Cuando se habla del deporte más popular de Colombia, habitualmente se menciona el fútbol, el ciclismo o el boxeo como las opciones más tradicionales; de esa forma, se deja por fuera a una actividad que se realiza en el país desde hace más de 500 años.
Se trata del tejo, que además de ser un deporte autóctono, ha sido declarado Patrimonio Cultural e Inmaterial del país, con el que se representa la puntería y tradición ancestral muisca.
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En el tejo los participantes lanzan discos metálicos con el objetivo de impactar contra la pólvora o el centro de un marco de barro, un deporte en el que se califica la cercanía, la explosión y la profundidad en la que logre estar enterrado el objeto.
Existen varios estigmas sociales y culturales en torno al tejo, puesto que hay personas que afirman que solo se juega en los pueblos o barrios marginales; es por ello que, Daniel Lozano se ha puesto el objetivo de terminar con estos imaginarios.
El trabajo de visibilidad de ‘El man del tejo’

A Lozano su familia lo llama Daniel, mientras que en su círculo cercano y en su trabajo lo conocen como “El man del tejo”, sobrenombre que el mismo se dio al convertirse en uno de los pocos creadores de contenido que buscan que el deporte autóctono sea conocido en el resto del mundo.
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Daniel Lozano ha consolidado diferentes tipos de métodos para jugar tejo, transformando un poco las reglas, sin dejar a un lado la importancia de las mismas, y que de esa forma turistas y personas que nunca en su vida pensaron jugar a estallar una mecha con un disco, se den la oportunidad de hacerlo.
En diálogo con Infobae Colombia, “El man del tejo” habló de cómo nació su amor por este deporte, el mismo que le permite generan ingresos desde hace varios años.
“Mi amor por el tejo nació tarde. Apenas jugué por primera vez finalizando la universidad, pero desde entonces solo se ha profundizado. Empecé a jugarlo cada dos semanas, en cada cumpleaños y hasta me llevó a conocer a mi esposa. Renuncié a mi trabajo en finanzas y terminé montando mi propio sitio, Tejo La Embajada, hace seis años, hoy en día el más grande del país".
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Para Lozano, su trabajo en redes sociales no es para entregarle una deuda histórica de reconocimiento al tejo, sino para devolverle lo que esta disciplina le ha entregado a él.
“Empecé creando contenido en 2020 para mi empresa. Fue hasta el 2024 que tomé la decisión de hacerlo de manera personal y ahí nació”El Man del Tejo". Esta es mi manera de enaltecer al tejo, de darle más visibilidad y lograr que más jóvenes empiecen a jugar tejo. El tejo me dio una esposa y con ella una hija. Quiero devolverle al tejo lo que se merece“.
En ese sentido, “El man del tejo” habló de los problemas de machismo que conoció en torno al deporte, los que ha transformado en una oportunidad para sumar más practicantes de todos los géneros y estrato sociales.
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“Lo más difícil de crear contenido en torno al tejo ha sido romper paradigmas. El tejo históricamente ha sido de hombres, hasta machista, y por eso empezar a atraer a un público femenino ha sido un reto. La parte que lo facilita es que el tejo, al ser tan colombiano, toca fibras de orgullo por lo nacional. Esto me ha abierto muchas puertas”.

El objetivo principal de su trabajo es lograr que el tejo llegue a unos Juegos Olímpicos, y aunque entiende que es una misión “imposible”, la meta trazada le ha permitido recorrer el país.
“Mi misión es hacer del tejo un deporte olímpico. Se requiere 75 países que lo jueguen, pero también que sea atractivo de ver en televisión. Es una misión casi imposible, pero cuyo camino ha sido fascinante especialmente por las personas que he conocido. Ahora bien, antes de que sea olímpico debe ser verdaderamente nacional. Por eso recorro Colombia jugando tejo, visitando y apoyando tejos populares en las regiones y motivando a gente que no lo juega aún para que se sume”.
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Por último, el creador de contenido habló de la responsabilidad, que en su concepto tenemos los colombianos para hacer que esta práctica no se pierda con el tiempo, sino que se consolide como la más popular.
“No hay nada más colombiano que el tejo. Está en nuestras raíces. El tejo es además el secreto mejor guardado del turismo que encanta a cualquier extranjero que lo juega por primera vez. Es deber de todos entender su historia para poder contar bien el cuento y que tenga el reconocimiento que se merece”.
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