Si usted construye en la casa de su suegro o pareja, no se vuelve dueño: Corte Suprema aclara lo que sí puede reclamar

El alto tribunal explicó que levantar una vivienda o hacer ampliaciones en un lote ajeno no convierte automáticamente a quien invierte en propietario. Sin embargo, sí existen mecanismos para recuperar el dinero invertido

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La Corte Suprema de Justicia
La Corte Suprema de Justicia recordó que construir sobre un lote ajeno no convierte al inversionista en propietario del inmueble- crédito VisualesIA

En Colombia es común que una pareja decida construir un segundo piso en la casa de los padres de uno de ellos o que alguien invierta sus ahorros en ampliar el lote de su suegro. Muchas veces todo se hace de palabra, en medio de la confianza familiar. Pero cuando la relación se rompe o surgen conflictos, aparece la gran pregunta: ¿de quién es lo que se construyó?

La respuesta fue reiterada por la Corte Suprema de Justicia en una reciente decisión, en la que dejó claro que edificar sobre un terreno ajeno no convierte al constructor en dueño. El propietario del lote sigue siéndolo también de lo que se levante encima, incluso si no puso un solo peso para la obra.

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La regla parte de una idea sencilla: el terreno manda. Jurídicamente, todo lo que se une de manera permanente a un suelo pasa a formar parte de él. Así, si una persona construye una casa, un local o una habitación adicional en un predio que no está a su nombre, la propiedad de esa mejora se integra automáticamente al inmueble principal.

Levantar un segundo piso en
Levantar un segundo piso en la casa de la pareja o del suegro no otorga derechos sobre el terreno, aunque sí puede dar lugar a una reclamación económica-VisualesIA

Esto significa que no existe una “copropiedad automática” por el hecho de haber financiado la construcción. Tampoco se adquiere un porcentaje del terreno por haber pagado materiales o mano de obra. El título de propiedad no cambia por el simple hecho de levantar paredes.

Sin embargo, la historia no termina ahí. El tribunal aclaró que quien hizo la inversión no queda desprotegido. Aunque no adquiere un derecho sobre el inmueble como tal, sí puede reclamar el valor de lo que aportó. Es decir, lo que surge no es un derecho sobre la casa, sino un derecho a cobrar.

En el caso analizado por la Corte, un ciudadano acudió a la justicia para reclamar por unas mejoras realizadas en un bien que no estaba a su nombre. En instancias anteriores le indicaron que debía presentar una demanda como si fuera propietario. El alto tribunal corrigió esa interpretación y explicó que esa vía no era adecuada, porque solo puede reclamar la propiedad quien efectivamente la tiene.

El alto tribunal aclaró que
El alto tribunal aclaró que quien financia mejoras en un predio ajeno puede exigir el reembolso, pero no apropiarse de la vivienda construida- crédito VisualesIA

La diferencia puede parecer técnica, pero tiene consecuencias prácticas. Si alguien demanda como dueño sin serlo, su pretensión está destinada al fracaso. En cambio, si plantea correctamente una reclamación económica por las mejoras realizadas, el juez puede estudiar cuánto se invirtió y si corresponde un pago.

Ahora bien, no todos los casos se tratan igual. La Corte explicó que es clave determinar si la persona actuó con buena fe. Por ejemplo, si construyó con autorización del dueño del lote o creyendo razonablemente que tenía derecho a hacerlo, la ley le reconoce la posibilidad de exigir el reembolso de las mejoras útiles, es decir, aquellas que aumentaron el valor del inmueble.

En escenarios distintos, cuando se actúa sin permiso o sabiendo que no se tiene ningún derecho sobre el predio, la situación cambia. El propietario podría negarse a pagar ciertas mejoras o incluso exigir que se retiren los materiales, siempre que ello no afecte la estructura del bien.

Antes de invertir en un
Antes de invertir en un inmueble que no está a su nombre, expertos recomiendan dejar acuerdos por escrito para evitar futuros conflictos legales- crédito VisualesIA

Otro punto relevante es que, en algunos casos, quien hizo la inversión puede negarse a entregar el inmueble hasta que se le pague lo que corresponde. Esta figura funciona como una garantía para evitar que el propietario se beneficie sin compensar a quien asumió los costos.

El mensaje de la Corte para los colombianos es que antes de invertir grandes sumas en un terreno que no está a su nombre, es fundamental dejar todo por escrito. Un contrato, una promesa de venta o incluso una cesión formal pueden evitar años de pleitos judiciales y rupturas familiares

Construir en la casa del suegro, de la pareja o de cualquier tercero no convierte automáticamente en propietario. La ley protege al dueño del terreno, pero también ofrece herramientas para que quien puso el dinero no lo pierda todo. La clave está en entender que no se adquiere un pedazo del inmueble, sino, en el mejor de los casos, el derecho a exigir una compensación económica.