Jorge Celedón, Silvestre Dangond, Fanny Lu, y ChocQuibTown: estos álbumes colombianos cumplen 20 años en 2026

El vallenato, las fusiones, el tropipop y un hito de la música en vivo en Colombia, fueron los protagonistas de 2006

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ChocQuibTown, Fanny Lu, Silvestre Dangond
ChocQuibTown, Fanny Lu, Silvestre Dangond y Jorge Celedón fueron algunos de los protagonistas de la música colombiana en 2006 - crédito @chocquibtown @fannylu @silvestredangond y @jorgeceledon/Instagram

Durante 2006, la música colombiana se encontraba en un momento de transición. Estilos que venían siendo tendencia desde finales de los 90 como el vallenato romántico o el tropipop eran protagonistas en la radio musical, sumados a los éxitos de los artistas más grandes como Shakira, Juanes o Carlos Vives.

Sin embargo, de fondo una nueva generación comenzaba a tomar forma fuera de los focos. Se trataba de agrupaciones que daban un nuevo giro al folclor y la tradición musical colombiana, apostando por la fusión con ritmos más contemporáneos, siendo los preferidos el hip-hop y la electrónica.

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Ese contexto tan particular marcó la línea de lo que sucedió hace 20 años, con trabajos que marcaron ese periodo y todavía hoy resuenan con algunos de los mayores éxitos de la música colombiana de siempre. Así, Infobae Colombia hace un repaso por algunos de los trabajos más destacados hechos en el país durante 2006.

Fanny Lu, Naty Botero y Verónica Orozco: las mujeres al poder

Mucho antes del Me Too, por un breve periodo entre 2005 y 2007, un grupo de mujeres se hicieron notar en la radio colombiana con propuestas en las que compartían ciertos elementos y, a la vez, encontraban el modo de distinguirse.

Fanny Lu se convirtió en la cara femenina del tropipop con Lágrimas Cálidas, un álbum que mezcló el acordeón vallenato con melodías pegajosas que le abrieron las puertas de todo el continente gracias a éxitos como No te pido flores o Y si te digo.

En contraste, Naty Botero presentó un debut homónimo cargado de una estética visual más cercana a lo que pedía MTV en ese momento, más cercano al pop-dance de Belanova con Te Quiero Mucho como su canción más exitosa.

La sorpresa la dio Verónica Orozco, que paralelo a su carrera como actriz lanzó un álbum homónimo más irreverente y reivindicativo de la actitud femenina, siendo Las Bragas un éxito sorpresivo en la radio durante 2006.

Jorge Celedón y Silvestre Dangond, en la cima del vallenato

En un momento donde ya estaban marcadas las primeras voces que hablaban de la “Nueva ola del vallenato”, dos de sus exponentes más destacados vivieron días de popularidad máxima.

La sociedad de Silvestre Dangond y Juancho de la Espriella lanzó La Fama, un álbum que gracias a temas como La miradita, Ahí, ahí, y Así no sirve los puso a sonar por toda Colombia.

Otra de las sociedades más exitosas del vallenato del momento, la de Jorge Celedón con el acordeonero Jimmy Zambrano, publicó Son... Para El Mundo, el trabajo que terminó de internacionalizar la carrera del ex Binomio de Oro de América, iniciando por el sencillo Esta Vida, uno de sus mayores éxitos. Esta producción le valdría un Latin Grammy a Mejor Álbum de Cumbia/Vallenato.

Reinventando las raíces desde la fusión y la experimentación

2006 representó un punto de giro para la identidad sonora del país, donde figuras establecidas buscaron replantearse el modo de abordar las canciones y arriesgar más, desligándose de lo que estaba de moda en la radio.

Parte del ejemplo lo puso inicialmente Héctor Buitrago, la mitad de Aterciopelados, con su proyecto solista Conector I donde conectó la música contemporánea con el misticismo indígena y la conciencia ecológica, logrando un sonido atmosférico y colaborativo.

Por su parte, los Meridian Brothers desafiaron toda lógica comercial con El Advenimiento del Castillo Mujer, un disco de vanguardia que utilizó la experimentación sonora y el humor abstracto con el que buscaban darle un contexto diferente al modo de abordar la creación musical, menos complaciente al público masivo y dispuesta a generar preguntas en el oyente.

A la par, propuestas que celebraban la fusión de ritmos colombianos con estilos contemporáneos (a veces angloparlantes) comenzaron a tomar forma ese año. Bomba Estéreo irrumpió con su Vol. 1, un trabajo casi artesanal donde el dub y la electrónica se fundieron con la cumbia de forma visceral, destacando ya la voz de Li Saumet a pesar de ser todavía un grupo principalmente instrumental.

En esa misma línea de orgullo regional, ChocQuibTown lanzó Somos Pacífico, un disco fundamental que utilizó el hip-hop como vehículo para visibilizar la cultura del Chocó, convirtiéndose en un fenómeno social y musical gracias a dos de sus sencillos más populares: De donde vengo yo y la titular Somos Pacífico.

Mientras tanto, en Medellín, Puerto Candelaria establecía lo que su líder Juancho Valencia definió como “Realismo Mágico musical” con Llegó La Banda, una producción que reinventó el formato de banda de vientos con una sofisticación técnica propia del jazz pero con la picardía del trópico.

Aterciopelados retomó las guitarras y Kraken las hizo solemnes

Las guitarras no faltaron en 2006, y Aterciopelados marcó parte de la pauta con Oye, que abandonó la electrónica experimental de años previos para retomar la potencia del rock y la crítica social.

Pero si hubo un momento que definió el rock colombiano en 2006 fue la grabación y posterior lanzamiento de Kraken Filarmónico, álbum en vivo de la agrupación de heavy metal Kraken con el que interpretaron una selección de clásicos de la banda junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá.