“Mantenemos el diálogo”: Ecuador insiste en negociar con Colombia en plena tensión comercial

Mientras ambos países aplican aranceles del 30% y cargamentos permanecen detenidos en la frontera, Quito asegura que las conversaciones diplomáticas siguen activas para evitar que la disputa escale y afecte aún más el comercio bilateral

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Gobiernos de Ecuador y Colombia
Gobiernos de Ecuador y Colombia mantienen el diálogo diplomático abierto pese al endurecimiento de condiciones comerciales y las medidas recíprocas - crédito Matias Delacroix/AP

Los camiones cargados de arroz, camarón y banano siguen detenidos en bodegas de Tulcán, a pocos kilómetros de la frontera. La escena refleja la tensión comercial que atraviesan Ecuador y Colombia, aunque desde Quito insisten en que el canal diplomático permanece abierto.

La ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador, Gabriela Sommerfeld, aseguró que el Gobierno “mantiene el diálogo” con Colombia, a pesar de la entrada en vigor de nuevos aranceles entre ambos países. La canciller explicó que las gestiones continúan a través de las embajadas y mediante contactos directos entre autoridades, incluso en medio del cruce de medidas que ha escalado en las últimas semanas.

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La ministra de Relaciones Exteriores
La ministra de Relaciones Exteriores aboga por la continuidad diplomática, defendiendo la cooperación intergubernamental para no afectar a los productores y exportadores de la frontera - crédito Jacquelyn Martin/REUTERS

El más reciente episodio se produjo cuando Colombia comenzó a aplicar un arancel del 30% a 23 partidas de productos ecuatorianos, agrupadas en 73 subpartidas que incluyen bienes agrícolas, alimenticios e industriales. La decisión se hizo efectiva un día después de su anuncio y se interpreta como respuesta a la medida adoptada previamente por Ecuador.

El origen de esta disputa se remonta a enero, cuando el presidente ecuatoriano Daniel Noboa anunció la implementación de una “tasa de seguridad” del 30% a productos colombianos desde el 1 de febrero. Según explicó entonces, la decisión obedecía a la falta de acciones contundentes por parte de Colombia frente a los grupos criminales y el narcotráfico.

La reacción colombiana no tardó. Además de imponer un arancel equivalente, el país restringió el ingreso terrestre de ciertos productos ecuatorianos. Entre ellos figuran arroz, camarón (langostino), banano y algunas hortalizas, bienes que tradicionalmente cruzan la frontera por vía terrestre y que ahora enfrentan obstáculos adicionales.

Las consecuencias ya se sienten en la frontera norte de Ecuador. De acuerdo con un informe difundido por la cadena Teleamazonas, varios cargamentos permanecen almacenados en Tulcán, capital de la provincia del Carchi, ante la imposibilidad de cruzar hacia territorio colombiano. La acumulación de mercancías genera incertidumbre entre exportadores y transportadores, que ven cómo los tiempos logísticos se alargan y los costos aumentan.

Los camiones con arroz, camarón
Los camiones con arroz, camarón y banano permanecen varados en bodegas de Tulcán tras la nueva crisis comercial entre Ecuador y Colombia - crédito Mario Caicedo/EFE

Las cifras dimensionan el impacto. Según la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), los aranceles afectan aproximadamente 5,25 millones de dólares en exportaciones semanales hacia Colombia. Ese monto equivale a cerca de un tercio del valor total que Ecuador vende a ese mercado, uno de sus principales socios comerciales en la región andina.

Fedexpor instó al Ejecutivo a retomar conversaciones formales con Colombia para evitar que la situación escale. El gremio advirtió que el comercio bilateral no solo involucra grandes industrias, también a pequeños y medianos productores que dependen del flujo constante de mercancías entre ambos países.

Mientras tanto, desde el Gobierno ecuatoriano se insiste en que la ruptura no es una opción en este momento. Sommerfeld señaló que el diálogo diplomático sigue activo, pese al endurecimiento de las condiciones comerciales y las decisiones recientes. La apuesta oficial parece centrarse en mantener abiertas las vías de negociación, aun cuando el ambiente esté marcado por medidas recíprocas y crecientes tensiones bilaterales.

El comercio bilateral es vital
El comercio bilateral es vital para grandes empresas y pequeños productores que dependen del flujo constante de mercancías entre ambos países andinos - crédito Adicomex/Sitio web

La tensión reveló un equilibrio frágil entre seguridad y comercio en la región andina. Las decisiones adoptadas por ambos gobiernos buscan enviar mensajes políticos claros, al tiempo que impactan cadenas productivas que operan en una frontera históricamente dinámica y profundamente interdependiente.

Por ahora, la relación atraviesa una fase de ajustes y presiones cruzadas entre Quito y Bogotá. Las próximas semanas serán clave para determinar si las partes logran desactivar el choque arancelario o si la disputa se prolonga con mayores efectos económicos. Entre tanto, en bodegas y centros logísticos de la frontera, los productos esperan una señal concreta que permita retomar su ruta habitual hacia el otro lado de la línea limítrofe compartida.