El impacto de las redes sociales en los casos de dismorfia corporal en adolescentes

Un estudio de la Universidad de La Sabana advierte que el uso frecuente de redes sociales y filtros digitales incrementa los casos de TDC

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Investigadores señalan que el uso
Investigadores señalan que el uso intensivo de filtros y selfies puede distorsionar la percepción que los adolescentes tienen sobre sus características físicas, contribuyendo a mayores niveles de insatisfacción física y ansiedad emocional - crédito Visuales IA

Un estudio de la Universidad de La Sabana examina cómo el uso de redes sociales incide en el incremento de casos de dismorfia corporal, especialmente entre adolescentes.

La dismorfia corporal es un trastorno de salud mental caracterizado por una preocupación obsesiva por supuestos defectos en la apariencia física, que suelen ser imperceptibles o mínimos para los demás. Para quienes lo padecen, estos detalles provocan una angustia significativa y afectan de manera grave su vida cotidiana.

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En el informe, se menciona que las inseguridades físicas son habituales en todas las personas; sin embargo, en los casos diagnosticados, suelen afectar considerablemente la vida de quien padece el trastorno, además de que suele presentarse de manera simultánea a otros síntomas o afectaciones en el estado del ánimo.

Para los investigadores, el impacto de las redes sociales se refleja con los estándares de belleza que se han consolidado en la actualidad gracias a los filtros que son cotidianamente utilizados en estas plataformas.

El director clínico y académico
El director clínico y académico destacó la relevancia de un enfoque terapéutico interdisciplinario, enfatizando la necesidad de estrategias combinadas para restaurar el bienestar emocional y funcionalidad de quienes sufren dismorfia corporal - crédito Visuales IA

De acuerdo con una investigación del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, las personas que padecen de trastorno dismórfico corporal (TDC) acuden a clínicas de dermatología y cirugía plástica para corregir los “defectos” percibidos, siendo el 13% de los clientes anuales que tiene un establecimiento de esta índole.

Para Manuel Prada, jefe del Centro de Servicios de Psicología de la Facultad de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de La Sabana, el aumento de casos de TDC en Colombia podría ser un efecto directo del crecimiento que tienen las redes sociales en el país.

“En redes sociales pueden promoverse prácticas de riesgo para la persona. Por ejemplo, las selfies, filtros, ediciones, etcétera, promueven acciones de cambio, ajuste, eliminación u omisión; por lo que, si la persona utiliza las redes sociales de una manera frecuente, podría generar una distorsión sobre la autopercepción que tiene de sí misma”.

Una investigación universitaria revela que
Una investigación universitaria revela que la frecuencia en el empleo de plataformas digitales se relaciona con un incremento en diagnósticos de preocupaciones por la imagen física, especialmente en jóvenes que atraviesan procesos de desarrollo psicológico - crédito Visuales IA

Al hablar de la población que suele ser diagnosticada con este trastorno, Prada mencionó que la mayoría de casos son protagonizados por adolescentes, principalmente porque se trata de individuos que están en proceso de consolidar ideales sobre su vida en todos los sentidos.

“Si bien las redes sociales pueden influir, no se trata de un problema unicausal. Más bien se debe prestar especial atención en la adolescencia, pues la persona se encuentra aún en desarrollo, al igual que sus funciones ejecutivas, es decir, procesos cognitivos como la toma de decisiones, control de impulso, flexibilidad cognitiva, entre otros”.

Por otro lado, si ya se ha desarrollado el diagnóstico acorde con el criterio de un profesional, mencionó que es fundamental recibir un tratamiento indicado, el cual puede contemplar manejo psicofarmacológico y terapéutico.

“Desde psiquiatría se pueden utilizar medicamentos para el manejo de los síntomas más agudos, favoreciendo que las personas puedan retomar cierta funcionalidad. Mientras tanto, desde la psicología clínica, se podrán utilizar herramientas de la terapia cognitivo-conductual para disminuir las distorsiones cognitivas, como ver defectos físicos de manera desproporcionada, y tener pensamientos más adaptativos”, puntualizó Manuel Prada.

Prada resaltó que todos estos procedimientos deben ser guiados por profesionales y es clave no minimizar la afectación que tiene el diagnóstico en la vida diaria; de la misma forma, mencionó que los pacientes con dismorfia corporal no solo presentan preocupación excesiva por defectos físicos percibidos, que suelen ser mínimos o inexistentes, sino que también experimentan ansiedad, vergüenza e insatisfacción con su apariencia, suele evitar utilizar espejos, situaciones sociales y uno de los puntos más excesivos es acudir a cirujanos plásticos por “detalles finos”.

La ansiedad y el malestar
La ansiedad y el malestar emocional crecen de la mano de una percepción distorsionada de la propia imagen. Especialistas insisten en la importancia de buscar apoyo profesional y no subestimar el sufrimiento que impone este trastorno - crédito Visuales IA