Iglesia Católica se pronuncia por escalada de violencia en cinco regiones del país: “La guerra siempre traerá retraso”

El conflicto armado en lugares como Catatumbo, Cauca, Chocó y Antioquia ha dejado a comunidades sin alimentos ni atención médica, mientras persisten secuestros y bloqueos de ayuda humanitaria

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La Iglesia hace un llamado
La Iglesia hace un llamado al ELN para que cesen las acciones violentas, den muestras reales de paz y liberen a los policías secuestrados, en medio de la escalada de conflicto. - crédito Daniel Muñoz / AFP

La Iglesia Católica en Colombia manifestó su preocupación por la escalada de violencia que se registra en al menos cinco regiones del país, una situación que, según advirtió, está generando graves afectaciones humanitarias para la población civil.

De acuerdo con lo expuesto en entrevista con Caracol Noticias, el recrudecimiento del conflicto armado ha dejado a comunidades sin acceso a alimentos, medicamentos y servicios médicos esenciales, mientras persisten los enfrentamientos entre grupos armados ilegales.

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Durante el pronunciamiento, la Iglesia hizo un llamado urgente a los actores armados, en especial al ELN, para que den muestras reales de paz, permitan el ingreso de ayuda humanitaria y liberen a los policías que permanecen secuestrados.

Catatumbo, uno de los focos más críticos del conflicto

Desde el Catatumbo, una de las regiones más golpeadas por la violencia, la Iglesia reiteró su preocupación por el impacto que el conflicto está teniendo sobre las comunidades. A través del obispo de Ocaña, monseñor Orlando Olave, se envió un mensaje directo a los grupos armados ilegales para que cesen la escalada violenta y den pasos concretos hacia la paz.

“Ellos deben entender que esta guerra que están escalando trae más retrasos a la sociedad en general”, advirtió el prelado, al señalar que la confrontación armada no solo deja víctimas inmediatas, sino que profundiza el abandono estatal y frena el desarrollo de regiones con alto potencial económico y social.

Monseñor Olave insistió en que nadie debe cansarse de buscar la paz, incluso en contextos marcados por la persistencia del conflicto armado y la presencia de actores ilegales.

Familias en el Catatumbo enfrentan
Familias en el Catatumbo enfrentan dificultades para acceder a alimentos y medicamentos debido a los bloqueos de grupos armados. - crédito EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda

“El Estado debe ir más allá del envío de la fuerza pública”

En su intervención, el obispo de Ocaña también hizo un llamado al Gobierno nacional, subrayando que la respuesta del Estado no puede limitarse únicamente al despliegue de la fuerza pública en los territorios afectados por la violencia.

“Sin duda, el Estado tiene que estar presente, no solamente con la fuerza pública”, afirmó.

Según explicó, regiones como la provincia de Ocaña requieren inversión social sostenida, que se traduzca en carreteras, más escuelas y apoyo a los campesinos que trabajan dentro de la legalidad en zonas históricamente afectadas por el conflicto.

“Hablaban de treinta mil soldados, pero necesitamos cientos de kilómetros de carreteras, necesitamos muchas más escuelas y apoyo para nuestros campesinos”, señaló, al enfatizar que el desarrollo integral es clave para cerrar el paso a la violencia.

Niños y adultos mayores padecen
Niños y adultos mayores padecen la falta de atención médica en regiones golpeadas por el conflicto armado. - crédito AFP

Cinco regiones con restricciones para alimentos y medicamentos

Durante el informe periodístico, también se expuso que el Monseñor Juan Carlos Barreto ha advertido sobre la complejidad de la situación humanitaria en varias zonas del país. Según la información entregada, al menos cinco regiones presentan serias dificultades para el acceso a alimentos y medicamentos, debido a las restricciones impuestas por los grupos armados ilegales.

De acuerdo con lo informado, en departamentos como Antioquia, Chocó, Catatumbo y Cauca, comunidades enteras padecen hambre y están privadas de servicios médicos esenciales, ya que en algunos casos se impide el ingreso de brigadas médicas, medicamentos y ayuda humanitaria.

“En Antioquia, en el Chocó, en el Catatumbo y en el Cauca hay problemas en los que la población padece de hambre y está privada de servicios médicos esenciales”, indicó.

Agregó que los grupos armados a veces impiden el ingreso de brigadas médicas y medicamentos, lo que perjudica gravemente a la población, especialmente a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Impacto humanitario y confinamiento de comunidades

La Iglesia alertó que el accionar de los grupos armados no solo genera enfrentamientos, sino que también condena a poblaciones enteras al confinamiento, limitando su movilidad y su acceso a bienes de primera necesidad. Esta situación, advirtió, agrava la crisis humanitaria y vulnera derechos fundamentales de la población civil.

Desde los territorios afectados, la Iglesia reiteró que la población no puede seguir siendo utilizada como instrumento dentro del conflicto, y que el respeto por la vida debe ser un límite que no se puede cruzar.

La Iglesia insiste en que
La Iglesia insiste en que cesar la violencia es clave para el desarrollo y bienestar de las comunidades afectadas. - crédito AFP

Llamado a desescalar la violencia y replantear el rumbo de la paz

Barreto recordó que el mensaje del Papa es desescalar la industria de la guerra y avanzar hacia lo que denominó “la artesanía de la paz”, instando a los grupos armados a priorizar los intereses de la población sobre los propios intereses económicos o estratégicos.

Desde la Pastoral Social se planteó, además, la posibilidad de reconsiderar el rumbo que actualmente tiene el proceso de paz, con el objetivo de que los esfuerzos institucionales y los diálogos se traduzcan en resultados concretos para la población civil, especialmente en las regiones más golpeadas por la violencia.