraciones a los medios de comunicación.

¿Qué había dicho Abelardo de la Espriella sobre el Acuerdo de Paz?

Vale mencionar que el presidente electo Abelardo de la Espriella ha manifestado su postura reacia ante el Acuerdo de Paz. En su alocución emitida el 13 de julio, aseguró que asignará un equipo especializado para detener lo que catalogó como una “falsa paz”.

“El Comisionado para la Seguridad, el ministro de Justicia y el ministro del Interior designado tienen la orden de desmontar de manera inmediata, cumpliendo la Constitución y la ley, toda aquella impunidad que se refugia en el espejismo de la falsa paz”, indicó De la Espriella en su intervención.

Abelardo de la Espriella anuncia la eliminación del cargo de Comisionado para la Paz, argumentando que no habrá más procesos de "falsa paz". A partir del 7 de agosto, su gobierno priorizará la seguridad del pueblo y el desmonte del sistema de impunidad. - crédito @ABDELAESPRIELLA/X

Igualmente, enfatizó en que, al momento de posesionarse como nuevo mandatario de los colombianos, anunció el cierre de varias dependencias de la Presidencia, entre ellas, la Consejería Comisionado de Paz, al considerar que en su mandato “no habrá más procesos de falsa paz”.

A partir del 7 de agosto el objetivo será la seguridad del pueblo y el desmonte total del perverso sistema de impunidad que reina en este momento y que se va a acabar desde que asuma el cargo en propiedad”, expresó el futuro jefe de Estado colombiano.

Otras de las dependencias mencionadas que serían suprimidas figuran la Consejería para la Reconciliación Nacional y la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, cuyas funciones serían trasladadas a los ministerios del Interior, Defensa y Relaciones Exteriores.

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